Más allá del código sádico

“Siempre quiero que me expliquen la organización de la literatura argentina” escribe Quintín en su reseña de Indiada en La Agenda. Sigue así: “Como nadie lo hace, intento entenderla leyendo, aunque leer confunde porque se pierde el punto de vista general de una buena teoría. Hay algo en particular que me intriga: la importancia de los indios para los nuevos escritores. ¿Cuál es la magia de los aborígenes, pueblos originarios, primeras naciones como para que una parte significativa de lo que se escribe los tenga en primer plano o como una referencia ineludible? Es cierto que hubo indios desde el principio (en Echeverría, en Mármol, en Mansilla, en el Martín Fierro) y que los indios son indisociables de la gauchesca, que también está un poco en todas partes (todo lo bueno es gauchesco, dicen por ahí a izquierda y derecha). Pero la culpa del renacimiento de los indios es sin duda de César Aira. Antes de que el público general escuchara hablar de lonkos y de machis, Aira ya había inventado en Ema la cautiva (1997) un mundo de indios patagónicos extremadamente civilizado y erótico, de dandis dedicados a la contemplación y al placer.

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Mitología beatnik y poliamor indígena

postales contracultura cippolini indiadaIndiada y Postales de la contracultura: dos libros de un mismo autor, Osvaldo Baigorria, que se editan sincrónica y quizá complementariamente (¿fue esto premeditado o solo juego del azar?) y tensionan de un modo al que no estamos aún habituados, las posibilidades de la escritura cuando su materia fricciona la memoria personal con experiencias que, en tiempos como los que corren, resultan por lo menos excepcionales.

“Podríamos referirnos, incluso, a una red-Baigorria: libros que se espejan y resuenan unos en otros, con singular efecto. Leer más “Mitología beatnik y poliamor indígena”

Antiteoría rápida (or anti fast theory)

En el blog de Eterna Cadencia publican un fragmento de Postales de la contracultura. Un viaje a la Costa Oeste (1974-1984) que se titula “Anti teoría rápida de la contracultura”. Antes de que el resto de las teorías rápidas y la dictadura de la novedad (fast theories=fast food) lo sepulten para siempre, aquí envío esa botella al mar llamada enlace… Y enmarco el texto en un contexto para que se entienda el otro “aquí” con el que empieza el fragmento, ya que lo que había escrito antes era esto:

“Cada pelo largo, vincha de color, pierna sin afeitar, mochila polvorienta, olor a sobaco, sandalia con dedos sucios eran indicios para hallar congéneres o contemporáneos más allá de la barrera del lenguaje. El deseo llevó a hacer amigos, comunicarnos en la calle, la mesa, la cama compartida, poco a poco, a medida que pasó el tiempo. Lo he dicho y lo volveré a decir: en mi experiencia, la cama es el mejor lugar para aprender una lengua; ninguna escuela la supera. Todo lo demás era superfluo o de mal gusto: la opulencia, la tecnificación, el consumo desenfrenado, la ostentación de bienes materiales de ese mundo en comparación al de México y resto de América que habíamos dejado atrás. Pero andaban por ahí los ejemplos vivos del rechazo a ese sistema, y sus vidas –lo que yo esperaba de ellas- eran más atractivas que imán al clavo”. Sigue así.

Postales de la Indiada

Mis últimos libros, Indiada y Postales de la contracultura, juntos en una esquina de la librería El gato escaldado (Independencia 3548, Buenos Aires). El hecho de que hayan salido casi al mismo tiempo desconcierta a algunos y eso me hace temer que ninguno de los dos pueda ser leído ni comentado a fondo sin hacer una referencia (por obligación) al otro. Una reseña de Quintín en La Agenda de Buenos Aires que se enfoca en comentar solo a Indiada disipa por el momento ese temor aunque hace surgir otros… Según Quintín, Indiada “se lanza a demoler el código sádico de los argentinos con el sexo y los afectos, cristalizado en la literatura de Osvaldo Lamborghini, para reemplazarlo por un contrato masoquista (Deleuze) en el que todos los géneros, todos los intercambios de fluidos, todas las operaciones reales e imaginarias que vinculan a los cuerpos están permitidas en un marco consensuado, comunitario y multicultural. Escrita en broma pero profundamente seria, con toques de ciencia ficción y tocándose todo entre todos, burlándose de los tics de la corrección política, incluyendo el lenguaje inclusivo, profundamente compenetrado con el medio cultural que establece esos tics como horizonte, en medio del canon más rabiosamente moderno de la literatura criolla pero con un tono burlón que juega a plebeyo y con la orgía absoluta como núcleo, Baigorria imagina una historia argentina alternativa que hubiera evitado la Conquista del Desierto de haber triunfado los planes del cacique Mamul, su amante que es su hermana gemela y una italiana que es la amante de la indiecita. O la historia de otro cacique (Baigorrión, antepasado suyo) que practica mediante la imposición de manos operaciones instantáneas de cambio de sexo y que, a su vez puede ser hombre, mujer o todo lo que pueda concebirse para practicar un sexo bisexual colectivo, el perfecto poliamor de todos contra todos”.
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Al borde

postales de la contracultura“Un libro necesario… justo ahora que no hay más adónde ir”, escribe Andy Andersen en su reseña de Postales de la contracultura. Un viaje a la Costa Oeste en Cuarta prosa. Lo leyó en sus ratos libres apenas llegaron ejemplares a Antígona, la librería donde trabaja (Corrientes 1583 y también Las Heras 2597, Buenos Aires). Se la lee entera por acá.

Pieles rojas

indiada blatt y rios

“Una pornóloga de origen esquimal y ciudadanía canadiense que había estudiado Letras en Buenos Aires podía imaginarse y producir una película erótica en la que entrarían en acción ranqueles, wichí, guaraníes, tehuelches o el resto de los originarios. Pero ella misma notaba que siempre parecía faltar algún elemento más espiritual y refinado para embellecer, o al menos dotar de cierta cualidad ética a una estética vulgar y a una industria masiva que manufacturaba la exhibición frontal, a veces bestial y directa de los órganos genitales en combinación con otros órganos, y que llamamos pornográfica por convención. Para Nakasuk/Grasa de Foca, inclinada a pensar en términos de cómo llevar una ficción a la pantalla, introducir el mundo indígena en esa escenografía representaba el problema y desafío principal”. El párrafo es parte de “Entrada en materia”, relato introductorio a Indiada (Blatt & Ríos, 2018) que puede leerse en PDF por aquí.

Ginsberg para principiantes y avanzadas

ginsberg esencial

“Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas/ arrastrándose por las calles de los negros a la madrugada en busca de una droga furiosa” dice el célebre inicio de “Aullido” en sus versiones más actuales y la que se encuentra en Ginsberg esencial (Anagrama, 2018) es una de ellas, pese a que reitera el discutible “colérico pinchazo” que aparece en ediciones españolas como traducción de angry fix. Son detalles: es mérito de esta antología de más de 500 páginas haber reunido las piezas más célebres del poeta central de la generación beat junto a su temprana poesía narrativa de fines de los ’40, como “La hora del almuerzo del albañil”, hasta las canciones con partituras y las rimas del hospital en “Muerte y fama” de fines de los ‘90, pasando por joyas como “Sutra del girasol”, “Por favor, Amo”, “Confesión del ego” y “Sutra del vórtice de Wichita”, entre otras traducidas por Rodrigo Olavarría, a las que se suman numerosos textos menos conocidos o hasta ahora inéditos, incluyendo artículos, entrevistas, entradas de diario, cartas y otras muestras de una potente prosa traducida por Andrés Barba. Leer más “Ginsberg para principiantes y avanzadas”