Lenguaje exclusivo

Quintín comenta Postales de la contracultura en Perfil Cultura. Escribe:

El otro día me enteré de que salió una edición de El Principito en lenguaje inclusivo, pero no me preocupé porque no pensaba leerlo (en realidad, nunca leí El Principito, siempre le tuve idea). Pero después vinieron por mí, porque empecé a leer Postales de la contracultura de Osvaldo Baigorria –la entrevista central de este suplemento– y me encontré con toda la parafernalia de la distorsión prepotente y engorrosa del idioma castellano: las arrobas, las x, la e que el autor usa como juego, como provocación, como ironía y, probablemente, como señal de sus sentimientos de culpa. A veces, Baigorria usa toda la artillería junta, como cuando se refiere a la “relación bipersonal central con parejas periféricas” para describir una de ellas: “Era lo mejor de ambos mundos, solteros y en pareja. A veces ligaba yo, a veces ella, a veces los dos casi al mismo tiempo. Salíamos cada unx con otro/a, bien segures de que al día siguiente estaríamos junt@s. Con barra, x, e o arroba”. La promiscuidad de los signos tiene mucho de broma y va de la mano con el tema. Leer más “Lenguaje exclusivo”

Lejano Oeste

Lala Toutonian me entrevista para Perfil Cultura, en una edición que incluye fotos del Lejano Oeste y del Cercano Sur porteño: la máxima periodística que indica “nunca dejes que la realidad te arruine un buen título” aquí fue aplicada con gran criterio, desmesura en el elogio, exageración y precisión simultáneas. Empieza así:

Están las personas que no necesitan presentación: su mera existencia las descubre. Los parroquianos observan con curiosidad a este hombre de particular estampa. Cuántas personas con el pelo teñido de verde (en clara referencia al aborto legal) habrán entrado antes al Homero Manzi, se pregunta uno. Hoy vecino del barrio de Boedo, Osvaldo Baigorria, ajeno al efecto que provoca, se dispone a responder apuradas retóricas que se enredan entre la curiosidad y el deseo de conocimiento. La contracultura, esa anatomía amoral que renuncia a la cultura social normativa, es la continuación de una dinámica de fastidio pero por otros medios. Y enfrenta a la cultura como conflicto. La contracultura condiciona el engranaje cultural dominante (social, capitalista, burgués) que penetra inculcando estigmas de pertenencia para legitimar una conducta de disidencia. Leer más “Lejano Oeste”

Mitología beatnik y poliamor indígena

postales contracultura cippolini indiadaIndiada y Postales de la contracultura: dos libros de un mismo autor, Osvaldo Baigorria, que se editan sincrónica y quizá complementariamente (¿fue esto premeditado o solo juego del azar?) y tensionan de un modo al que no estamos aún habituados, las posibilidades de la escritura cuando su materia fricciona la memoria personal con experiencias que, en tiempos como los que corren, resultan por lo menos excepcionales.

“Podríamos referirnos, incluso, a una red-Baigorria: libros que se espejan y resuenan unos en otros, con singular efecto. Leer más “Mitología beatnik y poliamor indígena”

Antiteoría rápida (or anti fast theory)

En el blog de Eterna Cadencia publican un fragmento de Postales de la contracultura. Un viaje a la Costa Oeste (1974-1984) que se titula “Anti teoría rápida de la contracultura”. Antes de que el resto de las teorías rápidas y la dictadura de la novedad (fast theories=fast food) lo sepulten para siempre, aquí envío esa botella al mar llamada enlace… Y enmarco el texto en un contexto para que se entienda el otro “aquí” con el que empieza el fragmento, ya que lo que había escrito antes era esto:

“Cada pelo largo, vincha de color, pierna sin afeitar, mochila polvorienta, olor a sobaco, sandalia con dedos sucios eran indicios para hallar congéneres o contemporáneos más allá de la barrera del lenguaje. El deseo llevó a hacer amigos, comunicarnos en la calle, la mesa, la cama compartida, poco a poco, a medida que pasó el tiempo. Lo he dicho y lo volveré a decir: en mi experiencia, la cama es el mejor lugar para aprender una lengua; ninguna escuela la supera. Todo lo demás era superfluo o de mal gusto: la opulencia, la tecnificación, el consumo desenfrenado, la ostentación de bienes materiales de ese mundo en comparación al de México y resto de América que habíamos dejado atrás. Pero andaban por ahí los ejemplos vivos del rechazo a ese sistema, y sus vidas –lo que yo esperaba de ellas- eran más atractivas que imán al clavo”. Sigue así.

Al borde

postales de la contracultura“Un libro necesario… justo ahora que no hay más adónde ir”, escribe Andy Andersen en su reseña de Postales de la contracultura. Un viaje a la Costa Oeste en Cuarta prosa. Lo leyó en sus ratos libres apenas llegaron ejemplares a Antígona, la librería donde trabaja (Corrientes 1583 y también Las Heras 2597, Buenos Aires). Se la lee entera por acá.