Escritos contraproductivos

Quisiera compartir y recomendar algunas lecturas de autores que, en distintas décadas del siglo XX, desde los márgenes interiores de ese sistema que en Argentina suele distinguirse como “literatura”, cuestionaron el crecimiento de los dispositivos de control burocráticos, mercantiles y académicos sobre la creación artística en general y literaria en particular. Por su oposición a las ideologías productivistas y consumistas, estos autores pueden ser considerados como parte de una constelación crítica que reivindicó a la literatura como un arte que, por ser arte, no es o no debería ser un trabajo, o no debería estar condicionado por el trabajo.nestor perlongher

Aclaración: Aquí se entenderá por “trabajo” no a la dedicación intensa, precisa y concentrada que puede requerir toda creación sino a ese conjunto de labores (labor, lavoro o laburo, como se dice entre nos, a veces como excusa: “¡esto es mucho laburo!“) y actividades remuneradas (bien o mal), forzadas (en el sentido de que suelen ser percibidas como sumisión, esclavitud –también autoimpuesta) y que tienden a condicionar la producción literaria mediante exigencias, obligaciones sociales, de convivencia, etc. O sea, ese conjunto de demandas extra-artísticas, esos esfuerzos y actividades que por necesidad resultan ajenas o enajenantes respecto al arte. Este nunca podría ser tan necesario como el trabajo, porque se supone que el trabajo tiene o debe tener alguna utilidad y el arte no, o no necesariamente. Leer más “Escritos contraproductivos”

Come en casa Borges

Marc Caellas, que en estos días se encuentra dirigiendo la obra “El perico tumba la paloma”, puso en escena “Come en casa Borges” en Caixaforum de Barcelona el 31 de agosto de 2016, en base a fragmentos del diario de Bioy Casares. Allí hice de Borges mientras Andrés Ehrenhaus hizo de Bioy, además de contar con la participación de Sonia Betancourt en los papeles de Madre y de Silvina Ocampo, y de María Cecilia Sánchez como bailarina y DJ.

Algunas de las frases de Borges (según Bioy) leídas en esa única función:

“En cierto modo la invención de la imprenta fue perjudicial. ¿Te das cuenta? Los manuscritos serían raros, difíciles de conseguir. Leerlos sería muy importante. Además, exigirían un esfuerzo material para la lectura: la letra a veces sería mala o confusa; habría errores. La lectura se haría a toda conciencia. Leer más “Come en casa Borges”

Bolero para tres

En una entrevista para el diario Tiempo Argentino a.V. (antes del vaciamiento), Nicolás García Recoaro me pregunta sobre Llévatela, amigo, por el bien de los tres:

-¿Cómo recordás la cocina de la escritura de Llévatela…?

-Fue tipeada en una máquina Olivetti portátil en un ardiente monoambiente de la calle Cachimayo, a media cuadra de Avenida Rivadavia, en el verano de 1988. Eran tiempos sin aire acondicionado, sin televisión, sin Internet ni otra pantalla móvil o fija para anclar la mirada. Fue escrita de un tirón, casi sin corrección. Luego releí lo que había escrito y taché y tiré muchas páginas, más del doble de lo que quedó al final. Creo que la novela ganó por sustracción.

-En la posdata rememorás la curiosa presentación que tuvo el libro.
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De la infidelidad como una de las bellas artes

En Revista Ñ, la entrevista que me hizo Ezequiel Alemian a propósito de Llévatela, amigo, por el bien de los tres, publicada bajo este título seductor (y engañoso, como buen seductor). Aquí van sus preguntas y mis respuestas:

El libro está dedicado a los amantes del bolero. ¿Escuchás o escuchabas boleros? ¿Qué sentimientos te transmite el bolero? ¿Hay alguna relación entre el bolero y el amor libre?

–No escuchaba boleros, sólo rock en inglés. Pero en esos años tenía una amiga muy querida que, estando casada, había mantenido por años una relación secreta con otro hombre que a su vez también estaba casado. Ella era una amante del bolero y mi dedicatoria fue un modo de referir elípticamente no solo a quienes amaban a esa música y sensibilidad sino a los amantes de las letras de boleros, esos seres trágicos que sufren bajo la norma de la monogamia compulsiva y el anatema de la infidelidad. Me pareció que “Llévatela” de Armando Manzanero, de donde tomé la frase que compone el titulo, trata con cierta gracia los clásicos temas de la traición, el abandono y el perdón. Le habla al amante de su mujer, a quien le pide que se la lleve: “olvidaba decirte que, si al decir tu nombre pronuncia el de otro hombre, igual le pasó conmigo”.

”El lenguaje local me resultaba extraño”, escribís. Es similar a : “lo local del lenguaje me resulta extraño”. En todos tus libros parece haber un mismo trabajo particular sobre el lenguaje: de retórica casi cero, sin teatralidad, como siguiendo un pensamiento que se va generando con el relato. Te quería preguntar ¿qué pensás sobre las frases, cómo las trabajás? ¿Cómo pensás el estilo en relación con tus proyectos de escritura? Leer más “De la infidelidad como una de las bellas artes”