Porque somos instantes

“¿Quiénes somos? ¿Somos un vestigio de lo que fueron antes de nosotros?” se pregunta Gimena Pacheco en El diletante, revista de reseñas y ensayos literarios originada en Necochea, Buenos Aires. Continúa así: “Estos interrogantes son las vigas internas que sostienen la trama de Correrías de un infiel. La novela de Osvaldo Baigorria es una potente invitación a cuestionar(se) la identidad en tanto constructo social y culturalmente homogéneo, hermético y estable. Situada al sur de la provincia de Buenos Aires, el autor despliega en territorios de presencia ranquel, el intrincado camino de un hombre que intenta, juega a y busca saber quién es y quiénes fueron aquellos que fueron previo a él pero que, quizás, sigan siendo en él. Articulando crónicas históricas con relato literario, Osvaldo Baigorria logra una interesante fusión en la cual, intencionalmente, parecieran mezclarse verdad histórica y ficción. Quizás como metonimia sagaz de la construcción identitaria: ¿dónde termina la historia y dónde empieza la invención en nuestras identidades?

“El protagonista de Correrías de un infiel, cuyo nombre nunca es develado, emprende un viaje en varios sentidos. Primero, literal. En un Fiat prestado, el personaje principal, narrador de la novela, emprende la ruta 7 camino al sur. Atravesando la denominada pampa húmeda, el relator nos lleva a la travesía de reconstruir las memorias de sus ancestros y acaso descubrirse -o no- en alguno de ellos. Acompañado en este viaje por Beatriz, amiga y algo más, este hombre que adivinamos de mediana edad, periodista y “un octavo de ranquel”, como se autodefine, va hacia el encuentro de Manuel Baigorria: un coronel unitario, jefe indio, desertor, polígamo y, también, su antepasado. Quien otrora imprimiera en su árbol genealógico ese apellido, único dato que obtenemos del nombre del enigmático protagonista y razón por la cual se lanza a esta búsqueda.

“Pero este Baigorria, el que nos confía los detalles más íntimos de su genealogía, no sólo nos invita a imaginar las llanuras pampeanas, sino a acompañarlo en el sinuoso camino hacia su interior. Navegamos sus pensamientos, sus sentimientos, sus fantasías eróticas y sus (in)seguridades. En siete capítulos, este narrador incansable nos revelará los entreveros de su linaje, retazos de sus aventuras amorosas, sus dudas existenciales, sus soledades y su miedo más profundo: el amor.

“Desde el curioso escenario de un monasterio cerca de Los Toldos, donde se instala por unas semanas, el protagonista va armando el rompecabezas del pasado de su sangre a través de datos que le van llegando de múltiples fuentes: desde los relatos de un monje trapense hasta las memorias escritas por el mismísimo coronel Baigorria. Entre tanto y tanto, el periodista arma y desarma a su personaje ancestral, lo desmitifica, lo entiende; algunas veces ve su reflejo, en otras, sólo a un extraño. Y en ese recorrido, lanza fuertes preguntas existenciales a sí mismo, al universo y a su compañera.

Correrías de un infiel nos otorga vívidos pasajes de tolderías ranqueles de fines del siglo XIX que interpelan las representaciones hegemónicas del “infiel”, del “indio”, alteridad interna construida por el estado-nación, devolviéndole el flujo de la vida real, de la humanidad tal y como es, con todos sus reveses. El Baigorria autor, cuyo homónimo prestado al personaje principal nos da la ilusión de confesión autobiográfica, induce a problematizar la idea de una identidad única e invariable y nos invita a través de las “correrías” de su personaje principal a entenderla en términos de proceso complejo, situado, no exento de conflictos, sujeto a cambios y continuidades. Para entender finalmente que ¿simplemente? somos lo que somos.

“Osvaldo Baigorria nos deja en esta novela un relato íntimo, intrincado, sin vergüenzas y desprejuiciado sobre cómo construimos identidad(es) y cómo definimos, aunque sea por un instante breve y efímero, quiénes somos.”

Gimena Pacheco.

Publicada en El diletante el 7 de abril, 2021. Se lee in situ por acá.