Lejano Oeste

Lala Toutonian me entrevista para Perfil Cultura, en una edición que incluye fotos del Lejano Oeste y del Cercano Sur porteño: la máxima periodística que indica “nunca dejes que la realidad te arruine un buen título” aquí fue aplicada con gran criterio, desmesura en el elogio, exageración y precisión simultáneas. Empieza así:

Están las personas que no necesitan presentación: su mera existencia las descubre. Los parroquianos observan con curiosidad a este hombre de particular estampa. Cuántas personas con el pelo teñido de verde (en clara referencia al aborto legal) habrán entrado antes al Homero Manzi, se pregunta uno. Hoy vecino del barrio de Boedo, Osvaldo Baigorria, ajeno al efecto que provoca, se dispone a responder apuradas retóricas que se enredan entre la curiosidad y el deseo de conocimiento. La contracultura, esa anatomía amoral que renuncia a la cultura social normativa, es la continuación de una dinámica de fastidio pero por otros medios. Y enfrenta a la cultura como conflicto. La contracultura condiciona el engranaje cultural dominante (social, capitalista, burgués) que penetra inculcando estigmas de pertenencia para legitimar una conducta de disidencia. Leer más “Lejano Oeste”

Después del malón

Un cuento de Indiada (editado por Blatt & Ríos, 2018) fue publicado en el blog de Eterna Cadencia :

Eran tres. Dejaron a su paso el polvo de la carretera colgado del aire. La que iba adelante manejaba sola, las otras dos llevaban cada una a un muchacho en el asiento trasero.

Detuvieron las máquinas frente a la última choza. La jefa bajó primero y abrió la puerta de una patada.

—Ah, son ustedes, chicas –el anciano Ñancul se levantó del catre restregándose los ojos cubiertos de legañas–. Pasen, pasen. ¿Quieren que les prepare un mate o prefieren café?

—No es hora de cortesías, viejo de mierda. A usted también lo vamos a saquear. Leer más “Después del malón”

Indixs, ejército y orgía

En una reseña de Indiada en Radar Libros, por Demián Paredes, se lee:
“La gauchesca, un género literario “tan artificial como cualquier otro” al decir de Borges, ha proliferado: desde sus comienzos, desde siglo XIX, con el Martín Fierro como obra fundamental, y aun antes, pasando por todo el XX, hasta nuestro presente, ha sido una lengua imaginaria escrita y reescrita incontables veces. Figuras como gaucho, campo e indio son parte del mito u origen de “lo nacional”, en donde se cruza la ficción literaria y la historia, la política y la ideología. Desde Jorge Guillermo Borges (El caudillo) y Jules Supervielle (El hombre de la pampa), pasando por Borges y Bioy, Mujica Láinez y Leopoldo Marechal, Juan Filloy, Luis Franco y, más acá en el tiempo, Sylvia Iparraguirre en La tierra del fuego, César Aira en Ema la cautiva, Guebel y Bizzio en La china, Carlos Gamerro en El sueño del señor juez, Martín Kohan en Los cautivos y muchos más, el género ha sido inspirador: referenciado y utilizado, recreado y satirizado, alterado y deformado. Indiada, de Osvaldo Baigorria, se suma (¿se monta?) ahora a la pléyade autoral que, como quería Leónidas Lamborghini, juega y parodia con el modelo.
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Más allá del código sádico

“Siempre quiero que me expliquen la organización de la literatura argentina” escribe Quintín en su reseña de Indiada en La Agenda. Sigue así: “Como nadie lo hace, intento entenderla leyendo, aunque leer confunde porque se pierde el punto de vista general de una buena teoría. Hay algo en particular que me intriga: la importancia de los indios para los nuevos escritores. ¿Cuál es la magia de los aborígenes, pueblos originarios, primeras naciones como para que una parte significativa de lo que se escribe los tenga en primer plano o como una referencia ineludible? Es cierto que hubo indios desde el principio (en Echeverría, en Mármol, en Mansilla, en el Martín Fierro) y que los indios son indisociables de la gauchesca, que también está un poco en todas partes (todo lo bueno es gauchesco, dicen por ahí a izquierda y derecha). Pero la culpa del renacimiento de los indios es sin duda de César Aira. Antes de que el público general escuchara hablar de lonkos y de machis, Aira ya había inventado en Ema la cautiva (1997) un mundo de indios patagónicos extremadamente civilizado y erótico, de dandis dedicados a la contemplación y al placer.

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Pieles rojas

indiada blatt y rios

“Una pornóloga de origen esquimal y ciudadanía canadiense que había estudiado Letras en Buenos Aires podía imaginarse y producir una película erótica en la que entrarían en acción ranqueles, wichí, guaraníes, tehuelches o el resto de los originarios. Pero ella misma notaba que siempre parecía faltar algún elemento más espiritual y refinado para embellecer, o al menos dotar de cierta cualidad ética a una estética vulgar y a una industria masiva que manufacturaba la exhibición frontal, a veces bestial y directa de los órganos genitales en combinación con otros órganos, y que llamamos pornográfica por convención. Para Nakasuk/Grasa de Foca, inclinada a pensar en términos de cómo llevar una ficción a la pantalla, introducir el mundo indígena en esa escenografía representaba el problema y desafío principal”. El párrafo es parte de “Entrada en materia”, relato introductorio a Indiada (Blatt & Ríos, 2018) que puede leerse en PDF por aquí.

La mirada del salvaje

Lo primero que se ve es una mujer a punto de ser violada, si no lo ha sido ya. Pero como la lengua es rica en eufemismos, y la imagen se encuadra en una sala de museo y muestra de arte bajo los presupuestos de “seducción” y “erotismo”, una mirada quizá entrenada, capacitada en el control de la reacción sensorial automática, podrá destacar allí otra cosa, otros cuerpos y objetos. Los presupuestos son, como mínimo, incómodos o destinados a incomodar. Consentirlos implica algún tipo de complicidad intelectual con algo que en otro momento y lugar podría ser considerado un crimen. ¿Por qué, cuándo y en qué condiciones el rapto de una mujer puede ser erótico? ¿Y para quién? Leer más “La mirada del salvaje”

Todos tus muertos

Otra represión contra el pueblo qom” titula el Blog crónico la referencia a una noticia que tuvo poca difusión en medios oficialistas argentinos: los incidentes en los que murió Florentín Díaz en el Chaco hace dos días, en un confuso episodio ocurrido mientras Díaz escapaba de la represión policial en su moto. Aparentemente fue atropellado (suele pasarle a los qom).

Otros muertos qom, que se agregan a muertos y desaparecidos mapuche y techuelche (observar las fechas):

Juan Daniel Asijak (9 de enero de 2013)

Imer Flores (4 de enero de 2013)

Celestina Jara y su nieta de once meses (9 de diciembre de 2012)

Mártires López (2011)

Roberto López (2010)

Mario López (2010)

Reimundo Nazario Pino (2011)

Cervantes Huayquilaf (2011)

Daniel Muñoz (2011)

Victoriano Cual (2011)

José Pichalao (2011)

Juan Crespo (2011)

Juan Carlos Cañiu (2011)

Además, dos niños qom de seis y doce años muertos al ser atropellados en basurales de Formosa y Chaco entre febrero y mayo de 2013…

No han de ser todos, seguro que hay más olvidos…

La notita sobre la represión en Chaco se lee por acá.