Y esto no es un comentario of The Book of Writers of Elvio Gandolfo

El viernes pasado fui a la presentación del libro nuevo (no “un nuevo libro”) de Elvio E. Gandolfo en la librería Otra lluvia. Me pasó la voz Francisco Garamona, a quien en principio le dije que no iba a ir, porque venía cansado de una jornada de trabajo isleño (básicamente limpiar barro a paladas que no dejó la otra lluvia sino el Sudeste de Siempre, a fuerza de baldes, manguera y secador sobre muelle y caminos) y creí que no soportaría la escena, literalmente. Pero en el Varela encontré a Ricardo Strafacce, quien me animó a presentarme en sociedad después de un rápido cambio de remera o sudadera, según el lado del que se mire a la prenda.

Habló Damián Ríos -dijo esto– y habló Fabián Casas -quien amagó con batir los nombres de algunos de los escritores referidos en The Book of Writers, como chiste que arruinaría la operación del libro, que plantea una adivinanza en cada relato. Fue un amague, no iba a ocurrir, la maniobra resultó festejada por las protestas del autor. Escuché, aplaudí, tomé vino, apreté la mano de Gandolfo, a quien no conocía en persona y compré un ejemplar, al que leí de un tirón el domingo. Leer más “Y esto no es un comentario of The Book of Writers of Elvio Gandolfo”

A las puertas de un libro con Néstor Sánchez

Digo  “con” y no “sobre” Néstor Sánchez porque entre ayer y hoy tuve dos encuentros sorpresivos que pueden extender, una vez más, esta infatigable investigación que -bajo título algo macedoniano, con perdón-  se siente novela o post-novela,  cosa que aclaro en vista de algunos rumores que corren, caminan, se detienen a acampar. Leer más “A las puertas de un libro con Néstor Sánchez”

Diederichsen: speak fucking Spanish, man

Lo escuché poco antes de retirarme de esta escena: el crítico alemán Diedrich Diederichsen dio una conferencia en inglés en la tarde de ayer en Tu Rito (Santa Fe 2729) – durante una Velada Crítica de Pascua Íntima- y parece que fastidió a muchos asistentes que no entendieron un pomo. Pero bueno, que aprendan. ¿Cómo es posible que en una ciudad que presume de sofisticada como Buenos Aires, donde D.D. y su reciente libro fueron recibidos con todos los honores y alabanzas en las principales revistas y suplementos culturales (tres notas en el mismo finde, dos en el mismo diario), los fans no entiendan inglés? Éramos tan europeos, tan cultos, tan avant-garde… Una traductora ahí, prego.

Llévatela

Osvaldo Baigorria

Escrita veinte años antes del boom de las narrativas del yo y del “giro autobiográfico” por un autor entonces muy joven y en plena época de efeverscencia liberacionista (hoy no podría sostener sin vacilar las mismas proclamas), Llévatela amigo por el bien de los tres se conseguía hasta hace poco en la desaparecida librería Lilith…

Dijo de ella Luis Chitarroni (en la solapa):

“Esta sí que es una novela divertida. En contra de las alianzas habituales de la novela argentina, simula basarse en la experiencia para no abusar de ninguna complicidad. En contra de la obviedad a que obligan los modelos ilustres, nunca se doblega, sigue siempre su camino.

“Con la hospitalidad conyugal de los esquimales como pretexto, Baigorria se las arregla para contar las aventuras de una pareja nómade que encuentra en los juegos combinatorios de la década del setenta (“la sexualidad libre”, como se decía) ese paraíso pretérito que los fantasmas y las amenazas de la década siguiente vuelven una coartada de la nostalgia. Con una llaneza y una economía narrativas dignas del mejor Henry Miller de los Trópicos (pero también con un humor en el que se reconocen todos los filos y matices del idioma de los argentinos), nos dice que no hay que confundir la moral con el recato y que no es necesario disfrazar esta ficción de testimonio para otorgarle profundidad histórica. “Lo histórico” en esta novela es crucial e irresistible, no un pudoroso valor agregado. Está a la altura de esos cuerpos que se cruzan y se confunden y que nos hacen desear que toda sucesión tenga siempre esa fuerza atractiva que Baigorria le confiere por el puro placer de contar un relato”.

La ilusión de unas islas

El ensayo de Néstor Perlongher de 1983 que hace unos días publicó en forma digital Golosina Caníbal recuerda la polémica acerca de la guerra y el exilio con el grupo editor de la revista Sitio, evoca un “lugar de resistencia al Estado, al fascismo, al machismo” -como dice la edición del blog- al tiempo que despliega una hermosa escritura hasta ahora sólo ubicable en papel impreso. De paso, el link a uno de los textos de respuesta de Ramón Alcalde.

Estábamos lejos de las remotas. ¡Y en compota! La penitencia de esa distancia (acaso, impenitente) nos ha estragado la escucha de esos glaciales ululares, derretidos, en esta calidez, reducidos a lo (sub)literario. Desde donde parecía más nítido cuán hondo los repliegues, los bordes de los fiordos (y aquí la mano lamborghiana: “La de dibujo era la mejor”) habían calado en la imaginación de los educandos. Nefandos, idus. Así, la inspectora de primaria, cuando arrebujada en sus tapados de piel de nutria, o foca, bajara del coche, vería resplandecer (ecos del himno sarmientino: “La niñez tu ilusión y tu contento…”) el mapa de un patriotismo infanto-juvenil, acneico (“Y en tu pecho, la juventud de amor un templo…”).

El tapado de piel de la inspectora les hubiera venido bien a los reclutas (sedentarios en un desierto del que no se deserta). Empero —obsesión de la buena letra-habrá de preferirse revestirlos de endechas (algunas a medio hacer, otras ya hechas).

Se discute, se va a las manos, por la posesión de unos desiertos (de los que al parecer no puede desertarse). Se despierta, en el desierto, el vate: legañoso, ilusiónase: “La guerra —imaginábamos— forzosamente nos dejaría en relaciones sociales nuevas (por momentos, las suponíamos triunfantes e inaugurales)”.

La identidad de este “nosotros” —ya que no del borgiano— es clara: es la de los firmantes del unitario Entredicho: Alcalde, Grisafi, Grüner, Gusmán, Jinkis, Savino.

El Entredicho se eleva fugazmente al didactismo, cuando revela que el Estado Argentino —”espectador neutral”— no ha conocido, en este siglo, guerras. Debe referirse, pensamos, a las guerras “limpias” (libradas, según las reglas de las artes marciales, entre Estados Soberanos). Leer más “La ilusión de unas islas”

Canción para sobrevivientes de un tsunami

El Hannya Haramita Shingyo, conocido como Sutra del Corazón. Así se canta – a coro- en japonés: “Kan ji zai bo sa gyo jin han nya ha ra mi ta ji sho ken go un kai ku do issai ku yaku sha ri shi ze shiki fu i ku ku fu i shiki shiki soku ze ku ku soku ze shiki ju so gyo shiki yaku bu nyo ze sha ri shi ze sho ho ku so fu sho fu metsu fy ku fu jo fu zo fu gen ze ko ku chu, mu shiki mu ju so gyo shiki mu gen ni bi zesshin ni mu shiki sho ko mi soku ho mu gen kai nai shi mu i shiki kai mu mu myo yaku mu mu myo jin nai shi mu ro shi yaku mu ro shi jin mu ku shu metsu do mu chi yaku mu toku i mu…” En la versión de Fernando Tola, Carmen Dragonetti y Bhikshuni Dzau Dzan, del sánscrito y chino al español, dice: Leer más “Canción para sobrevivientes de un tsunami”