100 años de Ginsberg, 70 de aullidos

Un 3 de junio hace 100 años nacía Allen Ginsberg (1926-1997) y hace 70 se publicaba Aullido. El poema fue leído por primera vez en público el 7 de octubre de 1955 en la Six Gallery de la calle 3119 Fillmore, San Francisco, un evento legendario que, en palabras de Jack Kerouac, fue «la noche del Renacimiento Poético de San Francisco». Gary Snyder, Michael McClure, Philip Whalen y Philip Lamantia leyeron junto a Ginsberg. Tal vez demasiado tímido para leer en aquel momento, Kerouac relató tres años después la escena en su novela Los vagabundos del Dharma: «Ahí estaban todos. Fue una noche enloquecida. Y fui yo quien puso las cosas a tono cuando hice una colecta a base de monedas de 10 y 25 centavos entre la rígida audiencia que estaba de pie en la galería y volví con tres garrafas de borgoña californiano de cuatro litros cada una y todos se animaron, así que cuando hacia las once de la noche Alvah Goldbook leía, o mejor dicho, gemía su poema Howl borracho, con los brazos extendidos, todo el mundo gritaba «Go! Go! Go!» (como en una jam session) y el viejo Rheinhold Cacoethes, el padre del mundillo poético de Frisco, lloraba de felicidad». Alvah Goldook era Allen Ginsberg, y Rheinhold Cacoethes era Kenneth Rexroth, quien oficiaba de maestro de ceremonias.

Lawrence Ferlinghetti, editor de City Lights, que estaba presente entre la audiencia, esa misma noche de octubre le escribió un telegrama a Ginsberg proponiéndole la publicación de Aullido. Impreso en Londres en 1956, Howl and Other Poems fue confiscado por la aduana de EE UU al ingresar al país y ese mismo año Ferlinghetti fue arrestado por «distribuir literatura obscena». Poco después, durante un largo juicio en el que declararon académicos y poetas, la corte dictaminó que el libro no era obsceno.

«He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura hambrientas histéricas desnudas» dice la famosa primera línea del poema, seguida de una frase que se traduce, entre otras versiones, como «arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de una dosis furiosa» (donde fix puede ser también traducido como «chute» o «pico»).

He visto recitar a Ginsberg en San Francisco en 1974 no sé qué poema que también cantó en parte acompañado por su harmonio y vestido con una túnica de colores, en un escenario que compartió con Gregory Corso, Diane Di Prima, Ferlinghetti y no recuerdo qué otros poetas beat, porque en aquel momento estaba recién llegado a California y no entendía casi nada, apenas alguna palabra suelta, mi inglés era muy primario pero no importaba, me sentía eufórico y lo cierto es que la actitud corporal y la entrega en la performance de esos mitos en vivo me hipnotizó para siempre.

En las fotos, Ginsberg con su look de 1974 y en compañía de su amor Peter Orlovsky.