El niño perro y el escritor idiota

Pablo Farrés publicó El punto idiota dos años antes de Literatura argentina, ambos en Pánico el pánico. En aquella nouvelle se anticipaba una serie que incluiría “Memorias de un niño perro”, pre-texto que anima a esta última novela, a la que también me animo a calificar como la más importante de las novedades que he leído este año.

El devenir animal del escritor o su captura en un Aleph idiota, el rumor de la farsa en la máquina literaria, las conexiones ano-boca, mierda y discurso, memoria e invención, incesto y fertilización salvaje ya estaban en aquel primer librito y se completan “en teoría” en este libro único en su inteligencia y originalidad, al menos hasta donde puede entenderlo este crítico idiota. El niño perro no es humano ni animal así como el escritor idiota no es una cosa ni la otra. Son un”entre”, una alianza, un contagio que hace peste, es decir, hace ficción teórica o teoría-ficción.

Hay escritores comibles e incomibles, afirma el autor fantasma Daniel Bauer en Literatura argentina (y los nombra, de Aira a Puig y de Sánchez a Lamborghini): “Es el ansia de comer mierda lo que hace de un escritor un incomible”. Los libros de Farrés ya lo vuelven uno entre estos últimos, y quizá el mejor (como dijo Ricardo Strafacce, y no “el más serio”) de su generación (aunque para mí está más allá de una generación).

“¿Hasta dónde hoy nuestra literatura puede tartamudear lo suficiente como para poder preguntarse cómo era eso de hablar, qué palabra seguía a la anterior? Mi lectura de la literatura argentina es en términos de capacidades de devenir infancia. ¿De qué conexiones somos capaces? ¿Somos capaces de una infinita y dislocada masturbación? ¿Qué glosolalia nombrará nuestros mundos?”

Pueden leerse esos interrogantes y algunas respuestas en esta entrevista de la Ñ.

El idioma de las argentinas

Ya que se ha vuelto políticamente correcto decir “todas y todos”, “argentinos y argentinas”, y que por todas partes se escriben vocales con x y también con * y @, mientras la Real Academia de la Lengua Española contraataca frente a la ofensiva de las guías de lenguaje no sexista en ámbitos universitarios, gremiales y municipales de la Madre Patria o del Padre Matria, y en tanto se siga discutiendo cómo trasladar la neutralidad de signos como la arroba o el asterisco al lenguaje oral (ver nota al pie 1), creo que ha llegado el momento, la oportunidad, de dar un paso más, de experimentar con la incorrección, de probar la inversión del genérico en la conversación pública de este país, al menos.

Porque con una ayudita de la anárquica letra A, todos seríamos argentinas. Leer más “El idioma de las argentinas”

Este post tiene back up en Utah

Se dice que internet dejó sin trabajo a miles de periodistas pero poco se habla de otras víctimas fatales de la cultura digital. Antes un espía tenía que vigilar, seguir a pie o en auto, acercarse con sigilo y contactar bajo falsa identidad a ciertas personas para obtener datos básicos (domicilio, lugar de trabajo, actividades, reuniones sociales) sobre otras. Pero desde que millones de ciudadanos del mundo empezaran a ofrecer voluntariamente información personal a través de Facebook, Leer más “Este post tiene back up en Utah”

Recuerdos de la fiesta

Maria Moreno cumple años

La otra noche en la fiesta de cumpleaños de María Moreno vi a Daniel Molina con sus anteojos negros de armazón blanca y después del beso de saludo quise preguntarle sobre sus recuerdos de eventos ocurridos casi treinta años antes en la redacción de la revista El Porteño: ¿había sido Molina, acaso (borgeano), el editor de mis primeros textos, aquel que los recibía para titular, subtitular, copetear e ilustrar? Leer más “Recuerdos de la fiesta”

Fragmentos de Orgasmo

http://www.youtube.com/watch?v=pk7GheJ8ST8

Mario Trejo (13/02/1926 – 13/05/2012)

Letrista de Piazzola en “Los pájaros perdidos”, dramaturgo en “Libertad y otras intoxicaciones”, poeta en estos fragmentos de “Orgasmo”:

Huir de la pequeña historia.

La anécdota me saca de quicio.

Vivamos el Gran Cuento.

Estoy traduciendo.

Hablo una lengua que apenas conozco

sonidos heredados

robados a lo lejos

ruidos enfermos de cultura.

Yo quiero hablar de mi lengua

lengua enferma

asesina del padre y de la madre

lengua experta

jerga de la experiencia.

Tartamudeo

Gruño

Digo sólo estertores.

La garganta se seca

vomito canciones mongoloides

y mi madre junto a mí

repite que me deja para siempre.

Un aeropuerto está cerca.

Siempre será así.

No hay nada más honesto que la necesidad.

Ha llegado la hora.

Confesaré.

Daré datos precisos.

No mentiré.

No caeré en contrabando.

Tomaré todas las drogas.

Acataré lo sagrado y lo profano

su único hijo

nuestro dolor.

No codiciaré la muerte del prójimo.

Me revolcaré sólo de amor.

La noche, sabemos, etcétera, etcétera, etcétera.

El alba

ya lo dije es oficio de sobrevivientes.

Mario Trejo

“Orgasmo” se lee completo por acá (entre tantos sitios, un blog de una sola entrada).

El rastreador oculto

Una mini crónica de Matías Capelli en Los Inrockuptibles da cuenta del día en que fue descubierta la presencia de Jorge Álvarez en la terraza de la editorial Mardulce (gracias a un señalamiento de Juan José Mendoza), en uno de los primeros pasos que se fueron dando hasta llegar a la muestra-homenaje que en estos días de abril finaliza en la Biblioteca Nacional. Capelli llama apropiadamente “El cazador oculto” (de talentos, se supone) a Jorge Álvarez pero ignora que ese “alguien del público” que llamó la atención sobre la presencia de Álvarez es quien escribe este mismo post. Con un poquito más de investigación, la historia hubiera salido redonda y, quizá, con menos frío (como en Alaska). El texto de Capelli puede leerse con un click acá. La otra crónica, en primera persona del rastreador oculto, se lee por aquí.