Historial de lecturas

Rodolfo Edwards reseñó Poesía estatal en el suplemento Perfil Cultura del 4 de junio de 2017. Titulada “Historia de la lectura”, la reseña dice, entre otras cosas:

“A sabiendas de que la poesía se mueve en terrenos pantanosos e inestables, Osvaldo Baigorria reunió en Poesía estatal una serie de poemas nacidos de la oralidad pero que pasan con creces la prueba del papel. Aunque el autor previene: `Puede que estos versos ahora queden como esas letras de canciones que al ser impresas parecen desnudas, sin adornos, carentes del gesto y de la voz que desafina o acierta`. Pero justamente ese `estado de desnudez`, ese desamparo, es lo que potencia el lenguaje poético.” Leer más “Historial de lecturas”

Los gestos de la voz

Así se titula la entrevista que me hizo Augusto Munaro para el diario Los Andes. Por razones de espacio, supongo, no salieron algunas preguntas y respuestas de la original, realizada vía mail; entre ellas, las que indagan sobre cierta idea de deconstrucción y sobre el Post-scriptum del libro, ya cerca del final. Lo que aquí sigue es la entrevista completa en su formato de origen:

Osvaldo, según cuenta la leyenda, Poesía Estatal tuvo su génesis en la placita Boris Spivakow del Museo del Libro y de la Lengua.

Bueno, de ahí salió el largo verso que luego dio título a este libro. Fue a partir del 2012, cuando estaba organizando un ciclo de lecturas en esa plaza gestionada por el museo, algo que nunca había hecho antes y a lo que me sentí arrojado, por usar una expresión antigua, para “vivir la experiencia”, hasta principios del 2015. Resulta que para una de esas famosas noches de los museos, publicitadas como “el mayor encuentro cultural de la ciudad”, me propusieron pensar alguna actividad para entretener a los fantaseados miles de visitantes que supuestamente pasarían por la plaza, y se me ocurrió convocar a un micrófono abierto de lecturas de poesía. En los dias previos estuve escribiendo algunas palabras de bienvenida para presentar el evento, y de repente vi que tomaba forma un largo verso que, entre otros balbuceos, intentaba tematizar el encuentro forzado entre el peso de las instituciones y la ligereza del deseo. Una primera versión de esa lectura la subí a la web y lo que ahora sale publicado es bastante más extenso. Leer más “Los gestos de la voz”

Poesía estatal ilustrada

La idea de armar un libro con versos propios que leí en público comenzó a concebirse a partir de una “noche de los museos” de Buenos Aires en 2012, dentro del ciclo Plaza de la Lengua que coorganizaba junto a Ariel Idez en la placita Boris Spivakow del Museo del Libro y de la Lengua, que por esos años tenía de directora a María Pía López. Aquella noche propuse como actividad especial hacer una lectura con micrófono abierto, con lista de inscriptos (se acercaron muchas personas amigas) y cuando llegó mi turno leí fragmentos de ese largo verso que más tarde, ampliado, dio título a este libro.

El criterio para esta edición fue reunir poemas escritos ad hoc, para ser leídos en determinado tiempo y lugar, a lo largo de cuatro décadas. Podría decirse que componen un libro casi documental, ilustrado con algunos dibujos que hice sin pensarlo mucho, años atrás, en ratos que no tenían relación aparente con estos textos, cuando ni se me pasaba por la cabeza imaginar que esos trazos hechos al correr del lápiz o la birome podían llegar a ver la luz o la oscuridad del papel impreso.

A veces digo versos y no poemas porque me parece que la mayoría de los que integran esta selección bien podrían quedar en el paso a nivel o terreno de esas letras de canciones que al ser impresas salen como desnudas, a la intemperie, carentes del gesto, de la voz que desafina o acierta, del ritmo visible de la respiración en escena. Como materia prima sin valor agregado. Pero en esto puede que me equivoque.

También digo versos y no poemas por alguna otra razón que no sé explicar. Pasa como con los chistes (la poesía también puede ser un chiste, y viceversa). No sé qué es la poesía, pero si hay que explicarla ya no será poesía. Leer más “Poesía estatal ilustrada”

Mejor se garcha en la pampa

correrias de un infielAdaptación y vuelta de tuerca al título que iba a poner Javier Gasparri a su artículo “Mansilla: La promiscuidad de los cuerpos” donde aparece este comentario a Correrías de un infiel:

“Mejor se coge en la Pampa” fue el primer título dado a este trabajo, aún sin desconocer el posible anacronismo impertinente del término “coger” en el siglo XIX y en la literatura de Mansilla. Sin embargo, además del mérito efectista, tenía una serie de motivaciones específicas. Por un lado, era el modo de poder retomar la magnífica expresión de Mansilla (“mejor se duerme en la Pampa”) para imprimirle una torsión o un desvío en relación con lo que no se interesó en articular, además de ser también una imitación –cual enrarecido homenaje- del inspirador ensayo de Cristina Iglesia que toma esa frase de Mansilla como título. Y por otro lado, este trabajo contemplaba una indagación –finalmente no efectuada- por el texto Correrías de un infiel, de Osvaldo Baigorria, donde luego de un siglo la frase sí pudo afirmarse (no necesariamente de modo literal pero sí en su concepto). De allí, entonces, una suerte de arco en torno a la valoración de la sexualidad entre los indios: Mansilla es el reverso negativo, o el silencio elocuente, de esta frase-señuelo que luego Baigorria sí formula mediante su regodeo festivo. Y la ocasión para hablar de esa narración de Baigorria no se haría esperar. Leer más “Mejor se garcha en la pampa”

La utopía del poliamor

“Desarmar la monogamia” es el título de esta reseña de Llévatela, amigo, por el bien de los tres en Revista Paco. Escrita por Thomas Rifé, dice: “Celos y Deseo parecen ser las claves por dónde pasan las limitaciones de la monogamia y las zonas por donde la responsabilidad del compromiso entra en tensión con el afuera…. Los celos y el deseo operan en direcciones opuestas dentro de la pareja. Los celos son la forma en la que se expresa la incomodidad que sentimos por el deseo de los de afuera, que percibimos como enemigos que buscan dinamitar nuestra pareja, hacia nuestro objeto de amor, nuestro compañero/a. Mientras que el deseo hacia los otros apunta en dirección opuesta, hacia afuera, hacia los otros; ¿cómo manejamos en un hábitat de exclusividad sexual el deseo que sentimos por los cuerpos que están fuera?”

Se lee completa por acá.

 

De la infidelidad como una de las bellas artes

En Revista Ñ, la entrevista que me hizo Ezequiel Alemian a propósito de Llévatela, amigo, por el bien de los tres, publicada bajo este título seductor (y engañoso, como buen seductor). Aquí van sus preguntas y mis respuestas:

El libro está dedicado a los amantes del bolero. ¿Escuchás o escuchabas boleros? ¿Qué sentimientos te transmite el bolero? ¿Hay alguna relación entre el bolero y el amor libre?

–No escuchaba boleros, sólo rock en inglés. Pero en esos años tenía una amiga muy querida que, estando casada, había mantenido por años una relación secreta con otro hombre que a su vez también estaba casado. Ella era una amante del bolero y mi dedicatoria fue un modo de referir elípticamente no solo a quienes amaban a esa música y sensibilidad sino a los amantes de las letras de boleros, esos seres trágicos que sufren bajo la norma de la monogamia compulsiva y el anatema de la infidelidad. Me pareció que “Llévatela” de Armando Manzanero, de donde tomé la frase que compone el titulo, trata con cierta gracia los clásicos temas de la traición, el abandono y el perdón. Le habla al amante de su mujer, a quien le pide que se la lleve: “olvidaba decirte que, si al decir tu nombre pronuncia el de otro hombre, igual le pasó conmigo”.

”El lenguaje local me resultaba extraño”, escribís. Es similar a : “lo local del lenguaje me resulta extraño”. En todos tus libros parece haber un mismo trabajo particular sobre el lenguaje: de retórica casi cero, sin teatralidad, como siguiendo un pensamiento que se va generando con el relato. Te quería preguntar ¿qué pensás sobre las frases, cómo las trabajás? ¿Cómo pensás el estilo en relación con tus proyectos de escritura? Leer más “De la infidelidad como una de las bellas artes”

Llevatelá

Publicada a fines de una época, hoy se reedita justo a fines de otra. Recién salida del horno, Llévatela, amigo, por el bien de los tres viene con una posdata que intenta reponer contexto y captar la mirada de un autor que ya no es el mismo de 1989. Repensar la década del 80, el apogeo y el fin del underground, la apertura democrática inicial y el retorno de la peor pesadilla (una alianza del peronismo de derecha con el neoliberalismo más desvergonzado) pueden ser gestos que inspire este libro aunque su propósito no sea explicar ni documentar nada más allá del “placer de contar un relato”, según Luis Chitarroni. Este relato también puede inspirar otros placeres, solitarios o compartidos, en tanto “viaje al erotismo digno de ser recordado” al decir de Alberto Laiseca. Gracias a la eficaz edición de Malena Rey, Ezequiel Fanego y Diego Esteras de Caja Negra, más el impecable diseño de Juan Ventura, puedo anunciar que la semana próxima estará en librerías mi primera novela reeditada. Un capítulo (bajo el enlace de “Material extra”) y el texto de contratapa escrito por Martin Hendler pueden encontrarse por aquí.