Diario de un degenerado en el armario

Gombrowicz

Como si fuese un ejercicio de autoconocimiento, Witold Gombrowicz empezó a hacer una recapitulación de su vida a partir de 1953 en Argentina, volviendo sobre sus pasos para anotar todo lo que le había sucedido desde mayo de 1922 hasta aquel momento y luego continuar hacia adelante, día más día menos, hasta mayo de 1969, poco antes de su muerte. Pero separó lo público y lo privado en dos textos. En la localidad cordobesa de Salsipuedes, donde estaba de vacaciones, habría leído el Diario de André Gide y se le ocurrió proponer al editor de la revista Kultura, de la emigración polaca en París, publicar su propio diario en forma periódica. Mas como este sería absolutamente público, escribió en paralelo otro más íntimo e imposible de sacar a la luz mientras el autor estuviese vivo, en parte por la exhibición de sus estados emocionales y de salud en general, pero sobre todo por sus relatos de actividad erótica que sería tan transgresora e incómoda para aquellos tiempos como quizá para los actuales. Leer más “Diario de un degenerado en el armario”

Debería reescribir este libro

BatailleEn los últimos días, mientras estaba revisando antiguos materiales perdidos en la computadora para este curso, di con un artículo que escribí en alguna fecha olvidada del año 2015 para el suplemento Cultura del diario Perfil dentro de la sección “Palabras finales”. Creo que dejé esa sección mensual después de esta última colaboración porque me deprimía. Fue idea mía iniciarla, se la propuse a mi editor (Alejandro Bellotti) con entusiasmo pero tras unas 25 publicaciones en las que me puse a investigar los últimos momentos, gestos y palabras de diversos escritores clásicos y modernos terminé deprimido y  con los pelos de punta por esos finales trágicos, patéticos y, en algunos pocos casos, hilarantes para quienes los leían aunque sin duda agobiantes para quien los escribía. El de Bataille fue escrito en ese clima, además de apuro y por compromiso, con un título que si mal no recuerdo fue “Batalla de neuronas en Bataille”. Un clima diferente al que me había llevado a escribir el libro Georges Bataille y el erotismo aunque este título también había llegado por encargo (Juan Carlos Kreimer para la editorial Campo de Ideas, Madrid). Ahora digo que el libro debería ser reescrito porque el tiempo pasó y he cambiado un poco de ideas en torno a algunas miradas de Bataille sobre la violencia, la prohibición, la transgresión y lo sagrado… Pero no pudiendo ponerme a encarar esa reescritura mayor en estos momentos, al menos intentaré reescribir ese artículo de Perfil, al que hoy titularé: DAR BATALLA  Leer más “Debería reescribir este libro”

Pendientes de los pies

pulso mamba

A primera vista, una sala de museo a la que se debe entrar descalzo. Ese contacto directo con el suelo, sin el filtro de cuero, goma o plástico del calzado, llevará a otra sensación de la fuerza gravitatoria: una atención dirigida hacia abajo. Es imposible no sentir la planta de los pies en el momento en que uno se descalza. Puede que el apoyo se incline más hacia el talón o los dedos, que la bóveda de cada pie esté más o menos equilibrada entre uno y otro lado, que haya o no armonía entre tarso, metatarso y falanges de esas partes que por anatomía se llaman “inferiores” aunque soportan todo el peso de los cuerpos bípedos. Pero seguro que se notará el contacto. Antes de ver lo que hay alrededor, la percepción caída al piso. Como en toda entrada a los sitios más íntimos que se encuentran bajo techo: cama, camilla, pileta, ducha, bañera, tatami, dojo o todo templo donde se celebre el culto de la diosa transitoria o simplemente una sala de estar y escuchar música, fumar y relajarse. En patas. Si se entrara en alpargatas, botas o tacos altos, seguro se vería algo distinto. Así como la posición del cuerpo –de pie, sentado, acostado, cabeza abajo- modifica el punto de vista o el punto de encaje, el gesto de descalzarse es la primera performance para la construcción de atmósfera que propone Nicolás Mastracchio~. Leer más “Pendientes de los pies”

Mariposa de intemperie

Abierta y dispuesta al escrutinio mediático aunque desconfiara y no le gustasen las preguntas armadas desde el prejuicio, esa loca que nunca salió del closet porque siempre estuvo afuera, según decía, ya que no tenía ni un armario en su casa proletaria del Zanjón de la Aguada, ahora despliega sus alas con gracia en Lemebel oral, libro de 40 entrevistas compiladas y anotadas por Gonzalo León, además de un posfacio escrito por Alejandro Modarelli que traza un conmovedor perfil del “coliza cetrino, izquierdista y de pobla” que fue Lemebel hasta sus últimos días de 2014 cuando el cáncer había convertido a su garganta en una “gruta expuesta a las miradas”.
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Ginsberg para principiantes y avanzadas

ginsberg esencial

“Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas/ arrastrándose por las calles de los negros a la madrugada en busca de una droga furiosa” dice el célebre inicio de “Aullido” en sus versiones más actuales y la que se encuentra en Ginsberg esencial (Anagrama, 2018) es una de ellas, pese a que reitera el discutible “colérico pinchazo” que aparece en ediciones españolas como traducción de angry fix. Son detalles: es mérito de esta antología de más de 500 páginas haber reunido las piezas más célebres del poeta central de la generación beat junto a su temprana poesía narrativa de fines de los ’40, como “La hora del almuerzo del albañil”, hasta las canciones con partituras y las rimas del hospital en “Muerte y fama” de fines de los ‘90, pasando por joyas como “Sutra del girasol”, “Por favor, Amo”, “Confesión del ego” y “Sutra del vórtice de Wichita”, entre otras traducidas por Rodrigo Olavarría, a las que se suman numerosos textos menos conocidos o hasta ahora inéditos, incluyendo artículos, entrevistas, entradas de diario, cartas y otras muestras de una potente prosa traducida por Andrés Barba. Leer más “Ginsberg para principiantes y avanzadas”

Una voluptuosa melancolía

Podía considerarse un sobreviviente exitoso. Había atravesado el fascismo, la cárcel, la guerra y la posguerra hasta llegar a uno de los lugares más privilegiados del campo intelectual italiano. Había publicado catorce libros, traducido a varios autores estadounidenses, cofundado la editorial Einaudi y recibido el prestigioso premio Strega en 1950. Pero en verano de ese mismo año se suicidó con somníferos en una habitación de hotel de Turín, la ciudad en la que vivía y que conocía como la palma de su mano. Leer más “Una voluptuosa melancolía”

De perr@s y gatxs

A partir de la publicación de una reseña de los libros Cuentos con gatos y Cuentos con perros para la revista Ñ, me surgió la inquietud de ver cómo quedaría el texto si lo corrigiese con genéricos neutros o femeninos. En este caso, para no quedarme solo con la hegemónica “x” que suele aparecer en el habitualmente llamado “lenguaje inclusivo”, sometí mis primeros dos párrafos a una corrección que atendió en muchos casos a la pronunciación de la  vocal, en otros a evitar una reiteración, en otros simplemente al sonido de la frase, usando todos las variantes: x, @, e, a/o y el ya casi marginado asterisco: *.

(Reitero que esto va solo en los primeros dos párrafos. El resto se lee tal como fue publicado en la revista, con su título original):

Mejores amigos y eternos enemigos

La escisión entre partidarixs de perr@s y de gat@s no ha dado lugar a debates profundos ni a peleas a mordiscos y arañazos pero sigue allí, dividiendo a les humanes en dos bandos,
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Confesiones de una mascarada

Historia vivida de Artaud MomoHechizos indígenas en México, persecuciones en Irlanda, influencias tenebrosas y posesiones mágicas en los asilos franceses eran argumentos de la denuncia antisocial que Antonin Artaud se había dispuesto a presentar en el Teatro de Veiux-Colombier de París el 13 de enero de 1947. Pero la mayor parte de esa conferencia nunca terminó de ser leída en público.

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Más allá del primer beat

En los márgenes del corazón o núcleo duro del primer grupo de la Generación Beat, alrededor de Kerouac, Ginsberg, Burroughs y otros autores más o menos conocidos, se formó toda una constelación de poetas mujeres, afroamericanos y también jóvenes blancos que acompañaron, compartieron, heredaron y continuaron el legado de los “padres fundadores”. Varios estudios y publicaciones académicas norteamericanas de las últimas décadas han rescatado y propuesto para el canon a esas otras voces opacadas en parte por su papel secundario y periférico en relación a los nombres más famosos y quizá también porque la narrativa beat siempre tuvo más circulación que su poesía. Leer más “Más allá del primer beat”

La parte maldita de Alejandra

“Más allá de cualquier zona prohibida/ hay un espejo para nuestra triste transparencia” escribió Alejandra Pizarnik. Y dentro de su obra existe una zona “apenas transitable, saturada de trampas”, al decir de María Negroni, a través de la cual El testigo lúcido mira de frente a ese espejo. Se trata de La condesa sangrienta, artículo publicado por primera vez en la revista Diálogos de México en 1965, Los poseídos entre Lilas, pieza de teatro escrita en nueve días en 1969  y que copia casi palabra por palabra a Final de Juego de Beckett, y La bucanera de Pernambuco o Hilda la polígrafa, un experimento en novela escrito en forma intermitente en los años siguientes.

La figura dominante de ese “tríptico criminal” es sin duda la condesa. Copiando desde el título hasta párrafos enteros a La condesa sangrienta de la surrealista Valentine Penrose, publicado en 1963, Pizarnik abordó la figura de Erzsébet Báthory, la noble depravada que en su castillo de Hungría a principios del siglo XVII asesinó a 650 muchachas de entre 12 y 18 años con cuya sangre solía bañarse en la ilusión de preservar su propia juventud. Leer más “La parte maldita de Alejandra”