El malestar en la poesía

Este fue el título original de la reseña de Poesía estatal que Emilio Jurado Naón escribió para la revista Ñ  y que terminó publicada el 30/06/2017 como “En las antípodas de lo solemne”. Allí se pregunta: “¿Cuál es el estado de la poesía? Los versos de Osvaldo Baigorria responden que algo de ese estado anida en el contexto –institucional, histórico– en el que los poemas fueron leídos”. Naón continúa observando, con certeza, que “la capacidad que tiene un poema de `sostenerse` es una cuestión que (pre)ocupa Poesía estatal. Ante la ausencia del cuerpo que leyó los poemas, `con todos sus olores y temblores`, se levanta un andamiaje para contextualizar las partes y, a la vez, construir un aparato, un libro… Un abordaje podrido de la palabra podría resumir la ética de este poemario: una ética contra-cultural que quiere crecer en las fisuras de las instituciones –el Estado, sí, pero también la Lengua. Esta posición subversiva tiene sus mejores momentos cuando el poema se resiste en el plano de la forma”.

Para no caer en un comentario del comentario, o en una reseña crítica de la reseña crítica, solo observaré que aquí todo es forma, que el contexto y el paratexto también son textos, y también me inclinaré a conjeturar que el gusto del comentarista por ciertos versos que “vuelven imagen material lo que hasta entonces parecía apenas letra impresa” y su dislike por otros donde “la disputa se queda a nivel de la enunciación” puede deberse a su aversión a -o incomodidad ante- la ironía*.

En cuanto al cambio de título de la reseña, quedó servido en bandeja para el editor con el siguiente párrafo: “Los versos de Osvaldo Baigorria se hacen con humor y pensamiento crítico; tienen algo, en su tono antisolemne, del Zelarayán de La obsesión del espacio: desconciertan y esquivan al que les pide una definición. Los mejores pasajes, sin embargo, son esos que después de esquivar dan un golpe, y la frase queda vibrante de cuerpo”.

Algunos me han señalado que, pese a ser elogiosa, la reseña tiene un tono canchero. Puede ser. Se lee completa desde aquí.

*En la ironía Camus veía un arma contra los poderosos, un procedimiento que completa la negativa a la coacción no solo porque puede rechazar lo falso sino porque puede decir de algún modo la verdad, una verdad, la verdad censurada. Por ejemplo, en el contexto del conflicto entre el kirchnerismo y los grupos anti-K (dos polos de poder) de ese año en el que “Poesía estatal” fue leído durante una Noche de los Museos, dentro del Museo del Libro y de la Lengua, ese largo verso me pareció que podía llegar a balbucear lo indecible, lo (auto) censurable, lo incorregible de la época. Para eso la ironía.