Cada tanto, dibujo. No recuerdo el momento en el que me puse a dibujar este que se ve aquí, en algún lugar de la década del 80. Supongo que fue en uno de esos ratos en los que tenía ninguna otra cosa que hacer: ocio pleno. Jamás dibujé con intención de mostrar, dejé todo en carpetas y blocs u hojas sueltas… hasta que en los últimos dos años empecé a mostrárselos a gente amiga, tímidamente, como para descubrir si tenían algún valor. Así fue como llegué a Santiago Villanueva, que me propuso exhibirlas por un día en 2019.
Las imágenes surgen del interior (por cierto, un interior intervenido por algún exterior, un interior/externo), es decir, no me pongo ni dispongo a mirar nada, no dibujo lo que me pasó o lo que vi o lo que imaginé previamente: solo deposito el lápiz o birome sobre la hoja en blanco y dejo que la mano vaya encontrando la forma hasta que me canso o se cansa (la mano). No tiene objeto ni propósito. Es una actividad más libre que el escribir. Continuar leyendo «Madre pirata»
Laura Estrín (*) retrata a Ricardo Zelarayán, Hector Libertella, Luis Thonis, Hebe Uhart, Pablo Chacón, Noemí Ulla, Liliana Guaragno e Irina Bogdachevski, «los muertos más vivos de la literatura argentina» al decir de Emiliano Scaricacciotoli, quien entrevista a la autora con motivo de la publicación de este libro de «conversaciones en ausencia» donde se reúnen textos leídos para homenajes, presentaciones y entradas de diario:


En los últimos días, mientras estaba revisando antiguos materiales perdidos en la computadora para 


