Los gestos de la voz

Así se titula la entrevista que me hizo Augusto Munaro para el diario Los Andes. Por razones de espacio, supongo, no salieron algunas preguntas y respuestas de la original, realizada vía mail; entre ellas, las que indagan sobre cierta idea de deconstrucción y sobre el Post-scriptum del libro, ya cerca del final. Lo que aquí sigue es la entrevista completa en su formato de origen:

Osvaldo, según cuenta la leyenda, Poesía Estatal tuvo su génesis en la placita Boris Spivakow del Museo del Libro y de la Lengua.
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Cámara a diario

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Que el proceso puede ser más interesante que el resultado es algo que las vanguardias de Nueva York en los Sixties deberían haber tenido presente cuando el sueño aún no había terminado. En esos años, registrarlo todo por escrito en un cuaderno personal o filmado por una cámara Bolex que llevaría a todas partes se convirtió en una obsesión para Jonas Mekas. Razones no le faltarían, porque esa ciudad fue epicentro de una explosión de creatividad que ya se había iniciado a fines de los 40, justo cuando Mekas llegaba como hambriento refugiado lituano a Brooklyn. Allí pudo presenciar, y de alguna manera potenciar, el nacimiento de una cultura underground y su sueño de una liberación total desde los primeros picotazos para romper la cáscara. El registro puede ser tan inestable como una cámara en mano pero los testimonios son irrefutables: en Cuadernos de los Sesenta. Escritos 1958-2010 desfilan, entre otros, William Burroughs, Andy Warhol, John Cage, Susan Sontag, John Lennon y Yoko Ono, en forma de diálogos, entrevistas, reseñas y manifiestos como “En defensa de la perversión”, del propio Mekas, que en 1958 escribía: “En una sociedad bastarda, estandarizada, conformista y enferma, la perversión es una fuerza de liberación. Ser beat hoy es ir contra la normalidad y el conformismo, ser inmoral, ser perverso”. Leer más “Cámara a diario”

Artistas del camino

Hay tantas maneras de caminar como bípedos hay en el mundo, y cada uno encontrará su modo particular, su gesto único, su ritmo. El de Edgard Scott en Caminantes (Ediciones Godot, 2017) se organiza en torno a lecturas de autores que fueron encontrando, al andar, una peculiar trascendencia, un estilo. No encontraron necesariamente la salud, que de tanto caminar a veces se pierde. Ya en el prólogo a su traducción de Caminar de Thoreau, Scott había insinuado un desdén por el andar como deporte o prescripción médica y cierta atracción por esas figuras de artistas del camino que en este nuevo libro se clasifican como flaneurs, paseantes, vagabundos y peregrinos. Leer más “Artistas del camino”

Versos para leer en voz alta

Así se titula la reseña de Mario Nosotti en Los Inrockuptibles de mayo 2017, que de Poesía estatal dice, entre otras cosas: “Cantos intraducibles, mensajes libertarios, invitaciones a la desobediencia, lo anárquico que se abre al mestizaje donde se dan la mano Adorno y la gauchesca, donde dialogan Ginsberg y Perlongher, y sobre todo el humor -un humor que puede ser denso y cavernoso, obsceno y gástrico- cuya misión es corromper toda falsa importancia, alivianar el peso colosal que se nos viene encima al escuchar palabras como Estado, Cultura, Militancia, incluso la palabra poesía (“no tengo la más parietal, puñetera, fucking idea / de si esto es o no es…poesía”). Se lee entera en el blog Música Rara.

Sobre la incomodidad del biógrafo

“Sobre Sánchez es un texto descentrado, cercano al rizoma deleuzianoUn libro sin jerarquías en que el texto se esparce en su multiplicidad y en sus variadas entradas, lejos de confluir o pivotear en un punto” dicen o mejor dicho dijeron durante el XVII Congreso Nacional de Literatura Argentina de Comodoro Rivadavia los estudiantes de Letras (quizá ya licenciados) Rodrigo Goy y Damián Simoes Da´Eira de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. La ponencia, titulada The Osvaldo Baigorria Experience, se encuentra por aquí.

Pánico y locura en Hawai

La fórmula se repite y sigue siendo infalible hasta la mitad del libro: el periodista-narrador es enviado a cubrir un evento deportivo de masas pero una vez allí todo se desbarranca en una semi-cobertura del acontecimiento entre peripecias regadas con alcohol y drogas legales e ilegales. La maldición de Lono es un texto menor dentro de la obra de Hunter Thompson, comparado con el contundente Miedo y asco en Las Vegas, aunque es una excelente introducción al gran circo del gonzo y presenta menos jerga a traducir al lenguaje callejero de Madrid o Barcelona, lo cual en estas latitudes se agradece. Leer más “Pánico y locura en Hawai”

Una caja de ideas y argumentos

La reedición de la única versión castellana de Cuadernos norteamericanos de Nathaniel Hawthorne, con traducción y prólogo de Eduardo Berti, es una excelente noticia para lectores no especializados y de los otros. Poe destacó la peculiaridad de ese tono tranquilo y reposado con el que Hawthorne presentó ideas que asombran por su naturalidad, como cuando uno dice “cómo no se me ocurrió antes”, aunque también criticó el uso excesivo de la alegoría que interfiere en muchos de sus temas. Borges le reprochó que solo concibiera situaciones para después buscar o elaborar personajes que las representaran, aunque también afirmó que había encontrado en los cuentos de Hawthorne el mismo sabor que en los de Kafka, como dijo en una conferencia de 1949 en el Colegio Libre de Estudios Superiores; de allí salió el célebre dictamen “un gran escritor crea sus precursores”. Leer más “Una caja de ideas y argumentos”

Poesía estatal ilustrada

La idea de armar un libro con versos propios que leí en público comenzó a concebirse a partir de una “noche de los museos” de Buenos Aires en 2012, dentro del ciclo Plaza de la Lengua que coorganizaba junto a Ariel Idez en la placita Boris Spivakow del Museo del Libro y de la Lengua, que por esos años tenía de directora a María Pía López. Aquella noche propuse como actividad especial hacer una lectura con micrófono abierto, con lista de inscriptos (se acercaron muchas personas amigas) y cuando llegó mi turno leí fragmentos de ese largo verso que más tarde, ampliado, dio título a este libro.

El criterio para esta edición fue reunir poemas escritos ad hoc, para ser leídos en determinado tiempo y lugar, a lo largo de cuatro décadas. Podría decirse que componen un libro casi documental, ilustrado con algunos dibujos que hice sin pensarlo mucho, años atrás, en ratos que no tenían relación aparente con estos textos, cuando ni se me pasaba por la cabeza imaginar que esos trazos hechos al correr del lápiz o la birome podían llegar a ver la luz o la oscuridad del papel impreso.

A veces digo versos y no poemas porque me parece que la mayoría de los que integran esta selección bien podrían quedar en el paso a nivel o terreno de esas letras de canciones que al ser impresas salen como desnudas, a la intemperie, carentes del gesto, de la voz que desafina o acierta, del ritmo visible de la respiración en escena. Como materia prima sin valor agregado. Pero en esto puede que me equivoque.

También digo versos y no poemas por alguna otra razón que no sé explicar. Pasa como con los chistes (la poesía también puede ser un chiste, y viceversa). No sé qué es la poesía, pero si hay que explicarla ya no será poesía. Leer más “Poesía estatal ilustrada”