A domicilio

el flasheritoPasó a visitarme Alfredo Jaramillo en bicicleta para traer El Flasherito #18 de entrega gratuita a domicilio: viene con artículos sobre Donna Haraway, De Loof, Dereck Jarman, arte adolescente-sin edad, revista ramona, comic, poesía, entrevista a este servidor, y obviamente la pandemia, etc. Salió por convenios con correos, fundaciones, y donaciones y se puede pedir sin compromiso a la web del Flasherito por acá: http://flasherito.com.ar/recibi-el-flashe-18

Una charla con Malena

Una entrevista nunca es una conversación (ya que alguien solo pregunta y alguien solo responde) pero con Malena Rey uno siente como si lo fuese. El estudio a fondo de la obra, el holgado tiempo para responder y la curiosidad genuina de la entrevistadora dulcifican la escena y permiten un intercambio de magias, aun cuando los rostros y las voces estén mediados por dos pantallas alejadas por tiempos de pandemia.

 

 

Igual estaba algo nervioso: la exposición en pantalla así me pone. La taza de té que a veces bebo en verdad tenía whisky, aunque no funcionó para calmarme del todo. Cosas que le pasan a un ansioso.

La entrevista fue realizada el 16 de julio en el marco del ciclo “Conversaciones” que presenta escritores/as en el Museo Latinoamericano de Buenos Aires y que Malena conduce por acá.

Dos palabras sobre el covid-19

“Podés morir. Y no solo podés morir: podés matar. Porque si estás contagiado y no lo sabés, y circulás de una manera en la que alcanzás a una persona vulnerable, la podés matar. Podés morir y podés matar. Esas son cosas concretas”. Me preguntaron sobre la cuarentena, la pandemia, la libertad y temas asociados en el programa La mar en coche de FM La Tribu y editaron un videíto que wordpress no me deja subir “por razones de seguridad”. Puede escucharse el podcast de la entrevista entera por acá.

Ciudad viral

“La ciudad es un virus” podría haber sido el título de esta nota, o “el problema son las grandes ciudades”  (también “con la pandemia se nos tapa la boca y se nos prohíbe el beso”, si se le quiere dar otro sesgo). La revista chilena Viernes titula -tal como lo hice en este blog- “El nuevo orden de los cuerpos” a la entrevista en la que se redondea el tema que desarrollé por aquí y eso también está ok: cada editor/a con su manual y cada maestra/o con su librito. Pero por razones de espacio no salieron todas las preguntas y respuestas que intercambié por mail con Nicolás Violani. Acá las reproduzco en su forma original, con el añadido de un par de párrafos que quedaron grabados en charla por videollamada.

  • ¿Cómo te ha golpeado esta crisis sanitaria? ¿Frenó algún proyecto en particular en el que estuvieras trabajando o que estaba por ocurrir? ¿Cómo estás viviendo estos días de confinamiento?

No, si la estoy pasando bomba, como preso domiciliario sin tobillera electrónica pero con el policía metido en la cabeza. Ya más en serio, siento nostalgia por la fiesta, el encuentro nocturno, la multitud en danza, el olor al cuerpo que transpira ahí al lado. También siento nostalgia por el placer trivial y mínimo de sentarme a leer los periódicos en un café o tomarme un trago en un bar. Hubo además un recorte brutal de mis ingresos, ya que las crisis les vienen como anillo al dedo a los burócratas para que cajoneen u olviden contratos y a los capitalistas dueños de medios de comunicación, por ejemplo, para postergar pagos indefinidamente y que nadie responda a un teléfono.  Pero no puedo quejarme, hay millones que están muchísimo peor. Leer más “Ciudad viral”

Pantera en San Francisco

A mediados de los 70, San Francisco era un faro continental para todas las promesas de libertad, tolerancia y convivialidad entre diversas orientaciones y estilos de vida. Llegar a esa ciudad por tierra, vendiendo artesanías en el camino a través de un subcontinente latinoamericano hundido en dictaduras, prejuicios y terrorismo policial incluso en democracias, fue más que recibir una bocanada de oxígeno, fue como arribar al paraíso (un paraíso ilusorio se vería luego, porque el capitalismo avanzado ya tenía preparados sutiles aparatos de captura). Néstor Perlongher sabía que aquel era mi norte, y en el último encuentro que tuvimos en el bar Vesubio de Buenos Aires a fines del 73 me propuso que, si llegaba, fungiera de corresponsal del FLH (para publicar en el boletín Somos, que sin embargo pronto desaparecería en medio de la represión y la crisis económica). Ante el lamentable estado en el que se hundía Argentina, con el crecimiento de la ultraderecha y el accionar impune de la Triple A, me pareció que debía mostrar la postal escrita de una ciudad en la que podían expresarse las disidencias sexuales sin represión institucional, en público y completamente fuera del armario. Entre las crónicas escritas en aquellos años -un reportaje a la organización de putas Coyote y otra sobre la oferta porno, ambas publicadas en la revista Algún Día-, “La batalla homosexual en San Francisco” quedó inédita, olvidada incluso por el autor, hasta ser rescatada de enmohecidos archivos por Juan Pablo Queiroz y difundida por el blog Moléculas Malucas.

El texto hoy puede parecer demodé, con su léxico antiguo y pretensiones didácticas; por ejemplo, explicar “paqui” o avisar que “gay” era sinónimo de homosexual (ya que ese término inglés aún no se había popularizado en el Sur lejano), además de observaciones apresuradas sobre la existencia o inexistencia del chongo que podrían dar lugar a discusiones teológicas sin sentido. Sepan disculpar: el autor tenía 25 años y transitaba de una vivienda a otra en su nomadismo californiano, trabajando transitoriamente como artesano, canillita y repartidor de diarios gratuitos o en lo que podía para ganarse la vida. No contaba con máquina de escribir portátil y el artículo debe haber sido tipeado de apuro en una máquina prestada dentro de una mansión de ricos cercanos a Palo Alto donde este cronista ad honorem se ocupaba de lavar los vidrios de las ventanas (tenían muchas ventanas). Leer más “Pantera en San Francisco”

La vuelta al reino en un acto

gabriel baggio

Me convocaron a escribir Gabriel Baggio y la galería Hache para la muestra “Matar y morir” que se puede visitar hasta el 30 de abril en ArteBA Special Online. La inauguración fue por fortuna dos días antes del comienzo de la cuarentena en Argentina y el texto que escribí un mes antes del impacto del coronavirus (con versión en inglés de Jane Brodie al final del catálogo de la galería), es el siguiente:

Aquí se convoca al matar y al morir como expresiones de vida. Y como hechos básicos de la existencia. No matar o morir, binarismo inútil y oposición peligrosa, apta para toda guerra. Lo contrario: la conjunción y que hay entre matar/morir fue central para el artista inspirado por un instante. Ese instante en el que se aprieta un gatillo, alguien muere y alguien nace. En dos hemisferios, Pegasus del Sur y del Norte. En varias fases, de la destrucción a la creación, de la batalla a la contemplación. De la contemplación de la batalla, a la creación de lo que será destruido.

La escena de encuentro con la muerte violenta es un lugar común secreto y una disyuntiva más cotidiana de lo que se piensa. Claro que se prefiere no pensar, puede ser insoportable. También estetizable: cuerpos revueltos en la misma tierra bajo la mirada del cielo pueden ser naturaleza muerta o still life, que es vida fija. O dead life: la vida muerta, la muerte-vida. La vida revuelta con la muerte que siempre da naturaleza. Fija que parece inmóvil y sin embargo se mueve. Leer más “La vuelta al reino en un acto”

El nuevo orden de los cuerpos

jornadas perlongher“Con el episodio del sida se estaría dando una expansión sin precedentes de la influencia y del poder médicos, gracias a la caja de resonancia de los medios de comunicación”. Me encuentro con esta frase de Perlongher mientras sigo en cuarentena tipeando antiguas cartas de aquél barroco de trinchera. Intento reemplazar sida por coronavirus en el nuevo orden de los cuerpos, y tropiezo con las obvias diferencias y las no tan obvias semejanzas: ya no se trata de prohibir el contacto entre ciertos órganos sino todo contacto físico; ya no es el semen y la sangre sino hasta la saliva y la piel lo que cae bajo la prohibición; ya no son algunas prácticas y ciertas minorías sino la población entera la que cae bajo control. Leer más “El nuevo orden de los cuerpos”

Las moléculas de las malucas

grupo politica sexual perlongherUna página web que quiere “desempolvar archivos olvidados y memorias fuera del margen” se nombra a sí misma Moléculas malucas en homenaje a un grupo de estudios surgido en San Pablo en 1982 de la mano de Néstor Perlongher, entre otras, e inicia sus actividades publicando el documento de ese otro grupo (Política Sexual) que diez años antes, en 1972, comenzó a producir en Buenos Aires la investigación “La moral sexual en Argentina”. Catalina Trevisacce y Mabel Bellucci analizan este documento y lo reproducen íntegro por aquí.

La revuelta en cuarentena

Me parece sospechoso -sin abonar a ninguna teoría conspirativa en curso- que del reguero de revueltas y manifestaciones masivas del 2019 (Hong Kong, Chile, Francia, Cataluña, Ecuador, Bolivia, Colombia, Líbano, Irak, Haití…) se haya pasado al estado de cuarentena global, con toques de queda incluídos en algunos sitios, del 2020. Una relación de causa-efecto entre esa insubordinación global y la emergencia del coronavirus es por el momento improbable pero la coincidencia no deja de ser significativa. Como si este virus, aun con sus efectos disruptivos en las ganancias de las corporaciones, fuese mandado por el cielo de Oriente para que los Estados (el chino en primer lugar, y luego los demás) pudiesen aplacar la protesta y extender a un nivel inédito la vigilancia y el control sobre sus poblaciones.Quizá después de este experimento, el mundo esté listo para una guerra de grandes proporciones y los sufridos pueblos deban soportar aun más el aumento de la penuria.

Aviso: esta reflexión no es un cuestionamiento a medidas de seguridad básicas para protegerse y proteger de un virus a las personas más vulnerables, máxime teniendo en cuenta los sistemas de salud pública precarios en la mayoría de los países; tampoco es una crítica al manejo de la crisis por el actual gobierno argentino y mucho menos un apoyo a protestas de balcón, cantos de himnos nacionales, cacerolazos y twitazos de indignados por la pérdida de ganancias y privilegios, entro otros que quizá se vuelvan aun más dementes en su encierro. Las auténticas protestas se ven en la calle. Y las que se diseminaron por distintos países durante el 2019, con todas sus diferencias y excepciones, tenían como fondo común el malestar por las condiciones de vida que impone el capitalismo y el autoritarismo en el querido planeta Tierra. Hoy toda esa revuelta en ciernes quedó en cuarentena.

Continuará…