La política sexual de Perlongher

nestor perlongherEscribió Alberto Giordano: “La fórmula que oficia como subtítulo, `por una política sexual´, está tomada de una nota combativa de Perlongher y en ella se cifra la heterogeneidad de factores que la investigación de Javier puso en contacto para apreciar cómo se afectan unos a otros: literatura, política, sexualidad, saber, vida y obra… El libro se detiene en tres momentos puntuales: las intervenciones polémicas del escritor en las páginas de la revista Sitio a propósito de la guerra de Malvinas (Perlongher ensayista, en ejercicio de la función intelectual), la escritura del poemario Austria-Hungría, y la correspondencia con Sara Torres sobre las vivencias en torno al VIH-Sida. En cada uno de los tres momentos, para palpar su riqueza literaria y política, la escritura del ensayo escucha las resonancias de los otros dos. Y está dedicado a la memoria de Adriana Astutti, la directora de tesis que devino maestra por decisión del que se reconoce su discípulo. Javier agradece, en las conmovedoras primeras páginas, lo que aprendió `de y con ella´: la libertad como ética crítica y el espíritu de desobediencia”.

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Más información sobre la expresión “política sexual”, por acá.

Vivir afuera

En breve reseña de Postales de la contracultura. Un viaje a la Costa Oeste para La Nación (sin mencionar que el libro tiene imágenes como esta, quizá por falta de espacio), Edgardo Scott dice que “la originalidad y el encanto del libro acaso tengan que ver con cierto anacronismo sin nostalgia… contracultura, pero también postales, son hoy palabras e ideas literarias obsoletas para el demagógico y compulsivo presente digital”. Publicada bajo el título “Un mapa nómade y sin nostalgia” en el suplemento Ideas de hoy, la reseña se lee por acá.

Lenguaje exclusivo

Quintín comenta Postales de la contracultura en Perfil Cultura. Escribe:

El otro día me enteré de que salió una edición de El Principito en lenguaje inclusivo, pero no me preocupé porque no pensaba leerlo (en realidad, nunca leí El Principito, siempre le tuve idea). Pero después vinieron por mí, porque empecé a leer Postales de la contracultura de Osvaldo Baigorria –la entrevista central de este suplemento– y me encontré con toda la parafernalia de la distorsión prepotente y engorrosa del idioma castellano: las arrobas, las x, la e que el autor usa como juego, como provocación, como ironía y, probablemente, como señal de sus sentimientos de culpa. A veces, Baigorria usa toda la artillería junta, como cuando se refiere a la “relación bipersonal central con parejas periféricas” para describir una de ellas: “Era lo mejor de ambos mundos, solteros y en pareja. A veces ligaba yo, a veces ella, a veces los dos casi al mismo tiempo. Salíamos cada unx con otro/a, bien segures de que al día siguiente estaríamos junt@s. Con barra, x, e o arroba”. La promiscuidad de los signos tiene mucho de broma y va de la mano con el tema. Leer más “Lenguaje exclusivo”

Lejano Oeste

Lala Toutonian me entrevista para Perfil Cultura, en una edición que incluye fotos del Lejano Oeste y del Cercano Sur porteño: la máxima periodística que indica “nunca dejes que la realidad te arruine un buen título” aquí fue aplicada con gran criterio, desmesura en el elogio, exageración y precisión simultáneas. Empieza así:

Están las personas que no necesitan presentación: su mera existencia las descubre. Los parroquianos observan con curiosidad a este hombre de particular estampa. Cuántas personas con el pelo teñido de verde (en clara referencia al aborto legal) habrán entrado antes al Homero Manzi, se pregunta uno. Hoy vecino del barrio de Boedo, Osvaldo Baigorria, ajeno al efecto que provoca, se dispone a responder apuradas retóricas que se enredan entre la curiosidad y el deseo de conocimiento. La contracultura, esa anatomía amoral que renuncia a la cultura social normativa, es la continuación de una dinámica de fastidio pero por otros medios. Y enfrenta a la cultura como conflicto. La contracultura condiciona el engranaje cultural dominante (social, capitalista, burgués) que penetra inculcando estigmas de pertenencia para legitimar una conducta de disidencia. Leer más “Lejano Oeste”

Después del malón

Un cuento de Indiada (editado por Blatt & Ríos, 2018) fue publicado en el blog de Eterna Cadencia :

Eran tres. Dejaron a su paso el polvo de la carretera colgado del aire. La que iba adelante manejaba sola, las otras dos llevaban cada una a un muchacho en el asiento trasero.

Detuvieron las máquinas frente a la última choza. La jefa bajó primero y abrió la puerta de una patada.

—Ah, son ustedes, chicas –el anciano Ñancul se levantó del catre restregándose los ojos cubiertos de legañas–. Pasen, pasen. ¿Quieren que les prepare un mate o prefieren café?

—No es hora de cortesías, viejo de mierda. A usted también lo vamos a saquear. Leer más “Después del malón”

Indixs, ejército y orgía

En una reseña de Indiada en Radar Libros, por Demián Paredes, se lee:
“La gauchesca, un género literario “tan artificial como cualquier otro” al decir de Borges, ha proliferado: desde sus comienzos, desde siglo XIX, con el Martín Fierro como obra fundamental, y aun antes, pasando por todo el XX, hasta nuestro presente, ha sido una lengua imaginaria escrita y reescrita incontables veces. Figuras como gaucho, campo e indio son parte del mito u origen de “lo nacional”, en donde se cruza la ficción literaria y la historia, la política y la ideología. Desde Jorge Guillermo Borges (El caudillo) y Jules Supervielle (El hombre de la pampa), pasando por Borges y Bioy, Mujica Láinez y Leopoldo Marechal, Juan Filloy, Luis Franco y, más acá en el tiempo, Sylvia Iparraguirre en La tierra del fuego, César Aira en Ema la cautiva, Guebel y Bizzio en La china, Carlos Gamerro en El sueño del señor juez, Martín Kohan en Los cautivos y muchos más, el género ha sido inspirador: referenciado y utilizado, recreado y satirizado, alterado y deformado. Indiada, de Osvaldo Baigorria, se suma (¿se monta?) ahora a la pléyade autoral que, como quería Leónidas Lamborghini, juega y parodia con el modelo.
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