Yo no me moriré en París con aguacero (Zelarayán)

Este “poema” tiene unas ganas bárbaras de seguir…
Y sigue y seguirá toda la vida,
solo o en compañía…
incluso en compañía de la muerte,
que evidentemente existe.
En último caso,
coma sobre él,
coja sobre él,
mee sobre él,
escupa sobre él.
vomite sobre él,
cague sobre él,
duerma sobre él,
viva sobre él,
muera sobre él,
y ríase sobre él.
Preferentemente en compañía
o solo, si no hay más remedio.
Este “final” podría parecer demagógico…
Pero si uno se muere nadie se animará a compañarlo (¿o sí?).
Evidentemente, uno tiene que nacer solo (mellizos aparte)
y morirse solo…
No hay vuelta que darle.
Nadie lo acompaña a uno a meterse (a la fuerza) de cabeza en
la muerte (¡oh la Sombra!)
o meterse de cabeza en la vida (¡oh la luz!).

Ricardo Zelarayán (21 de octubre, 1922 – 29 de diciembre, 2010)

Fragmento de “La razón pura o el sueño de la lógica implacable” (a leer entero en Acción literaria)