Llévatela

Osvaldo Baigorria

Escrita veinte años antes del boom de las narrativas del yo y del “giro autobiográfico” por un autor entonces muy joven y en plena época de efeverscencia liberacionista (hoy no podría sostener sin vacilar las mismas proclamas), Llévatela amigo por el bien de los tres se conseguía hasta hace poco en la desaparecida librería Lilith…

Dijo de ella Luis Chitarroni (en la solapa):

“Esta sí que es una novela divertida. En contra de las alianzas habituales de la novela argentina, simula basarse en la experiencia para no abusar de ninguna complicidad. En contra de la obviedad a que obligan los modelos ilustres, nunca se doblega, sigue siempre su camino.

“Con la hospitalidad conyugal de los esquimales como pretexto, Baigorria se las arregla para contar las aventuras de una pareja nómade que encuentra en los juegos combinatorios de la década del setenta (“la sexualidad libre”, como se decía) ese paraíso pretérito que los fantasmas y las amenazas de la década siguiente vuelven una coartada de la nostalgia. Con una llaneza y una economía narrativas dignas del mejor Henry Miller de los Trópicos (pero también con un humor en el que se reconocen todos los filos y matices del idioma de los argentinos), nos dice que no hay que confundir la moral con el recato y que no es necesario disfrazar esta ficción de testimonio para otorgarle profundidad histórica. “Lo histórico” en esta novela es crucial e irresistible, no un pudoroso valor agregado. Está a la altura de esos cuerpos que se cruzan y se confunden y que nos hacen desear que toda sucesión tenga siempre esa fuerza atractiva que Baigorria le confiere por el puro placer de contar un relato”.

La ilusión de unas islas

El ensayo de Néstor Perlongher de 1983 que hace unos días publicó en forma digital Golosina Caníbal recuerda la polémica acerca de la guerra y el exilio con el grupo editor de la revista Sitio, evoca un “lugar de resistencia al Estado, al fascismo, al machismo” -como dice la edición del blog- al tiempo que despliega una hermosa escritura hasta ahora sólo ubicable en papel impreso. De paso, el link a uno de los textos de respuesta de Ramón Alcalde.

Estábamos lejos de las remotas. ¡Y en compota! La penitencia de esa distancia (acaso, impenitente) nos ha estragado la escucha de esos glaciales ululares, derretidos, en esta calidez, reducidos a lo (sub)literario. Desde donde parecía más nítido cuán hondo los repliegues, los bordes de los fiordos (y aquí la mano lamborghiana: “La de dibujo era la mejor”) habían calado en la imaginación de los educandos. Nefandos, idus. Así, la inspectora de primaria, cuando arrebujada en sus tapados de piel de nutria, o foca, bajara del coche, vería resplandecer (ecos del himno sarmientino: “La niñez tu ilusión y tu contento…”) el mapa de un patriotismo infanto-juvenil, acneico (“Y en tu pecho, la juventud de amor un templo…”).

El tapado de piel de la inspectora les hubiera venido bien a los reclutas (sedentarios en un desierto del que no se deserta). Empero —obsesión de la buena letra-habrá de preferirse revestirlos de endechas (algunas a medio hacer, otras ya hechas).

Se discute, se va a las manos, por la posesión de unos desiertos (de los que al parecer no puede desertarse). Se despierta, en el desierto, el vate: legañoso, ilusiónase: “La guerra —imaginábamos— forzosamente nos dejaría en relaciones sociales nuevas (por momentos, las suponíamos triunfantes e inaugurales)”.

La identidad de este “nosotros” —ya que no del borgiano— es clara: es la de los firmantes del unitario Entredicho: Alcalde, Grisafi, Grüner, Gusmán, Jinkis, Savino.

El Entredicho se eleva fugazmente al didactismo, cuando revela que el Estado Argentino —”espectador neutral”— no ha conocido, en este siglo, guerras. Debe referirse, pensamos, a las guerras “limpias” (libradas, según las reglas de las artes marciales, entre Estados Soberanos). Leer más “La ilusión de unas islas”

Canción para sobrevivientes de un tsunami

El Hannya Haramita Shingyo, conocido como Sutra del Corazón. Así se canta – a coro- en japonés: “Kan ji zai bo sa gyo jin han nya ha ra mi ta ji sho ken go un kai ku do issai ku yaku sha ri shi ze shiki fu i ku ku fu i shiki shiki soku ze ku ku soku ze shiki ju so gyo shiki yaku bu nyo ze sha ri shi ze sho ho ku so fu sho fu metsu fy ku fu jo fu zo fu gen ze ko ku chu, mu shiki mu ju so gyo shiki mu gen ni bi zesshin ni mu shiki sho ko mi soku ho mu gen kai nai shi mu i shiki kai mu mu myo yaku mu mu myo jin nai shi mu ro shi yaku mu ro shi jin mu ku shu metsu do mu chi yaku mu toku i mu…” En la versión de Fernando Tola, Carmen Dragonetti y Bhikshuni Dzau Dzan, del sánscrito y chino al español, dice: Leer más “Canción para sobrevivientes de un tsunami”

Esta noche o nunca (Miguel Ángel Lens)

Nació en 1951 y murió el último día de febrero de 2011 de una neumonía vinculada al sida, después de pasar varias semanas en su departamento sin asistencia médica por propia voluntad. Sus “Quince breves poemas de seda y de verano” han sido fuente de inspiración para muchos. “Esta noche o nunca” en su versión original viene con el epígrafe “¡Sos como el 60, andás por todos lados…!” y dice:

¡Che… flaquito!

¿de qué barrio sos?

¿te copan Pink Floyd

Hendrix

los Stones?

¿nos echamos un polvo?

Detesto tus ideas pero ¿daría mi vida por tu derecho a expresarlas?

La frase que hoy puede aplicarse a la invitación a Vargas Llosa para la apertura de la próxima Feria del Libro de Buenos Aires es (sin los signos de interrogación y en francés) bella aunque también exagerada y tal vez hipócrita, además de atribuida erróneamente a Voltaire y en otros términos: “Je déteste ce que vous écrivez, mais je donnerai ma vie pour que vous puissiez continuer à écrire”.  La tolerancia no exige tanta máscara. Puede decirse con las palabras de Cristina Fernández según paráfrasis de Horacio González (“no es concebible la vida literaria y el compromiso con la ensayística social sin un absoluto respeto por la palabra de los escritores –o de cualquier ciudadano–, cualquiera sea su significación o intención”), después de la primer carta que escribió el Director de la Biblioteca Nacional contra la invitación al reciente premio Nobel. La operación metió algún ruido en los pasillos de la “cultura nacional” y aparecieron declaraciones a favor y en contra en algunos medios argentinos, de las cuales recorto: Leer más “Detesto tus ideas pero ¿daría mi vida por tu derecho a expresarlas?”

Reina Jacoby en el Reina Sofía

Del 24 de febrero al 3 de mayo, Roberto Jacoby exhibe “El deseo nace del derrumbe” en el Museo Reina Sofía de Madrid, con curaduría de Ana Longoni. La muestra retrospectiva cubrirá los diversos géneros, lenguajes, formas de intervención, conversaciones, conferencias y entrevistas en las que ha participado el artista y sociólogo nacido en 1944 a lo largo de su carrera. Nadie es profeta en su tierra, pero este video grabado en el Malba -una performance extraoficial de “corte de escalera” que parodiaba el conflicto de los ruralistas durante 2008- documenta la capacidad de Jacoby de intervenir de distintos modos sobre la actualidad política y cultural, desde la ideación de la legendaria muestra Tucumán Arde (1969) hasta la “movida antidiscoteca” de las fiestas del Club Eros, pasando por las cuarenta canciones que escribió para el grupo Virus, el armado de la revista ramona y la red Venus (una “cooperativa de ególatras” entre cuyas iniciativas se destacó la emisión de dinero, los “venus”, para comprar y vender objetos y servicios), con un largo etcétera.

Lo que viene a continuación son fragmentos de una entrevista que le hice para la revista Debate en noviembre de 2004: Leer más “Reina Jacoby en el Reina Sofía”

Los restos de un futuro que vuelve

Che, le hicieron una nota a Literal. La vanguardia intrigante de Ariel Idez en el diario Tiempo Argentino. Nicolás G. Recoaro y Gustavo Toba escriben: “¿Qué comparten Jacques Lacan, la primavera camporista, Germán García y el antirrealismo? ¿En qué confluyen Oscar Masotta, la muerte de Perón, Osvaldo Lamborghini y la instauración de un nuevo canon literario argentino? Leer más “Los restos de un futuro que vuelve”