
Para quienes por razones de clase social, edad, lejanía o prejuicio no se acercaban a Recoleta ni a la Manzana Loca de Buenos Aires en los años 60-70, las breves entradas de ese grandote de cara seria, ojos alucinados, peinado prolijo, traje y corbata y a veces antifaz en los programas de Tato Bores en los canales 11 y 13 habrán sido una primera aproximación a Federico Manuel Peralta Ramos (1939-1992), tataranieto del fundador de la ciudad de Mar del Plata. Para quienes no mirábamos televisión por suspicacia contracultural, la presencia e influencia de ese francotirador que atacaba a la sociedad con las armas del absurdo se hizo sentir como rumor creciente a medida que se multiplicaban las anécdotas sobre sus charlas, recitados y canciones imprevistas en La Biela, la Galería del Este o el Florida Garden, entre otros enclaves de la bohemia porteña.


Las piezas que componen este libro son reescrituras de crónicas o “notas” en el sentido argentino y rioplatense del término, escritas durante el período en el que viví en una isla de Tigre, en el Delta del Paraná (2006-2016)… Este es más o menos el inicio del libro que acabo de publicar con
En 2016, la periodista free lance y viajera Andrea Valdés, a quien conocí como vendedora de la librería del CCBA (Barcelona), se quedó en Buenos Aires varios meses y, entre otras cosas, asitió a mi taller de lectura de los lunes en la Gandhi de Palermo. Creo que era la primera vez que leía a Lucio V. Mansilla (y si no era su primera vez lo disimuló mucho):
Estoy leyendo Estados del deseo de Edmund White traducido por Mariano López Seoane y publicado por Blatt & Ríos: un viaje a ese laboratorio de relaciones sociales que fueron las grandes ciudades norteamericanas de los años 70, un territorio que conocí de cerca en pleno impacto del Gay Liberation y absoluta experimentación corporal pre-sida. White -«drageado de etnógrafo», como dice el traductor- tuvo la suficiente calle para pintar su aldea y así pintar el mundo, en especial desde aquella aldea en la cual se descubrieron y revelaron en público todas las formas de orgía, S/M, leather, fist-fucking y un largo etcétera de prácticas retratadas con dosis perfectas de ironía y cariño. 