Anayvelyse Allen-Mossman (Estados Unidos)
Osvaldo Baigorria (Buenos Aires)
Julieta Blanco (La Pampa)
Juan Pablo Correa (Buenos Aires)
Luisina Dor (Chaco)
Mila Del Guercio (Buenos Aires)
Daiana Henderson (Entre Ríos)
Milton López (Bahía Blanca)
Soledad Manin (Lobos)
Cristhian Monte (Santa Fe)
Fernanda Mugica (Mar del Plata)
Antolín Olgiatti (La Plata)
Ana Pedernera (Lobos)
Pablo Petkovsek (Buenos Aires)
Daniel Ríomalo y Manu Pi *Pando* (Colombia)
José Villa (Buenos Aires)
Luciana Villella Celia Alva (La Plata)
Toca en el tren:
Maquillaje (Tucumán)
Toca al caer el sol en Zapiola:
El asesino del romance (Tucumán)
En los últimos días, mientras estaba revisando antiguos materiales perdidos en la computadora para este curso, di con un artículo que escribí en alguna fecha olvidada del año 2015 para el suplemento Cultura del diario Perfil dentro de la sección «Palabras finales». Creo que dejé esa sección mensual después de esta última colaboración porque me deprimía. Fue idea mía iniciarla, se la propuse a mi editor (Alejandro Bellotti) con entusiasmo pero tras unas 25 publicaciones en las que me puse a investigar los últimos momentos, gestos y palabras de diversos escritores clásicos y modernos terminé deprimido y con los pelos de punta por esos finales trágicos, patéticos y, en algunos pocos casos, hilarantes para quienes los leían aunque sin duda agobiantes para quien los escribía. El de Bataille fue escrito en ese clima, además de apuro y por compromiso, con un título que si mal no recuerdo fue «Batalla de neuronas en Bataille». Un clima diferente al que me había llevado a escribir el libro Georges Bataille y el erotismo aunque este título también había llegado por encargo (Juan Carlos Kreimer para la editorial Campo de Ideas, Madrid). Ahora digo que el libro debería ser reescrito porque el tiempo pasó y he cambiado un poco de ideas en torno a algunas miradas de Bataille sobre la violencia, la prohibición, la transgresión y lo sagrado… Pero no pudiendo ponerme a encarar esa reescritura mayor en estos momentos, al menos intentaré reescribir ese artículo de Perfil, al que hoy titularé: DAR BATALLAContinuar leyendo «Debería reescribir este libro»
Laura Estrín interviene en las Jornadas Ricardo Piglia organizadas por el ILH en agosto de 2019 con una crítica eficaz contra Piglia (y la «literatura permitida»). Hay otra serie, otros seres, dice, que nos hablan de una literatura no permitida, una que incomoda, que no se organiza y que nunca mantiene el orden. Tras la exposición de Isabel Quintana, el video reproduce la embestida crítica de Estrin y las estocadas que recibió desde una parte de la audiencia incomodada. También se puede leer la conversación que tuvo con Silvana López por aquí: http://www.metaliteratura.com.ar/index.asp?pagina=notas.asp&con_codigo=351
Silvio Mattoni lee en la presentación de Estrés de pez en Córdoba:
«Tradicionalmente, se ha dicho que aquel que deja la ciudad huye de algo, tal vez en busca de cierta felicidad que se escondería en alguna forma de naturaleza. Feliz entonces, como se escribió también, el que huye del mundanal ruido. Pero las crónicas de Estrés de pez, ya desde el título que anuncia lo contrario de algo idílico, no apuntan a lo que se deja atrás, aun cuando la ciudad siga estando ahí, como un contrapeso de las islas y el río, incluso como el destino de la misma escritura, sino que más bien se tienden, se orientan a lo que se habrá de experimentar, al encantamiento del Tigre, a un aislamiento felino y acuático que prometería convertir a cualquiera en otro. Sin embargo, diría que la experiencia de la soledad en el humedal, ya que es imposible separar la imagen de una isla de cierto arrojo al ensimismamiento, a la escasez de interlocuciones, no convierte a nadie que no fuese antes, en sí mismo, otro, un desconocido para su propia conciencia. Continuar leyendo «Una vida posible»
En la presentación de Estrés de pez en L´Ecole, ciudad de Córdoba (la sierra como metáfora, aun lejana). Gracias a Sebastián Maturano y a Marie Miy por la hospitalidad y los paseos en la ciudad. A la sierra propiamente dicha, recién se pudo ir el sábado: un sudeste inexplicable para esa zona trajo lluvia y frío invernal entre jueves y viernes.
Primera muestra pública de mis dibujos (sí, cada tanto agarro el lápiz o la birome y deslizo mi mano sobre una hoja de papel, oficio o A4) dentro del espacio que montaron Fernanda Laguna y Santiago Villanueva a lo largo de 2019: 2019. Emocionado por compartir muestra con dos artistas, una ceramista de Oriente (provincia de Buenos Aires) y una tremenda veterana del grabado y poeta de Montevideo (Banda Oriental). Entre las obras de estas dos orientales colgaré algunos dibujos que fui haciendo en distintas épocas y momentos sin intención de mostrarlos, y que sin embargo, alentado por amigos que fueron descubriendo mi segunda «profesión o vocación secreta», empecé a compartir hace un par de años cuando Iván Rosado publicó Poesía estatal: en ese libro hay cuatro. Ahora se los podrá ver, junto a muchos otros, en vivo. Ojo: es esa noche o nunca. 2019 es un spazio que muestra su arte en un solo día (y noche). Ci vediamo!
En el pueblo de Kaslo, British Columbia, Canadá, al oeste de las montañas Kootenays, se mostró en agosto de 2019 una retrospectiva de la obra de Richard Gross, artista de Argenta (aunque nacido en Polonia y criado en Winnipeg), amigo y cofundador de la comunidad del bosque, a quien conocí sembrando árboles al oeste de la isla de Vancouver en una primavera tormentosa de 1977. Sus cuadros ya andan en colecciones del MOMA en NY, en la National Gallery de Ottawa, en la Art Gallery de Ontario, Toronto, en la Amherst Collection de Boston y muchos otros lugares pero nunca hasta ahora se había hecho una muestra como la del Eurythmy Studio de Kaslo hace menos de un mes. Aunque no pude verla in situ, tuve la satisfacción de haber colaborado en que se llevara a cabo por obra del azar o del destino, cuando en julio de este año me senté junto a una mujer que no conocía en el pequeño autobus local que dos veces por semana atraviesa el pueblo.
Había llegado a visitar a Richard y a su compañera Tuula en julio de este año y supe que él deseaba con fervor que se hiciera una retrospectiva lo antes posible. Entendible: sufre de un tipo de cáncer de cerebro desde hace más de una década y lo viene combatiendo con radio y quimioterapia y no sé qué otros tratamientos, así que… En mi corta visita, hablé con unas y otros para encontrar un espacio donde se pudiera realizar la muestra. No tenía los suficientes contactos en el mundo del arte de Nelson, la ciudad más cercana y además Richard y Tuula viven en Kaslo, este pueblo de mil habitantes que les queda a mano para los traslados a hospitales y centros de salud, fundamental para dos personas que no tienen auto, y posee veredas y calles tranquilas lo cual es crucial para la frágil movilidad de Richard, con su andador y sus bastones. De modo que hablé y hablé con mis amistades y con todas las personas que se cruzaron en mi camino durante los 25 días en los que paré en la casa de Tom Zepp en Argenta y en cada viaje a las poblaciones cercanas.
Para quienes por razones de clase social, edad, lejanía o prejuicio no se acercaban a Recoleta ni a la Manzana Loca de Buenos Aires en los años 60-70, las breves entradas de ese grandote de cara seria, ojos alucinados, peinado prolijo, traje y corbata y a veces antifaz en los programas de Tato Bores en los canales 11 y 13 habrán sido una primera aproximación a Federico Manuel Peralta Ramos (1939-1992), tataranieto del fundador de la ciudad de Mar del Plata. Para quienes no mirábamos televisión por suspicacia contracultural, la presencia e influencia de ese francotirador que atacaba a la sociedad con las armas del absurdo se hizo sentir como rumor creciente a medida que se multiplicaban las anécdotas sobre sus charlas, recitados y canciones imprevistas en La Biela, la Galería del Este o el Florida Garden, entre otros enclaves de la bohemia porteña.
Un «rediseño museográfico» del Museo Nacional de Bellas Artes, con muestra de obras de Berni, García Uriburu, Londaibere, Maresca, Burton y otras, donadas por un día o prestadas por amigas que las descolgaron de las paredes de sus casas para ser exhibidas una tarde de sábado, fue la iniciativa de Santiago Villanueva y Violeta Mansilla el 27 de julio de 2019 en UV estudios (Humboldt 401). La muestra incluyó un «Congreso de la Historia del Arte Argentino» con lecturas de textos breves de Lux Lindner, Paula Castro, Juan Laxageborde y otras, la proyección de un video de Jorge Prelorán, diversas performances, y una votación de «adquisición de artista» con carrera en la calle animada por Julián Sorter.
La hoja de sala reprodujo una carta abierta de Santi Villanueva a la dirección del MNBA que dice: «Buenos Aires, 17 de febrero de 2015