Mitología beatnik y poliamor indígena

postales contracultura cippolini indiada«Indiada y Postales de la contracultura: dos libros de un mismo autor, Osvaldo Baigorria, que se editan sincrónica y quizá complementariamente (¿fue esto premeditado o solo juego del azar?) y tensionan de un modo al que no estamos aún habituados, las posibilidades de la escritura cuando su materia fricciona la memoria personal con experiencias que, en tiempos como los que corren, resultan por lo menos excepcionales.

«Podríamos referirnos, incluso, a una red-Baigorria: libros que se espejan y resuenan unos en otros, con singular efecto. Continuar leyendo «Mitología beatnik y poliamor indígena»

Antiteoría rápida (or anti fast theory)

En el blog de Eterna Cadencia publican un fragmento de Postales de la contracultura. Un viaje a la Costa Oeste (1974-1984) que se titula «Anti teoría rápida de la contracultura». Antes de que el resto de las teorías rápidas y la dictadura de la novedad (fast theories=fast food) lo sepulten para siempre, aquí envío esa botella al mar llamada enlace… Y enmarco el texto en un contexto para que se entienda el otro «aquí» con el que empieza el fragmento, ya que lo que había escrito antes era esto:

«Cada pelo largo, vincha de color, pierna sin afeitar, mochila polvorienta, olor a sobaco, sandalia con dedos sucios eran indicios para hallar congéneres o contemporáneos más allá de la barrera del lenguaje. El deseo llevó a hacer amigos, comunicarnos en la calle, la mesa, la cama compartida, poco a poco, a medida que pasó el tiempo. Lo he dicho y lo volveré a decir: en mi experiencia, la cama es el mejor lugar para aprender una lengua; ninguna escuela la supera. Todo lo demás era superfluo o de mal gusto: la opulencia, la tecnificación, el consumo desenfrenado, la ostentación de bienes materiales de ese mundo en comparación al de México y resto de América que habíamos dejado atrás. Pero andaban por ahí los ejemplos vivos del rechazo a ese sistema, y sus vidas –lo que yo esperaba de ellas- eran más atractivas que imán al clavo». Sigue así.

Al borde

postales de la contracultura«Un libro necesario… justo ahora que no hay más adónde ir», escribe Andy Andersen en su reseña de Postales de la contracultura. Un viaje a la Costa Oeste en Cuarta prosa. Lo leyó en sus ratos libres apenas llegaron ejemplares a Antígona, la librería donde trabaja (Corrientes 1583 y también Las Heras 2597, Buenos Aires). Se la lee entera por acá.

Ginsberg para principiantes y avanzadas

“Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas/ arrastrándose por las calles de los negros a la madrugada en busca de una droga furiosa” dice el célebre inicio de “Aullido” en sus versiones más actuales y la que se encuentra en Ginsberg esencial (Anagrama, 2018) es una de ellas, pese a que reitera el discutible “colérico pinchazo” que aparece en ediciones españolas como traducción de angry fix. Son detalles: es mérito de esta antología de más de 500 páginas haber reunido las piezas más célebres del poeta central de la generación beat junto a su temprana poesía narrativa de fines de los ’40, como “La hora del almuerzo del albañil”, hasta las canciones con partituras y las rimas del hospital en “Muerte y fama” de fines de los ‘90, pasando por joyas como “Sutra del girasol”, “Por favor, Amo”, “Confesión del ego” y “Sutra del vórtice de Wichita”, entre otras traducidas por Rodrigo Olavarría, a las que se suman numerosos textos menos conocidos o hasta ahora inéditos, incluyendo artículos, entrevistas, entradas de diario, cartas y otras muestras de una potente prosa traducida por Andrés Barba. Continuar leyendo «Ginsberg para principiantes y avanzadas»

Hacer memoria

Construirla como una factura, un objeto que será ficción de otra ficción. Como editor que selecciona noticias a través de una miríada de acontecimientos, ajusto el relato de acuerdo a las expectativas de mis lectores y lecturas y me convenzo a mí mismo de que estoy jerarquizando algunos hechos porque son más significativos que otros. Recorto, edito, corrijo para pasar la remembranza al lenguaje, para hacerla inteligible.

Así es como escribí estas postales.

postales de la contracultura

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Más allá del primer beat

En los márgenes del corazón o núcleo duro del primer grupo de la Generación Beat, alrededor de Kerouac, Ginsberg, Burroughs y otros autores más o menos conocidos, se formó toda una constelación de poetas mujeres, afroamericanos y también jóvenes blancos que acompañaron, compartieron, heredaron y continuaron el legado de los “padres fundadores”. Varios estudios y publicaciones académicas norteamericanas de las últimas décadas han rescatado y propuesto para el canon a esas otras voces opacadas en parte por su papel secundario y periférico en relación a los nombres más famosos y quizá también porque la narrativa beat siempre tuvo más circulación que su poesía. Continuar leyendo «Más allá del primer beat»

La generación extraviada

Los llamaron “beatniks” como contraseña para el escándalo en tiempos de intolerancia. No era una autodefinición. Quedó el mito y se perdió la obra, pero en Argentina Beat. Derivas literarias de los grupos Opium y Sunda (1963-1969) hoy se recuperan los textos, fotos, portadas de fanzines, poemas, manifiestos y semblanzas de la parte más marginal de esa bohemia porteña que en aquellos años rondaba la “manzana loca” (M.T. de Alvear, Alem, Córdoba y Maipú, con su Instituto Di Tella, Bar Moderno, etc.), antes de su dispersión por el mundo y el autoexilio interior.

caja negra argentina beat

 

Reynaldo Mariani, Ruy Rodríguez, Isidoro Laufer y Sergio Mulet (modelo, actor y guionista de la película Tiro de gracia  que terminó acuchillado por su esposa rumana en un pueblito de Transilvania), eran las cabezas de Opium, grupo al que puede añadirse el enigmático Marcelo Fox, autor de Invitación a la masacre. En Sunda estuvieron, entre otros, Gregorio Kohon, psicoanalista autodidacta que se fue a Londres donde todavía vive, Leandro Katz, artista plástico y cineasta que difundió por primera vez Aullido de Ginsberg en castellano y se fue a vivir cuarenta años a Nueva York, y el legendario Hugo Tabachnik, más tarde referente del Expreso Imaginario. Continuar leyendo «La generación extraviada»

Un canto de cisne a la heroína

alexander trocchi

En la época en la que inyectarse un opiáceo en las venas estaba de moda entre los refractarios al sistema, el escocés Alexander Trocchi (1925-1984) se destacó por escribir un clásico sobre la adicción a la heroína, según lo calificó William Burroughs, que algo sabía del tema.  Luego de haber editado la revista literaria Merlin en París en los ’50, Trocchi escribió varias novelitas eróticas, algunas por encargo y con seudónimo, como Helen and Desire, School for Wives y Young Adam, esta última llevada al cine. Pero El libro de Caín fue su obra última y fundamental,  la más subversiva, prohibida y  literalmente incinerada en Gran Bretaña. Continuar leyendo «Un canto de cisne a la heroína»

Putos y faloperos

nestor perlongher

El “peronismo” de Néstor Perlongher duró exactamente cuatro meses, de marzo a julio de 1973. Uno de los mayores disparates con los que se intentó construir su leyenda nac & pop estos últimos años fue sostener que para la asunción de Cámpora fue a la plaza con un cartel que decía “los putos con Perón”. Según mi propio recuerdo personal y documentos de época, el 25 de mayo de aquel año Perlongher estuvo al frente de unos cincuenta miembros del Frente de Liberación Homosexual con dos carteles, “Vivir y amar libremente en un país liberado” y otro cuya consigna había sido tomada de la marcha peronista: “Para que reine en el pueblo el amor y la igualdad”. Con las mismas banderas marcharon a Ezeiza el 20 de junio, detrás de la columna Oeste de la JP, donde fueron recibidos con frialdad. Continuar leyendo «Putos y faloperos»

Poetas lunáticos zen

jack kerouac lucien carr allen ginsberg

La fórmula “generación beat” surgió, según Allen Ginsberg (1), de una ocurrencia de Kerouac en un bar en 1948 cuando, en una discusión sobre lo generacional, el periodista John Clellon Holmes mencionó a la Generación Perdida (Dos Passos, Fitzgerald, Faulkner, Hemingway, entre otros). Kerouac respondió: ”Ah, pero la nuestra es sólo una generación beat”. Es decir, golpeada, abatida, en la lona, pobre, sin dinero ni fuerzas después de una noche de juerga, dada vuelta y en vela, tal como se solía decir en el Times Square y en el Village: “Man, I´m beat”. Años después Kerouac procuró darle un sentido más espiritual y trascendente a ese término, contra su uso despectivo luego de que Holmes lo difundiera en un artículo del New York Times Magazine en 1952 y sobre todo cuando el periodista Herb Caen le agregó el sufijo “nik” en su columna del San Francisco Chronicle a poco de que la URSS lanzara el satélite Sputnik.

“Yo soy el Rey de los Beat, no un beatnik” habría dicho Kerouac en otro bar cuando surgió el tema. Y gracias a la fama que obtuvo con En el camino, pudo desarrollar sus respuestas en revistas como Esquire y Playboy, entre otras que le pidieron colaboraciones rentadas. Estas son las fuentes de la compilación de Donald Allen en 1993 que fue publicada por primera vez en español, con traducción de Pablo Gianera, bajo el título La filosofía de la generación beat y otros escritos por Caja Negra en 2015. Desde luego que el título suena pretencioso, pero es justamente el que escogió Kerouac para uno de esos artículos en los que describe a los “hipsters locos e iluminados” que se salieron de la maquinaria, esos “poetas lunáticos zen” enamorados del jazz que deambulaban “harapientos, beatificos, hermosos, de una fea belleza beat”. Continuar leyendo «Poetas lunáticos zen»