Perdóneme por escribir demasiado pero le amo y no puedo dejar de hacerlo

La frase es de Giséle Lestrange en su correspondencia con Paul Celan, publicada por Siruela, según esta nota de Juan Fernando García que habla de las cartas de escritores como “huellas arqueológicas de un tiempo de las comunicaciones alejadas de cualquier inmediatez” y como “hilos que sostienen la red que toda biografía deglute en prosa ajena. Y cuando ese relato –ya sea casual, esnob, comprometido, digresivo, sufriente– tiene el brillo de sus obras, esas raras piezas culturales son un abono preciado de los versos y las prosas amadas. Se cuentan de a miles. Hay perlas imperecederas: las que se cruzan Néstor Perlongher y Osvaldo Baigorria; las brillantes epístolas de Mary McCarthy y Hannah Arendt; el triángulo del verano del ’26 entre Ajmátova, Rilke y Pasternak. Leer más “Perdóneme por escribir demasiado pero le amo y no puedo dejar de hacerlo”

How does it feel to be on your own

Misoginia LatinaTerminé de leer el ejemplar número 87 de Misoginia Latina de Joaquín Linne, publicado por Funesiana. Crónica de caminos, lugares que recorrí en altri tempi o no-lugares, sitios que mutaron, que tienen los mismos nombres pero ya no son Potosí, La Paz, Cuzco, Lima, Cali, Máncora, Montañita, Chical, Quito, Bogotá… Nuevos tiempos, viajeros o turistas siglo XXI que van solos aunque acompañados, metidos cada uno en su propio ombligo. Cuerpos y almas inaccesibles, drogas al alcance de todos. La ilusión referencial: Leer más “How does it feel to be on your own”

Diederichsen: speak fucking Spanish, man

Lo escuché poco antes de retirarme de esta escena: el crítico alemán Diedrich Diederichsen dio una conferencia en inglés en la tarde de ayer en Tu Rito (Santa Fe 2729) – durante una Velada Crítica de Pascua Íntima- y parece que fastidió a muchos asistentes que no entendieron un pomo. Pero bueno, que aprendan. ¿Cómo es posible que en una ciudad que presume de sofisticada como Buenos Aires, donde D.D. y su reciente libro fueron recibidos con todos los honores y alabanzas en las principales revistas y suplementos culturales (tres notas en el mismo finde, dos en el mismo diario), los fans no entiendan inglés? Éramos tan europeos, tan cultos, tan avant-garde… Una traductora ahí, prego.

La ilusión de unas islas

El ensayo de Néstor Perlongher de 1983 que hace unos días publicó en forma digital Golosina Caníbal recuerda la polémica acerca de la guerra y el exilio con el grupo editor de la revista Sitio, evoca un “lugar de resistencia al Estado, al fascismo, al machismo” -como dice la edición del blog- al tiempo que despliega una hermosa escritura hasta ahora sólo ubicable en papel impreso. De paso, el link a uno de los textos de respuesta de Ramón Alcalde.

Estábamos lejos de las remotas. ¡Y en compota! La penitencia de esa distancia (acaso, impenitente) nos ha estragado la escucha de esos glaciales ululares, derretidos, en esta calidez, reducidos a lo (sub)literario. Desde donde parecía más nítido cuán hondo los repliegues, los bordes de los fiordos (y aquí la mano lamborghiana: “La de dibujo era la mejor”) habían calado en la imaginación de los educandos. Nefandos, idus. Así, la inspectora de primaria, cuando arrebujada en sus tapados de piel de nutria, o foca, bajara del coche, vería resplandecer (ecos del himno sarmientino: “La niñez tu ilusión y tu contento…”) el mapa de un patriotismo infanto-juvenil, acneico (“Y en tu pecho, la juventud de amor un templo…”).

El tapado de piel de la inspectora les hubiera venido bien a los reclutas (sedentarios en un desierto del que no se deserta). Empero —obsesión de la buena letra-habrá de preferirse revestirlos de endechas (algunas a medio hacer, otras ya hechas).

Se discute, se va a las manos, por la posesión de unos desiertos (de los que al parecer no puede desertarse). Se despierta, en el desierto, el vate: legañoso, ilusiónase: “La guerra —imaginábamos— forzosamente nos dejaría en relaciones sociales nuevas (por momentos, las suponíamos triunfantes e inaugurales)”.

La identidad de este “nosotros” —ya que no del borgiano— es clara: es la de los firmantes del unitario Entredicho: Alcalde, Grisafi, Grüner, Gusmán, Jinkis, Savino.

El Entredicho se eleva fugazmente al didactismo, cuando revela que el Estado Argentino —”espectador neutral”— no ha conocido, en este siglo, guerras. Debe referirse, pensamos, a las guerras “limpias” (libradas, según las reglas de las artes marciales, entre Estados Soberanos). Leer más “La ilusión de unas islas”

Los restos de un futuro que vuelve

Che, le hicieron una nota a Literal. La vanguardia intrigante de Ariel Idez en el diario Tiempo Argentino. Nicolás G. Recoaro y Gustavo Toba escriben: “¿Qué comparten Jacques Lacan, la primavera camporista, Germán García y el antirrealismo? ¿En qué confluyen Oscar Masotta, la muerte de Perón, Osvaldo Lamborghini y la instauración de un nuevo canon literario argentino? Leer más “Los restos de un futuro que vuelve”

La última entrevista a Héctor Libertella

El 21 de setiembre de 2006, en el Instituto Lanari donde estaba internado por un cáncer de pulmón, Libertella dio su última entrevista a un investigador entusiasta, Ariel Idez, quien estaba trabajando en su tesis de grado sobre la revista Literal. De ese instante proviene esta semblanza extractada del libro El efecto Libertella, que se completa con fragmentos de la nota reciente de Sergio Núñez en Perfil Cultura: Leer más “La última entrevista a Héctor Libertella”