Un sueño sober ano

plaza de la lenguaAsí dijo Osvaldo Lamborghini: “Yo, Arturo Carrera, escribí una vez, para un diario argentino, una crítica, un texto sobre Alexandra -sí, hay que llamarla Alexandra, no Alejandra; hay que terminar con esa jota imbécil-, Pizarnik: se llamaba “A las niñas mecánicas del templo”. Alguien supuestamente con autoridad -porque sabemos que los diarios están llenos de sabios- cambió el título por: “El sueño soberano”. Yo leí mi propia nota, y me quedé pensando. A veces pienso. Incluso en Pringles se piensa, aunque no hay diarios tan grandes como La Opinión, La Prensa, Razón, la mar en coche. Pensé que al fin y al cabo como siempre le pegaban en la tecla de al lado. Se equivocaban; el título era, en verdad: “A las niñas mecánicas del templo”. Lo cambiaron por: “El sueño soberano”. Lo que nunca hubieran podido decir era eso: “El sueño sobre el ano”.