Vidas paralelas

Así se titula el comentario de Sobre Sánchez, reedición de 2018, firmado por Leonardo Sabatella en el blog de Eterna Cadencia. Advertencia (para seguir la cadencia): el copete presenta un párrafo entre comillas que por el modo de diseño parece que lo hubiera escrito yo cuando es mérito y crédito exclusivo de Sabatella. El artículo completo dice:

“Osvaldo Baigorria escribió en Sobre Sánchez un libro que sobrepasa las ciento sesenta páginas que contiene. Trazó una biografía expansiva, hecha de desvíos y asociaciones, que no para de crecer desde la primera página a fuerza de intertextualidades vitales y descubrimientos arqueológicos que reconstruyen (y teorizan al mismo tiempo) la figura esquiva y excepcional de Néstor Sánchez.   

En cierto modo se trata de un proyecto demencial, que parece haber llevado al propio Baigorria hasta el límite. Queda la impresión de que no es posible escribir sobre Sánchez sin impregnarse de su carácter radical, como si Sánchez fuera un agujero negro de la literatura argentina que devora y desintegra todo lo que entra en su campo magnético. Y a la vez la propia vida de Sánchez está repleta de agujeros negros, de periodos de los que no se sabe casi nada, como si de verdad se hubiera vivido en otra dimensión, una dimensión privada y lejana, de criatura viajera, de vagabundo místico. Las explicaciones paranormales, por ciertos pasajes del libro, parecen las únicas posibles.

Sánchez hace estallar los manuales de psicología. No hay diagnostico para él. Su tipo locura es múltiple y móvil. Una locura que podríamos llamar “ambulatoria” como el mismo Sánchez denomina a ese estado mezcla de ansiedad e hiperactividad que lo llevaba a caminar por la ciudad que estuviera en una marcha incansable; como si fuera un atleta de las enseñanzas de Gurdjieff, el gurú espiritual que transformaría su vida de un modo irreversible. Sánchez era un exiliado interior, según explica Baigorria. Su condición de extranjero no estaba relacionada a una situación geográfica sino a una forma de entender el mundo, de sentirse ajeno en todos lados, de no tener una tierra natal, de vivir en una intemperie íntima.

El caos de la vida de Sánchez impregna al caos formal del libro. Al leer el ensayo biográfico que escribió Baigorria el lector tiene la experiencia de estar leyendo la vida de Sánchez en el sentido más pleno del término. Asiste al desconcierto de sus acciones, a las derivas mentales, a su condición de clochard, a las múltiples vidas que habitan en un mismo cuerpo, a los viajes y desplazamientos, a los puntos ciegos, a las arbitrariedades de las que está cualquier vida. Pero la de Sánchez no es cualquier vida, es una vida de excepción, que para ser contada reclama ese caos, reclama que la lectura no sea lineal ni cronológica, que se convierta en una experiencia desestabilizante. Así como Sánchez aprendió a escribir con la mano izquierda para desaprender los hábitos incorporados, su vida exige ser leída al revés, de derecha a izquierda. Para leer a Sánchez hay que aprender a leer de cero.

El estilo de Baigorria combina una nueva versión del “cut up” (demuestra ser experto para relacionar fragmentos y encontrar vínculos donde los demás verían separaciones) con una agilidad narrativa que va por momentos le imprime un vértigo tal a la biografía que produce cierta adicción en la lectura. Baigorria explicita que hubo distintas versiones del libro y cuenta las devoluciones parciales que tuvo de sus allegados, en este sentido la biografía se transforma en un documento del tiempo de trabajo, incorpora su propio proceso de hechura.

Los dos primeros capítulos están enteramente dedicados a Sánchez (ocupan la mitad del libro) y el tercer apartado guarda las notas de los dos capítulos anteriores. Sí, en un gesto de la desmesura tan deslumbrante como misterioso, Baigorria escribe la mitad del libro en las notas finales (al mejor estilo Walsh). Pero esas notas no son solo un complemento sobre la información o las fuentes de donde recolecta datos sobre Sánchez. Es más, si algo no son es precisamente eso. Ahí Baigorria filtra su propia experiencia. Las notas son como agujeros de gusano que conectan dos tiempos en distinta escala, dos vidas paralelas, asimétricas y, sin embargo, hermanadas. Baigorria termina de darle peso especifico al libro con su autobiografía retaceada, superponiendo dos mapas de vida (el suyo y el de Sánchez), como si toda biografía necesitara de las marcas (a veces tácitas, a veces explícitas) del biógrafo para poder leerse completa.

En Cómo se escribe una vida, Michael Holroyd analiza que las biografías intentan hacer visible la vida oculta, a veces secreta, que subyace a toda experiencia de vida. En ese desdoblamiento Osvaldo Baigorria ha escrito un libro fascinante que revela su propio Sánchez casi como un santo pagano.”

–Leonardo Sabatella
Publicado el 09/08/18 en Eterna Cadencia blog. Se puede leer in situ por acá.