La noche del cacique

El cacique-coronel Manuel Baigorria en dibujo a lápiz de Augusto Gómez Romero, 1986

En una nota que asocia tres discursos (e imágenes) para hablar de sexualidad y erotismo, Javier Sinay dice sobre mi novela:

“Un libro apasionante acaba de ser reeditado por Blatt & Ríos: Correrías de un infiel, de Osvaldo Baigorria, quien entre las décadas de 1970 y 1990 fue un viajero constante y además artesano, pintor, peón de plantaciones, diariero, periodista, traductor, lavacopas; en fin, buscavidas. Anduvo con la casa a cuestas, “a lo croto, linyera, hobo, bum, clocharde” (como él mismo dice), y hoy es un escritor prolífico que entre sus últimos shots tiene la reedición de su novela Llévatela, amigo, por el bien de los tres, el ensayo sexopolítico Didáctica de la orgía, los relatos de Indiada y las memorias de Postales de la contracultura: Un viaje a la Costa Oeste (1974-1984). En otras palabras, Baigorria es un outsider cada vez más relevante. 

Correrías de un infiel, publicado originalmente en 2005, narra la aventura que emprende Osvaldo Baigorria para conocer la vida de Manuel Baigorria: un militar unitario de la primera mitad del siglo XIX que, al hacerse los federales con el poder, se refugió en las tolderías de los indígenas. Pasó ahí tanto tiempo que llegó a ser un cacique entre los ranqueles y tuvo varias esposas.

“El libro es un juego de espejos con los exilios, los poliamores y las identidades de los dos Baigorria. Es magistral. Y entre las muchas direcciones en las que se abre, también es una novela erótica donde hay fantasías (algunas inocentes; otras condicionadas) a las que yo no llamaría “ficción”.

“Mientras iba escribiendo los primeros apuntes, empezaban a dispararse asociaciones”, me cuenta Osvaldo Baigorria. En la página veintipico ya hay un inesperado threesome regado con aguardiente y al calor de un fogón entre un cacique, una de sus esposas y Manuel Baigorria. Cien páginas más adelante hay otro: en la moderna Canadá se mezclan una indígena nootka llamada Dos Caminos, un anarquista de Montreal y un joven Osvaldo Baigorria. Después del sexo, ella le pregunta a él por sus orígenes… y lo deja pensando. A lo largo de todo el libro hay encuentros sexuales de a muchos y de a pocos, orgías y cautivas, y hay, también, una diáfana relación de amor entre Baigorria y Beatriz, la mujer que lo acompaña en su búsqueda. 

“En años de hegemonía de la imagen, una escena erótica en un libro necesita un plus”, dice Baigorria. “Esas escenas deberían tener que ver con lo que propone la novela: poligamia o monogamia, fidelidad o infidelidad. No deberían ser un agregado picante, sino un chorro de palabras que sirva a alguna reflexión en torno a una fantasía o a un recuerdo. Yo no lo pienso mucho, simplemente sale, pero para que funcione me tiene que, más que erotizar, sensualizar”.

“Mientras tanto, dos de los diarios de viaje de este autor están a la venta en la galería Ruth Benzacar. Son parte de Simetría Doméstica, un proyecto editorial de libros únicos ideado por la poeta patagónica Estefanía Papescu. Uno es de México, de 1976. Otro de Cuba, de 1995. Esos diarios son infrecuentes obras de arte, escritas con birome, y quizás incluyen algunas experiencias que luego terminaron en Correrías de un infiel.  

Javier Sinay.

Publicada el 24 de noviembre de 2020 en la newsletter Siete Párrafos. Puede continuar leyéndose in situ por aquí.