Debería reescribir este libro

BatailleEn los últimos días, mientras estaba revisando antiguos materiales perdidos en la computadora para este curso, di con un artículo que escribí en alguna fecha olvidada del año 2015 para el suplemento Cultura del diario Perfil dentro de la sección “Palabras finales”. Creo que dejé esa sección mensual después de esta última colaboración porque me deprimía. Fue idea mía iniciarla, se la propuse a mi editor (Alejandro Bellotti) con entusiasmo pero tras unas 25 publicaciones en las que me puse a investigar los últimos momentos, gestos y palabras de diversos escritores clásicos y modernos terminé deprimido y  con los pelos de punta por esos finales trágicos, patéticos y, en algunos pocos casos, hilarantes para quienes los leían aunque sin duda agobiantes para quien los escribía. El de Bataille fue escrito en ese clima, además de apuro y por compromiso, con un título que si mal no recuerdo fue “Batalla de neuronas en Bataille”. Un clima diferente al que me había llevado a escribir el libro Georges Bataille y el erotismo aunque este título también había llegado por encargo (Juan Carlos Kreimer para la editorial Campo de Ideas, Madrid). Ahora digo que el libro debería ser reescrito porque el tiempo pasó y he cambiado un poco de ideas en torno a algunas miradas de Bataille sobre la violencia, la prohibición, la transgresión y lo sagrado… Pero no pudiendo ponerme a encarar esa reescritura mayor en estos momentos, al menos intentaré reescribir ese artículo de Perfil, al que hoy titularé:

DAR BATALLA 
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Batalla de neuronas en Bataille

En julio de 1962, Diana Kotchoubey de Beauharnais viajó por unos días a Inglaterra dejando a su esposo Georges Bataille (1897-1962) a solas en su departamento de París, aparentemente intentando escribir un guión para una potencial película basada en su primera novela, Historia del ojo, de 1928. No volvió a verlo con vida. En la noche del 7 de julio, luego de una cena con Jacques Pimpaneau y otros amigos, el escritor, cansado, se retiró a dormir y durante su sueño entró en coma. Lo llevaron al hospital pero falleció a la mañana siguiente.

Entre muchos diarios y borradores se encontró un manuscrito de más de 90 folios titulado Mi madre, como tercera parte de un proyecto inconcluso de cuatro relatos iniciado con Madame Edwarda en 1937. El manuscrito estaba corregido y listo para ir a imprenta pero, según el editor Jean-Jacques Pauvert, los últimos textos eran tan confusos y con tantas versiones de un mismo fragmento que para la edición póstuma se tuvieron que resumir las páginas menos legibles.

El cerebro de este pensador de paradojas había empezado a dar signos de deterioro en la misma década en la que comenzaba ser reconocido y a publicar sus libros más célebres, entre ellos El erotismo (1957). Leer más “Batalla de neuronas en Bataille”