
La mayoría de las ficciones que integran este libro son efectos dispersos de una idea fallida de novela proyectada sobre el escenario de un futuro que podríamos llamar postapocalíptico, o apocalíptico a secas, dado que no se sabe bien cuándo termina un apocalipsis y menos cuándo empieza… En ese futuro hipotético hubo una guerra nuclear y algunos de los personajes, como escriben Blatt y Ríos en la contratapa, “son reenviados de un relato a otro creando un efecto novelesco” entre las ruinas de una nación: “Esa nación, esa identidad, se sugiere que puede ser reconstruida a partir del amor entre iguales, pero sobre todo entre desiguales”.
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