
Agustín Molina y Vedia analiza «escenas» de lectura argentina en torno a Jack London: la del Che Guevara en sus diarios y la mía en Anarquismo trashumante. ¿Disparatado? No señor(a). Desde una revisión critica del enfoque de Pierre Bordieu sobre la recepción y la circulación de las ideas, se propone una afinidad entre London (y Kerouac en tanto heredero de esa tradición del escritor que se aleja para luego transmitir su experimento en clave autobiográfica), el Che y los vagabundos de mis libros (linyeras, Néstor Sánchez, etc.) en el artículo «London al sur. Escenas de lectura argentina en torno a Jack London», publicado en la revista digital Estudios de teoría literaria, año 5, nro. 9, marzo 2016, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Mar del Plata.
Dicho sea de paso, los libros de Jack London en mi infancia los leía de la biblioteca de mi padre, el «Pibe Materia» de En Pampa y la vía, croto, obrero panadero y ávido lector autodidacta que apenas terminó el tercer grado de la escuela primaria.
El artículo de referencia puede leerse en PDF desde acá: Molina y Vedia

Silvina Friera toma prestada la expresión «tribus de raza aira» (que aparece también en Indiada) de mis respuestas a su entrevista para titular la nota de portada del suplemento Espectáculos de 



Abierta y dispuesta al escrutinio mediático aunque desconfiara y no le gustasen las preguntas armadas desde el prejuicio, esa loca que nunca salió del closet porque siempre estuvo afuera, según decía, ya que no tenía ni un armario en su casa proletaria del Zanjón de la Aguada, ahora despliega sus alas con gracia en Lemebel oral, libro de 40 entrevistas compiladas y anotadas por Gonzalo León, además de un posfacio escrito por Alejandro Modarelli que traza un conmovedor perfil del “coliza cetrino, izquierdista y de pobla” que fue Lemebel hasta sus últimos días de 2014 cuando el cáncer había convertido a su garganta en una “gruta expuesta a las miradas”.