La vuelta de la vuelta a la tierra

En la revista Ñ de este fin de semana apareció la nota de tapa “¿Y si nos vamos todos?” con una serie de testimonios sobre cómo cambiar de escala desde la gran ciudad a un entorno más pequeño, bajo el titulo “Mandarse a mudar: ¿sí o no?”. Mauro Libertella me preguntó si quería participar y le respondí lo siguiente:

Mucha gente se acuerda de que las megalópolis son lugares terribles para vivir cuando aparecen pestes o catástrofes mayores, como guerras, bombardeos. Ahí se ve que las grandes ciudades son campos de concentración que contradicen las más elementales leyes físicas. El cuerpo humano es en promedio un 60 por ciento líquido y las moléculas tienden a difundirse de lugares de mayor a menor concentración. Pero la mayoría de la humanidad hace lo contrario, por razones socioeconómicas forzosas, y sin muchas opciones, claro. Tuve la suerte de estar entre esas minorías que abrazaron el back-to-the land, el movimiento de vuelta a la tierra en la costa oeste norteamericana de los años 70. Volví a la ciudad, sin embargo, y volví a irme al delta del Paraná, y volví de nuevo. En esa oscilación fui descubriendo que se necesita lo mejor de ambos mundos y eso implica aprender a vivir con la mirada puesta en lo post-urbano, con la ciudad en el ayer, no en el mañana. Lo post-urbano sería un mundo en el que el acceso al conocimiento y la comunicación que hoy asociamos a lo urbano pueda situarse en el medio más natural, despoblado y silvestre posible, sin alterar ni contaminar ese medio de ningún modo irreversible. Sueño con ese mundo todavía.

Publicado en revista Ñ del 19/09/2020.

Diario de un degenerado en el armario

Gombrowicz

Como si fuese un ejercicio de autoconocimiento, Witold Gombrowicz empezó a hacer una recapitulación de su vida a partir de 1953 en Argentina, volviendo sobre sus pasos para anotar todo lo que le había sucedido desde mayo de 1922 hasta aquel momento y luego continuar hacia adelante, día más día menos, hasta mayo de 1969, poco antes de su muerte. Pero separó lo público y lo privado en dos textos. En la localidad cordobesa de Salsipuedes, donde estaba de vacaciones, habría leído el Diario de André Gide y se le ocurrió proponer al editor de la revista Kultura, de la emigración polaca en París, publicar su propio diario en forma periódica. Mas como este sería absolutamente público, escribió en paralelo otro más íntimo e imposible de sacar a la luz mientras el autor estuviese vivo, en parte por la exhibición de sus estados emocionales y de salud en general, pero sobre todo por sus relatos de actividad erótica que sería tan transgresora e incómoda para aquellos tiempos como quizá para los actuales. Leer más “Diario de un degenerado en el armario”

Si me preguntas por la orgía

Diría que es mal momento, pandemia global mediante, y parafraseando a Lucio Mansilla que a su vez parafraseó a Dante, agregaría que no hay mayor dolor que recordar el tiempo feliz en la miseria. Pero Gerardo Jorge (n direcciones) insistió en hacer esta entrevista que publicaron en la flamante revista Orgyia y que incluye un fragmento de mi libro inédito “Didáctica de la orgía”.

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Sexo y contracultura en los 70

Un seminario sobre movimientos y producciones de los años 70 que  propusieron rupturas y formas atípicas de alianza con las políticas de izquierda y nacional-populares, e inauguraron un espacio de apertura desviado de las líneas clásicas de la lucha de clases y del antagonismo antiimperialista para afirmar otras soberanías agregadas al reclamo de soberanía política y liberación nacional/social: la afirmación de las diferencias sexogenéricas y culturales, la experimentación individual y grupal en el campo del deseo, la liberación del cuerpo y del espíritu. Leer más “Sexo y contracultura en los 70”

A domicilio

el flasheritoPasó a visitarme Alfredo Jaramillo en bicicleta para traer El Flasherito #18 de entrega gratuita a domicilio: viene con artículos sobre Donna Haraway, De Loof, Dereck Jarman, arte adolescente-sin edad, revista ramona, comic, poesía, entrevista a este servidor, y obviamente la pandemia, etc. Salió por convenios con correos, fundaciones, y donaciones y se puede pedir sin compromiso a la web del Flasherito por acá: http://flasherito.com.ar/recibi-el-flashe-18

Una charla con Malena

Una entrevista nunca es una conversación (ya que alguien solo pregunta y alguien solo responde) pero con Malena Rey uno siente como si lo fuese. El estudio a fondo de la obra, el holgado tiempo para responder y la curiosidad genuina de la entrevistadora dulcifican la escena y permiten un intercambio de magias, aun cuando los rostros y las voces estén mediados por dos pantallas alejadas por tiempos de pandemia.

 

 

Igual estaba algo nervioso: la exposición en pantalla así me pone. La taza de té que a veces bebo en verdad tenía whisky, aunque no funcionó para calmarme del todo. Cosas que le pasan a un ansioso.

La entrevista fue realizada el 16 de julio en el marco del ciclo “Conversaciones” que presenta escritores/as en el Museo Latinoamericano de Buenos Aires y que Malena conduce por acá.

Dos palabras sobre el covid-19

“Podés morir. Y no solo podés morir: podés matar. Porque si estás contagiado y no lo sabés, y circulás de una manera en la que alcanzás a una persona vulnerable, la podés matar. Podés morir y podés matar. Esas son cosas concretas”. Me preguntaron sobre la cuarentena, la pandemia, la libertad y temas asociados en el programa La mar en coche de FM La Tribu y editaron un videíto que wordpress no me deja subir “por razones de seguridad”. Puede escucharse el podcast de la entrevista entera por acá.

Ciudad viral

“La ciudad es un virus” podría haber sido el título de esta nota, o “el problema son las grandes ciudades”  (también “con la pandemia se nos tapa la boca y se nos prohíbe el beso”, si se le quiere dar otro sesgo). La revista chilena Viernes titula -tal como lo hice en este blog- “El nuevo orden de los cuerpos” a la entrevista en la que se redondea el tema que desarrollé por aquí y eso también está ok: cada editor/a con su manual y cada maestra/o con su librito. Pero por razones de espacio no salieron todas las preguntas y respuestas que intercambié por mail con Nicolás Violani. Acá las reproduzco en su forma original, con el añadido de un par de párrafos que quedaron grabados en charla por videollamada.

  • ¿Cómo te ha golpeado esta crisis sanitaria? ¿Frenó algún proyecto en particular en el que estuvieras trabajando o que estaba por ocurrir? ¿Cómo estás viviendo estos días de confinamiento?

No, si la estoy pasando bomba, como preso domiciliario sin tobillera electrónica pero con el policía metido en la cabeza. Ya más en serio, siento nostalgia por la fiesta, el encuentro nocturno, la multitud en danza, el olor al cuerpo que transpira ahí al lado. También siento nostalgia por el placer trivial y mínimo de sentarme a leer los periódicos en un café o tomarme un trago en un bar. Hubo además un recorte brutal de mis ingresos, ya que las crisis les vienen como anillo al dedo a los burócratas para que cajoneen u olviden contratos y a los capitalistas dueños de medios de comunicación, por ejemplo, para postergar pagos indefinidamente y que nadie responda a un teléfono.  Pero no puedo quejarme, hay millones que están muchísimo peor. Leer más “Ciudad viral”

Pantera en San Francisco

A mediados de los 70, San Francisco era un faro continental para todas las promesas de libertad, tolerancia y convivialidad entre diversas orientaciones y estilos de vida. Llegar a esa ciudad por tierra, vendiendo artesanías en el camino a través de un subcontinente latinoamericano hundido en dictaduras, prejuicios y terrorismo policial incluso en democracias, fue más que recibir una bocanada de oxígeno, fue como arribar al paraíso (un paraíso ilusorio se vería luego, porque el capitalismo avanzado ya tenía preparados sutiles aparatos de captura). Néstor Perlongher sabía que aquel era mi norte, y en el último encuentro que tuvimos en el bar Vesubio de Buenos Aires a fines del 73 me propuso que, si llegaba, fungiera de corresponsal del FLH (para publicar en el boletín Somos, que sin embargo pronto desaparecería en medio de la represión y la crisis económica). Ante el lamentable estado en el que se hundía Argentina, con el crecimiento de la ultraderecha y el accionar impune de la Triple A, me pareció que debía mostrar la postal escrita de una ciudad en la que podían expresarse las disidencias sexuales sin represión institucional, en público y completamente fuera del armario. Entre las crónicas escritas en aquellos años -un reportaje a la organización de putas Coyote y otra sobre la oferta porno, ambas publicadas en la revista Algún Día-, “La batalla homosexual en San Francisco” quedó inédita, olvidada incluso por el autor, hasta ser rescatada de enmohecidos archivos por Juan Pablo Queiroz y difundida por el blog Moléculas Malucas.

El texto hoy puede parecer demodé, con su léxico antiguo y pretensiones didácticas; por ejemplo, explicar “paqui” o avisar que “gay” era sinónimo de homosexual (ya que ese término inglés aún no se había popularizado en el Sur lejano), además de observaciones apresuradas sobre la existencia o inexistencia del chongo que podrían dar lugar a discusiones teológicas sin sentido. Sepan disculpar: el autor tenía 25 años y transitaba de una vivienda a otra en su nomadismo californiano, trabajando transitoriamente como artesano, canillita y repartidor de diarios gratuitos o en lo que podía para ganarse la vida. No contaba con máquina de escribir portátil y el artículo debe haber sido tipeado de apuro en una máquina prestada dentro de una mansión de ricos cercanos a Palo Alto donde este cronista ad honorem se ocupaba de lavar los vidrios de las ventanas (tenían muchas ventanas). Leer más “Pantera en San Francisco”