Este fue el título original de la reseña de Poesía estatal que Emilio Jurado Naón escribió para la revista Ñ y que terminó publicada el 30/06/2017 como «En las antípodas de lo solemne». Allí se pregunta: «¿Cuál es el estado de la poesía? Los versos de Osvaldo Baigorria responden que algo de ese estado anida en el contexto –institucional, histórico– en el que los poemas fueron leídos». Naón continúa observando, con certeza, que «la capacidad que tiene un poema de `sostenerse` es una cuestión que (pre)ocupa Poesía estatal. Ante la ausencia del cuerpo que leyó los poemas, `con todos sus olores y temblores`, se levanta un andamiaje para contextualizar las partes y, a la vez, construir un aparato, un libro… Un abordaje podrido de la palabra podría resumir la ética de este poemario: una ética contra-cultural que quiere crecer en las fisuras de las instituciones –el Estado, sí, pero también la Lengua. Esta posición subversiva tiene sus mejores momentos cuando el poema se resiste en el plano de la forma». Continuar leyendo «El malestar en la poesía»
Categoría: Cosas que encontré y metí en la bolsa
Versos para leer en voz alta
Así se titula la reseña de Poesía estatal que escribió Mario Nosotti en Los Inrockuptibles de mayo 2017. Allí se lee:
«A lo largo del tiempo, Osvaldo Baigorria ha venido transitado géneros diversos (novelas que son crónicas autobiográficas –Correrías de un infiel,2005-, biografías excéntricas –Sobre Sánchez,2012-), casi siempre para interferirlos y renovarlos. Sus libros son habitualmente intervenciones en lo que, a través de la desacralización, la irreverencia y la más descarnada honestidad, el autor nos arroja su versión de un estado de cosas.
«En este caso, otra vez, no se trata del habitual libro de poemas, sino de versos compuestos para ser leídos en público en distintos espacios (institucionales y no tanto) a lo largo de cuarenta años. Poemas de ocasión, entonces, que según nos advierte el autor, probablemente no se sostengan en el papel, como letras de canciones exhumadas de su música. Y sin embrago, para el lector que curioso se interne en estas páginas, los poemas construyen su propio universo. La lengua es para Baigorria una oportunidad de juego y experimentación, de tensar límites, pero además de generar encuentros, vínculos. Cantos intraducibles, mensajes libertarios, invitaciones a la desobediencia, lo anárquico que se abre al mestizaje donde se dan la mano Adorno y la gauchesca, donde dialogan Ginsberg y Perlongher, y sobre todo el humor -un humor que puede ser denso y cavernoso, obsceno y gástrico- cuya misión es corromper toda falsa importancia, alivianar el peso colosal que se nos viene encima al escuchar palabras como Estado, Cultura, Militancia, incluso la palabra poesía (“no tengo la más parietal, puñetera, fucking idea / de si esto es o no es…poesía”). Continuar leyendo «Versos para leer en voz alta»
A propósito del amor
El Hombre de la Vaca
Hace unos setenta años llegaba de Córdoba a la ciudad de Buenos Aires un morocho corpulento de 1.84 metros de estatura y 114 kilos de peso, ataviado con un fez violeta que le cubría la cabeza y una camisa rusa con condecoraciones que le cubrían el pecho, dispuesto a desafiar a las instituciones y a las costumbres porteñas con discursos proferidos a la orejas de una vaca lechera que pasearía por la calle Florida, la Costanera, el Congreso de la Nación, la Academia Argentina de Letras, la redacción del diario La Prensa y el Luna Park, entre otros lugares. Continuar leyendo «El Hombre de la Vaca»
Una escritura posgenérica
Florencia Angilletta escribe acerca de Sobre Sánchez: «Artefacto de yuxtaposición, escritura posgenérica, corroe los supuestos y entendidos de la “autoficción”… Da cuenta, así, de la recepción que tuvo el libro en la cátedra de Teoría Literaria III en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y de la entrevista con alumnos y profesores de esa cátedra a la que fui invitado en setiembre del 2014:
«Inmerso en la manía argentina de una tradición esquiva a las biografías de escritores, Sobre Sánchez emerge, ante todo, como un libro extraño. Un libro que dialoga con Sobre Giannuzzi, de Sergio Chefjec –ya desde su propio título– y con la monumental biografía de Osvaldo Lamborghini escrita por Ricardo Strafacce. Un libro que dialoga aunque toma otro rumbo, rema de otro modo. En palabras del propio Baigorria: “No podía hacer crítica literaria sobre una obra como la de Sánchez. Su biografía también era imposible porque había un núcleo al que yo no podía llegar. ¿Cómo hacer? Ponerme a acompañar su camino y sobre-escribir. No como imitar su estilo sino hacer otra cosa: partir de mi propia experiencia frente a la lectura de sus textos y de mi investigación”».
Así habría surgido una textualidad que se maneja con «la persistencia del río como ritmo brumoso y expansivo»: “Si nos quedamos en el pensamiento mas dicotómico que separa lo que es ficción de lo que no lo es, estamos siempre trabados. Pero si miramos líneas de fuga de las esferas nos movemos en un lugar de más libertad con respecto a la escritura”…»Para poder decir alguna verdad sobre Sánchez, Baigorria recurre a la autoficción en un juego de dobles agentes que concluye con una última línea paradojal: “El Néstor Sánchez sobre el que puede escribirse no es el verdadero Néstor Sánchez”. No es simplemente la biografía del biografiado y la biografía del biógrafo. Las tres partes de Sobre Sánchez, en un procedimiento que se enlaza con el célebre cuento de otro gran escritor argentino –“Nota al pie”, de Rodolfo Walsh–, conforman un diálogo entre sí; se ofician mutuamente de guardaespaldas, de brújula inconclusa, de fractal estallado».
El texto de Angilletta puede leerse completo en Escritores del mundo.
La cumbre invertida
Créase o no, en la provincia argentina de Córdoba hay una montaña que se sube hacia abajo. Es leyenda, pero también hay experiencia y testimonio. Subí al cerro llamado Uritorco dos veces: una acompañado, otra solo. La primera vez con mi novia, con quien no pudimos llegar a la cima porque tuvo un accidente en el Valle de los Espíritus. La idea era tomarnos unos ácidos para un ascenso doble, en cuerpo y alma, pero ella resbaló, casi se fractura el coxis y tuvimos que volver penosamente a la base del cerro, en ambulancia hasta Capilla del Monte y en coche-cama hasta Buenos Aires. Dos meses de inmovilidad para que se recupere a medias demoraron mi intención de regresar, la segunda vez a solas, para un encuentro directo con el mito: la montaña sagrada, una ciudad oculta, un portal de acceso secreto, naves del espacio que entran y salen de un agujero negro en las rocas guiadas por tres espejos, uno de lapislázuli, otro de oro y otro de material desconocido en el planeta; en este último se reflejaría el cerro invertido, como al borde de un lago, con la cumbre hacia abajo.
Política sexual
Javier Gasparri nos entrevista (a Sara Torres y a mí) para indagar sobre el grupo Política Sexual que iniciamos, entre otras, con Néstor Perlongher. La entrevista se titula «Los días del grupo Política Sexual y después». Dice:

Periodismo y cultura under en los 80
Una reseña de Cerdos y Porteños por Pablo Díaz Marenghi, en la recién nacida revista Alrededores, dice:
El periodismo vive en estado de alerta permanente. Cambios coyunturales, tecnologías hiper desarrolladas que lo influyen; digitalizaciones que lo alteran, lo potencian, lo deforman. Poderes económicos y políticos que lo condicionan, lo alientan o lo censuran. En tiempos en donde algunos opinólogos pronostican el “fin del periodismo” -producto de las cada vez más difusas fronteras entre periodistas, lectores y fuentes- en donde la web emerge como amenaza dentro de las anquilosadas redacciones tradicionales y hasta se discute el rol de los propios integrantes de la prensa, la reflexión sobre la propia práctica se vuelve imprescindible. En este contexto, se editó recientemente una antología de artículos publicados por Osvaldo Baigorria en las revistas El Porteño y Cerdos y Peces durante 1984 y 1987. Continuar leyendo «Periodismo y cultura under en los 80»
Gabriel García Márquez según Pasolini
Un escritor indigno
Parece ser un lugar común considerar Cien Años de soledad de Gabriel García Márquez como una obra maestra. Este hecho me parece absolutamente ridículo. Se trata de la novela de un guionista o de un costumbrista, escrita con gran vitalidad y derroche de tradicional manierismo barroco latinoamericano, casi para el uso de una gran empresa cinematográfica norteamericana (si es que todavía existen). Los personajes son todos mecanismos inventados- a veces con espléndida maestría- por un guionista: tienen todos los «tics» demagógicos destinados al éxito espectacular.
El autor- mucho más inteligente que sus críticos- parece saberlo muy bien: «No se le había ocurrido hasta entonces- dice él en la única consideración metalinguística de su novela- pensar en la literatura como en el único juego que se había inventado para burlarse de la gente…» Márquez es sin duda un fascinante burlón, y tan cierto es ello que los tontos han caído todos. Pero le faltan las cualidades de la gran mistificación, las cualidades que posee, como para dar un ejemplo, Borges ( o en menor escala Tomasi di Lampedusa, si «Cien Años de Soledad» recuerda un poco al «Gattopardo» aún en los equívocos que ha despertado en el pantano del mundo que decreta los éxitos literarios). Continuar leyendo «Gabriel García Márquez según Pasolini»

