Lejano Oeste

Lala Toutonian me entrevista para Perfil Cultura, en una edición que incluye fotos del Lejano Oeste y del Cercano Sur porteño: la máxima periodística que indica “nunca dejes que la realidad te arruine un buen título” aquí fue aplicada con gran criterio, desmesura en el elogio, exageración y precisión simultáneas. Empieza así:

Están las personas que no necesitan presentación: su mera existencia las descubre. Los parroquianos observan con curiosidad a este hombre de particular estampa. Cuántas personas con el pelo teñido de verde (en clara referencia al aborto legal) habrán entrado antes al Homero Manzi, se pregunta uno. Hoy vecino del barrio de Boedo, Osvaldo Baigorria, ajeno al efecto que provoca, se dispone a responder apuradas retóricas que se enredan entre la curiosidad y el deseo de conocimiento. La contracultura, esa anatomía amoral que renuncia a la cultura social normativa, es la continuación de una dinámica de fastidio pero por otros medios. Y enfrenta a la cultura como conflicto. La contracultura condiciona el engranaje cultural dominante (social, capitalista, burgués) que penetra inculcando estigmas de pertenencia para legitimar una conducta de disidencia. Leer más “Lejano Oeste”

Mitología beatnik y poliamor indígena

postales contracultura cippolini indiadaIndiada y Postales de la contracultura: dos libros de un mismo autor, Osvaldo Baigorria, que se editan sincrónica y quizá complementariamente (¿fue esto premeditado o solo juego del azar?) y tensionan de un modo al que no estamos aún habituados, las posibilidades de la escritura cuando su materia fricciona la memoria personal con experiencias que, en tiempos como los que corren, resultan por lo menos excepcionales.

“Podríamos referirnos, incluso, a una red-Baigorria: libros que se espejan y resuenan unos en otros, con singular efecto. Leer más “Mitología beatnik y poliamor indígena”

Antiteoría rápida (or anti fast theory)

En el blog de Eterna Cadencia publican un fragmento de Postales de la contracultura. Un viaje a la Costa Oeste (1974-1984) que se titula “Anti teoría rápida de la contracultura”. Antes de que el resto de las teorías rápidas y la dictadura de la novedad (fast theories=fast food) lo sepulten para siempre, aquí envío esa botella al mar llamada enlace… Y enmarco el texto en un contexto para que se entienda el otro “aquí” con el que empieza el fragmento, ya que lo que había escrito antes era esto:

“Cada pelo largo, vincha de color, pierna sin afeitar, mochila polvorienta, olor a sobaco, sandalia con dedos sucios eran indicios para hallar congéneres o contemporáneos más allá de la barrera del lenguaje. El deseo llevó a hacer amigos, comunicarnos en la calle, la mesa, la cama compartida, poco a poco, a medida que pasó el tiempo. Lo he dicho y lo volveré a decir: en mi experiencia, la cama es el mejor lugar para aprender una lengua; ninguna escuela la supera. Todo lo demás era superfluo o de mal gusto: la opulencia, la tecnificación, el consumo desenfrenado, la ostentación de bienes materiales de ese mundo en comparación al de México y resto de América que habíamos dejado atrás. Pero andaban por ahí los ejemplos vivos del rechazo a ese sistema, y sus vidas –lo que yo esperaba de ellas- eran más atractivas que imán al clavo”. Sigue así.

Postales de la Indiada

Mis últimos libros, Indiada y Postales de la contracultura, juntos en una esquina de la librería El gato escaldado (Independencia 3548, Buenos Aires). El hecho de que hayan salido casi al mismo tiempo desconcierta a algunos y eso me hace temer que ninguno de los dos pueda ser leído ni comentado a fondo sin hacer una referencia (por obligación) al otro. Una reseña de Quintín en La Agenda de Buenos Aires que se enfoca en comentar solo a Indiada disipa por el momento ese temor aunque hace surgir otros… Según Quintín, Indiada “se lanza a demoler el código sádico de los argentinos con el sexo y los afectos, cristalizado en la literatura de Osvaldo Lamborghini, para reemplazarlo por un contrato masoquista (Deleuze) en el que todos los géneros, todos los intercambios de fluidos, todas las operaciones reales e imaginarias que vinculan a los cuerpos están permitidas en un marco consensuado, comunitario y multicultural. Escrita en broma pero profundamente seria, con toques de ciencia ficción y tocándose todo entre todos, burlándose de los tics de la corrección política, incluyendo el lenguaje inclusivo, profundamente compenetrado con el medio cultural que establece esos tics como horizonte, en medio del canon más rabiosamente moderno de la literatura criolla pero con un tono burlón que juega a plebeyo y con la orgía absoluta como núcleo, Baigorria imagina una historia argentina alternativa que hubiera evitado la Conquista del Desierto de haber triunfado los planes del cacique Mamul, su amante que es su hermana gemela y una italiana que es la amante de la indiecita. O la historia de otro cacique (Baigorrión, antepasado suyo) que practica mediante la imposición de manos operaciones instantáneas de cambio de sexo y que, a su vez puede ser hombre, mujer o todo lo que pueda concebirse para practicar un sexo bisexual colectivo, el perfecto poliamor de todos contra todos”.
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Al borde

postales de la contracultura“Un libro necesario… justo ahora que no hay más adónde ir”, escribe Andy Andersen en su reseña de Postales de la contracultura. Un viaje a la Costa Oeste en Cuarta prosa. Lo leyó en sus ratos libres apenas llegaron ejemplares a Antígona, la librería donde trabaja (Corrientes 1583 y también Las Heras 2597, Buenos Aires). Se la lee entera por acá.

Ginsberg para principiantes y avanzadas

ginsberg esencial

“Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas/ arrastrándose por las calles de los negros a la madrugada en busca de una droga furiosa” dice el célebre inicio de “Aullido” en sus versiones más actuales y la que se encuentra en Ginsberg esencial (Anagrama, 2018) es una de ellas, pese a que reitera el discutible “colérico pinchazo” que aparece en ediciones españolas como traducción de angry fix. Son detalles: es mérito de esta antología de más de 500 páginas haber reunido las piezas más célebres del poeta central de la generación beat junto a su temprana poesía narrativa de fines de los ’40, como “La hora del almuerzo del albañil”, hasta las canciones con partituras y las rimas del hospital en “Muerte y fama” de fines de los ‘90, pasando por joyas como “Sutra del girasol”, “Por favor, Amo”, “Confesión del ego” y “Sutra del vórtice de Wichita”, entre otras traducidas por Rodrigo Olavarría, a las que se suman numerosos textos menos conocidos o hasta ahora inéditos, incluyendo artículos, entrevistas, entradas de diario, cartas y otras muestras de una potente prosa traducida por Andrés Barba. Leer más “Ginsberg para principiantes y avanzadas”

Hacer memoria

Construirla como una factura, un objeto que será ficción de otra ficción. Como editor que selecciona noticias a través de una miríada de acontecimientos, ajusto el relato de acuerdo a las expectativas de mis lectores y lecturas y me convenzo a mí mismo de que estoy jerarquizando algunos hechos porque son más significativos que otros. Recorto, edito, corrijo para pasar la remembranza al lenguaje, para hacerla inteligible.

Así es como escribí estas postales.

postales de la contracultura

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