Debo ir nada más que hasta el fondo

Alejandra Pizarnik se daba a la muerte un 25 de septiembre de hace 25 años. El veinticinco es el argonauta, espíritu de viajero. “Navega de noche, navega a porfía, navega de noche y navega de día” (Axioma trascendente, Arcano 25). El título de esta entrada es la oración que dejó escrita sobre su pizarra, como un manifiesto. Para quien se pregunte (como me pregunté yo hace poco) por la modalidad de morir de Pizarnik, hay un bello texto sobre su vida y su silencio en un sitio que -si el autor no lo abandona ni lo descuida- se encuentra como El fanzine de Malbicho

Por otra parte, me gustan algunas de las frases que dejó escritas en su

Diario:

“El lenguaje me es ajeno”.

“Me compré un espejo muy grande, me contemplé y descubrí que el rostro que yo debería tener está detrás ­aprisionado­ del que tengo”

“Me gustaría una novela autobiográfica, pero escrita en tercera persona.”

“He de tapar el fracaso de mi vida con la belleza de mi obra.”

-Alejandra Pizarnik

(Me parece más linda esta manera de decir que ella (él, alguien) murió: “Elle n’ était dejà plus”)