Las moléculas de las malucas

grupo politica sexual perlongherUna página web que quiere “desempolvar archivos olvidados y memorias fuera del margen” se nombra a sí misma Moléculas malucas en homenaje a un grupo de estudios surgido en San Pablo en 1982 de la mano de Néstor Perlongher, entre otras, e inicia sus actividades publicando el documento de ese otro grupo (Política Sexual) que diez años antes, en 1972, comenzó a producir en Buenos Aires la investigación “La moral sexual en Argentina”. Catalina Trevisacce y Mabel Bellucci analizan este documento y lo reproducen íntegro por aquí.

Nos movía el deseo

edmund white estados del deseoEstoy leyendo Estados del deseo de Edmund White traducido por Mariano López Seoane y publicado por Blatt & Ríos: un viaje a ese laboratorio de relaciones sociales que fueron las grandes ciudades norteamericanas de los años 70, un territorio que conocí de cerca en pleno impacto del Gay Liberation y absoluta experimentación corporal pre-sida. White -“drageado de etnógrafo”, como dice el traductor- tuvo la suficiente calle para pintar su aldea y así pintar el mundo, en especial desde aquella aldea en la cual se descubrieron y revelaron en público todas las formas de orgía, S/M, leather, fist-fucking y un largo etcétera de prácticas retratadas con dosis perfectas de ironía y cariño. Leer más “Nos movía el deseo”

Feminismos y contracultura

Si la palabra “contracultura” ahora tiene o vuelve a tener sus 15 minutos de fama quizá se deba a notas como la que me hizo Javier Mattio en el diario La Voz a propósito de mis libros Indiada y Postales de la contracultura. Pero la pregunta sobre qué quedó o qué sería hoy contracultura regresa para poner en entredicho los lugares comunes: “el” feminismo podría ser hoy “la” contracultura… en algunas de sus formas. Sobre esta cuestión, acá van las respuestas completas a ciertas preguntas de Mattio por e-mail y que en parte quedaron fuera de la nota, supongo, por razones de espacio… o porque son finalmente pavadas, obviedades, frases repetidas. No sé, aquí van:  Leer más “Feminismos y contracultura”

Lejano Oeste

Lala Toutonian me entrevista para Perfil Cultura, en una edición que incluye fotos del Lejano Oeste y del Cercano Sur porteño: la máxima periodística que indica “nunca dejes que la realidad te arruine un buen título” aquí fue aplicada con gran criterio, desmesura en el elogio, exageración y precisión simultáneas. Empieza así:

Están las personas que no necesitan presentación: su mera existencia las descubre. Los parroquianos observan con curiosidad a este hombre de particular estampa. Cuántas personas con el pelo teñido de verde (en clara referencia al aborto legal) habrán entrado antes al Homero Manzi, se pregunta uno. Hoy vecino del barrio de Boedo, Osvaldo Baigorria, ajeno al efecto que provoca, se dispone a responder apuradas retóricas que se enredan entre la curiosidad y el deseo de conocimiento. La contracultura, esa anatomía amoral que renuncia a la cultura social normativa, es la continuación de una dinámica de fastidio pero por otros medios. Y enfrenta a la cultura como conflicto. La contracultura condiciona el engranaje cultural dominante (social, capitalista, burgués) que penetra inculcando estigmas de pertenencia para legitimar una conducta de disidencia. Leer más “Lejano Oeste”

Mitología beatnik y poliamor indígena

postales contracultura cippolini indiadaIndiada y Postales de la contracultura: dos libros de un mismo autor, Osvaldo Baigorria, que se editan sincrónica y quizá complementariamente (¿fue esto premeditado o solo juego del azar?) y tensionan de un modo al que no estamos aún habituados, las posibilidades de la escritura cuando su materia fricciona la memoria personal con experiencias que, en tiempos como los que corren, resultan por lo menos excepcionales.

“Podríamos referirnos, incluso, a una red-Baigorria: libros que se espejan y resuenan unos en otros, con singular efecto. Leer más “Mitología beatnik y poliamor indígena”

Antiteoría rápida (or anti fast theory)

En el blog de Eterna Cadencia publican un fragmento de Postales de la contracultura. Un viaje a la Costa Oeste (1974-1984) que se titula “Anti teoría rápida de la contracultura”. Antes de que el resto de las teorías rápidas y la dictadura de la novedad (fast theories=fast food) lo sepulten para siempre, aquí envío esa botella al mar llamada enlace… Y enmarco el texto en un contexto para que se entienda el otro “aquí” con el que empieza el fragmento, ya que lo que había escrito antes era esto:

“Cada pelo largo, vincha de color, pierna sin afeitar, mochila polvorienta, olor a sobaco, sandalia con dedos sucios eran indicios para hallar congéneres o contemporáneos más allá de la barrera del lenguaje. El deseo llevó a hacer amigos, comunicarnos en la calle, la mesa, la cama compartida, poco a poco, a medida que pasó el tiempo. Lo he dicho y lo volveré a decir: en mi experiencia, la cama es el mejor lugar para aprender una lengua; ninguna escuela la supera. Todo lo demás era superfluo o de mal gusto: la opulencia, la tecnificación, el consumo desenfrenado, la ostentación de bienes materiales de ese mundo en comparación al de México y resto de América que habíamos dejado atrás. Pero andaban por ahí los ejemplos vivos del rechazo a ese sistema, y sus vidas –lo que yo esperaba de ellas- eran más atractivas que imán al clavo”. Sigue así.

Al borde

postales de la contracultura“Un libro necesario… justo ahora que no hay más adónde ir”, escribe Andy Andersen en su reseña de Postales de la contracultura. Un viaje a la Costa Oeste en Cuarta prosa. Lo leyó en sus ratos libres apenas llegaron ejemplares a Antígona, la librería donde trabaja (Corrientes 1583 y también Las Heras 2597, Buenos Aires). Se la lee entera por acá.

Ginsberg para principiantes y avanzadas

ginsberg esencial

“Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas/ arrastrándose por las calles de los negros a la madrugada en busca de una droga furiosa” dice el célebre inicio de “Aullido” en sus versiones más actuales y la que se encuentra en Ginsberg esencial (Anagrama, 2018) es una de ellas, pese a que reitera el discutible “colérico pinchazo” que aparece en ediciones españolas como traducción de angry fix. Son detalles: es mérito de esta antología de más de 500 páginas haber reunido las piezas más célebres del poeta central de la generación beat junto a su temprana poesía narrativa de fines de los ’40, como “La hora del almuerzo del albañil”, hasta las canciones con partituras y las rimas del hospital en “Muerte y fama” de fines de los ‘90, pasando por joyas como “Sutra del girasol”, “Por favor, Amo”, “Confesión del ego” y “Sutra del vórtice de Wichita”, entre otras traducidas por Rodrigo Olavarría, a las que se suman numerosos textos menos conocidos o hasta ahora inéditos, incluyendo artículos, entrevistas, entradas de diario, cartas y otras muestras de una potente prosa traducida por Andrés Barba. Leer más “Ginsberg para principiantes y avanzadas”

Hacer memoria

Construirla como una factura, un objeto que será ficción de otra ficción. Como editor que selecciona noticias a través de una miríada de acontecimientos, ajusto el relato de acuerdo a las expectativas de mis lectores y lecturas y me convenzo a mí mismo de que estoy jerarquizando algunos hechos porque son más significativos que otros. Recorto, edito, corrijo para pasar la remembranza al lenguaje, para hacerla inteligible.

Así es como escribí estas postales.

postales de la contracultura

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Más allá del primer beat

En los márgenes del corazón o núcleo duro del primer grupo de la Generación Beat, alrededor de Kerouac, Ginsberg, Burroughs y otros autores más o menos conocidos, se formó toda una constelación de poetas mujeres, afroamericanos y también jóvenes blancos que acompañaron, compartieron, heredaron y continuaron el legado de los “padres fundadores”. Varios estudios y publicaciones académicas norteamericanas de las últimas décadas han rescatado y propuesto para el canon a esas otras voces opacadas en parte por su papel secundario y periférico en relación a los nombres más famosos y quizá también porque la narrativa beat siempre tuvo más circulación que su poesía. Leer más “Más allá del primer beat”

La generación extraviada

Los llamaron “beatniks” como contraseña para el escándalo en tiempos de intolerancia. No era una autodefinición. Quedó el mito y se perdió la obra, pero en Argentina Beat. Derivas literarias de los grupos Opium y Sunda (1963-1969) hoy se recuperan los textos, fotos, portadas de fanzines, poemas, manifiestos y semblanzas de la parte más marginal de esa bohemia porteña que en aquellos años rondaba la “manzana loca” (M.T. de Alvear, Alem, Córdoba y Maipú, con su Instituto Di Tella, Bar Moderno, etc.), antes de su dispersión por el mundo y el autoexilio interior.

caja negra argentina beat

 

Reynaldo Mariani, Ruy Rodríguez, Isidoro Laufer y Sergio Mulet (modelo, actor y guionista de la película Tiro de gracia  que terminó acuchillado por su esposa rumana en un pueblito de Transilvania), eran las cabezas de Opium, grupo al que puede añadirse el enigmático Marcelo Fox, autor de Invitación a la masacre. En Sunda estuvieron, entre otros, Gregorio Kohon, psicoanalista autodidacta que se fue a Londres donde todavía vive, Leandro Katz, artista plástico y cineasta que difundió por primera vez Aullido de Ginsberg en castellano y se fue a vivir cuarenta años a Nueva York, y el legendario Hugo Tabachnik, más tarde referente del Expreso Imaginario. Leer más “La generación extraviada”

Un canto de cisne a la heroína

alexander trocchi

En la época en la que inyectarse un opiáceo en las venas estaba de moda entre los refractarios al sistema, el escocés Alexander Trocchi (1925-1984) se destacó por escribir un clásico sobre la adicción a la heroína, según lo calificó William Burroughs, que algo sabía del tema.  Luego de haber editado la revista literaria Merlin en París en los ’50, Trocchi escribió varias novelitas eróticas, algunas por encargo y con seudónimo, como Helen and Desire, School for Wives y Young Adam, esta última llevada al cine. Pero El libro de Caín fue su obra última y fundamental,  la más subversiva, prohibida y  literalmente incinerada en Gran Bretaña. Leer más “Un canto de cisne a la heroína”

Putos y faloperos

nestor perlongher

El “peronismo” de Néstor Perlongher duró exactamente cuatro meses, de marzo a julio de 1973. Uno de los mayores disparates con los que se intentó construir su leyenda nac & pop estos últimos años fue sostener que para la asunción de Cámpora fue a la plaza con un cartel que decía “los putos con Perón”. Según mi propio recuerdo personal y documentos de época, el 25 de mayo de aquel año Perlongher estuvo al frente de unos cincuenta miembros del Frente de Liberación Homosexual con dos carteles, “Vivir y amar libremente en un país liberado” y otro cuya consigna había sido tomada de la marcha peronista: “Para que reine en el pueblo el amor y la igualdad”. Con las mismas banderas marcharon a Ezeiza el 20 de junio, detrás de la columna Oeste de la JP, donde fueron recibidos con frialdad. Leer más “Putos y faloperos”

Poetas lunáticos zen

jack kerouac lucien carr allen ginsberg

La fórmula “generación beat” surgió, según Allen Ginsberg (1), de una ocurrencia de Kerouac en un bar en 1948 cuando, en una discusión sobre lo generacional, el periodista John Clellon Holmes mencionó a la Generación Perdida (Dos Passos, Fitzgerald, Faulkner, Hemingway, entre otros). Kerouac respondió: ”Ah, pero la nuestra es sólo una generación beat”. Es decir, golpeada, abatida, en la lona, pobre, sin dinero ni fuerzas después de una noche de juerga, dada vuelta y en vela, tal como se solía decir en el Times Square y en el Village: “Man, I´m beat”. Años después Kerouac procuró darle un sentido más espiritual y trascendente a ese término, contra su uso despectivo luego de que Holmes lo difundiera en un artículo del New York Times Magazine en 1952 y sobre todo cuando el periodista Herb Caen le agregó el sufijo “nik” en su columna del San Francisco Chronicle a poco de que la URSS lanzara el satélite Sputnik.

“Yo soy el Rey de los Beat, no un beatnik” habría dicho Kerouac en otro bar cuando surgió el tema. Y gracias a la fama que obtuvo con En el camino, pudo desarrollar sus respuestas en revistas como Esquire y Playboy, entre otras que le pidieron colaboraciones rentadas. Estas son las fuentes de la compilación de Donald Allen en 1993 que fue publicada por primera vez en español, con traducción de Pablo Gianera, bajo el título La filosofía de la generación beat y otros escritos por Caja Negra en 2015. Desde luego que el título suena pretencioso, pero es justamente el que escogió Kerouac para uno de esos artículos en los que describe a los “hipsters locos e iluminados” que se salieron de la maquinaria, esos “poetas lunáticos zen” enamorados del jazz que deambulaban “harapientos, beatificos, hermosos, de una fea belleza beat”. Leer más “Poetas lunáticos zen”

Hacer el amor y no la guerra

Por Mercedes Halfon:

Llévatela amigo, por el bien de los tres arranca con un protagonista que reflexiona sobre los modos de mantener el calor en la pareja: su paisaje imaginario es la estepa y el objetivo poblar el iglú para pasar el invierno. Lo fundamental es evitar quedarse solo, o solo de a dos, que es lo mismo pero peor. El protagonista está construyendo un territorio simbólico para comenzar su relato de aventuras sobre una pareja abierta, su pareja, sostenida durante veinte años, hasta su inevitable descenso y meditada caída. La novela es una estampa húmeda sobre el amor tal y como lo entendían ciertos grupos de libertarios de los años sesenta y setenta, entre los que sin dudas estaba el autor del relato…

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El narrador escribe desde el final y rememora. Escribe desde un departamento a metros del parque Centenario mientras observa ese ritual extraño de las novias radiantes y rígidas como merengues que van a fotografiarse a orillas del lago artificial. “Nada de esto existía antes”, escribe. “El parque era un baldío salvaje. Las parejas venían a coger entre los matorrales, no hacían falta autos, no había novias de blanco. Cada domingo se juntaban por aquí los rockeros de entonces, a guitarrear, cantar o escuchar los versos de algún poeta intoxicado o los sermones de los místicos o las consignas de los bolcheviques psicodélicos que intentaban formar grupos de estudio, o imprimir boletines a mimeógrafo, o pintar en las paredes vecinas cosas como: “todo espacio es tu cuerpo/ vivan los combatientes/ muera la muerte/ hoy una pared, mañana el mundo”.

Tan lejos y tan cerca de hoy. Llévatela amigo, por el bien de los tres está nuevamente en librerías reeditado por Caja Negra, en un volumen que mantiene el texto original al que le suma una posdata del autor en la que recontextualiza y resume algunos comentarios sobre el libro publicados en su momento de edición. Publicada en 1989, la primera novela de Osvaldo Baigorria estaba a la fecha casi inhallable. Estaríamos ahora entonces, en un tercer tiempo de ese parque Centenario nocturno que tanto aparece en el libro, ese interregno donde el protagonista –Eduardo– va a observar otros modos del amor, mientras lanza frases como proyectiles encendidos y que encienden. Ese mismo parque hoy enrejado, intransitable en la noche, como muchos otros espacios públicos que dejan de serlo. Ese mismo parque que hace poco fue lugar de encuentro y de fiesta al pedido de Más amor, junto a otras consignas.

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Llevatelá

Publicada a fines de una época, hoy se reedita justo a fines de otra. Recién salida del horno, Llévatela, amigo, por el bien de los tres viene con una posdata que intenta reponer contexto y captar la mirada de un autor que ya no es el mismo de 1989. Repensar la década del 80, el apogeo y el fin del underground, la apertura democrática inicial y el retorno de la peor pesadilla (una alianza del peronismo de derecha con el neoliberalismo más desvergonzado) pueden ser gestos que inspire este libro aunque su propósito no sea explicar ni documentar nada más allá del “placer de contar un relato”, según Luis Chitarroni. Este relato también puede inspirar otros placeres, solitarios o compartidos, en tanto “viaje al erotismo digno de ser recordado” al decir de Alberto Laiseca. Gracias a la eficaz edición de Malena Rey, Ezequiel Fanego y Diego Esteras de Caja Negra, más el impecable diseño de Juan Ventura, puedo anunciar que la semana próxima estará en librerías mi primera novela reeditada. Un capítulo (bajo el enlace de “Material extra”) y el texto de contratapa escrito por Martin Hendler pueden encontrarse por aquí.

Todo lo que necesitas es un buen analgésico

Un día después de escribir la última palabra de su vida, William Seward Burroughs (1914-1997) sufrió un ataque al corazón y este dejó de latir para siempre dos días más tarde en el Lawrence Memorial Hospital de Kansas. La palabrita en cuestión, escrita con todas las letras mayúsculas en la última página de su diario personal, era “LOVE”. Una broma o una decepción para muchos fans ingenuos del mito del escritor maldito, pansexual, politoxicómano, disidente paranoico, amante de las armas de fuego y lo bastante loco como para matar a su mujer involuntariamente mientras jugaban borrachos a Guillermo Tell con un revólver calibre .38 y un vaso en la cabeza de ella (al parecer, él quería demostrarle que tenía una excelente puntería). “Nada es verdad, todo está permitido”, palabras finales atribuidas a Hassan Sabbah, líder de la secta medieval Los Asesinos, que el autor consignó, también con mayúsculas, en la introducción de su novela Ciudades de la noche roja, hubiese sido un mejor cierre para el mito. Leer más “Todo lo que necesitas es un buen analgésico”

Para recordar a la Fundación de Alergia al Trabajo

2 de mayo de 1995: primera manifestación del Día Internacional del Ocio en Argentina

Todo empezó con la fotocopia de un volante de cierta Fundacao Nacional para a Alergia ao Trabalho, proveniente de la librería Utopia, en la ciudad de Porto, que Christian Ferrer consiguió no sé dónde y que me pasó como curiosidad. De inmediato nos autoconvocamos en un grupo formado por Ferrer, Cutral –seudónimo de Carlos Gioiosa-, Guido Indij y el que escribe… Así surgió la Fundación de Alergia al Trabajo Regional Argentina, un grupo de agitación y propaganda que ofreció entrevistas a los medios, produjo prendedores para ropa y organizó una marcha a desgano para el 2 de mayo, autoproclamado Día Internacional del Ocio. Leer más “Para recordar a la Fundación de Alergia al Trabajo”

Recuerdos de otra primavera

Una nota de Nicolás G. Recoaro comenta Cerdos & Porteños en relación al periodismo emergente en los años de la llamada “primavera democrática”. De las revistas que dan título al libro se dice que fueron “dos de los experimentos periodísticos más influyentes de los años ochenta. La primera (El Porteño) con su sello marcado a fuego por el nuevo periodismo y las investigaciones incisivas en plena apertura democrática. Y la segunda (Cerdos & Peces) cuyo lema de  tapa rezaba “La revista de este sitio inmundo”, fue una iniciativa corrosiva que se dedicó a forzar los límites del tímido destape en la posdictadura”. Salió en la sección cultura de Tiempo argentino de hoy y se puede leer la nota por acá.