Yo no me moriré en París con aguacero (Zelarayán)

Este “poema” tiene unas ganas bárbaras de seguir…
Y sigue y seguirá toda la vida,
solo o en compañía…
incluso en compañía de la muerte,
que evidentemente existe.
En último caso,
coma sobre él,
coja sobre él,
mee sobre él,
escupa sobre él.
vomite sobre él,
cague sobre él,
duerma sobre él,
viva sobre él,
muera sobre él,
y ríase sobre él.
Preferentemente en compañía
o solo, si no hay más remedio.
Este “final” podría parecer demagógico…
Pero si uno se muere nadie se animará a compañarlo (¿o sí?).
Evidentemente, uno tiene que nacer solo (mellizos aparte)
y morirse solo…
No hay vuelta que darle.
Nadie lo acompaña a uno a meterse (a la fuerza) de cabeza en
la muerte (¡oh la Sombra!)
o meterse de cabeza en la vida (¡oh la luz!).

Ricardo Zelarayán (21 de octubre, 1922 – 29 de diciembre, 2010)

Fragmento de “La razón pura o el sueño de la lógica implacable” (a leer entero en Acción literaria)

Las hipótesis salvajes

Diez hipótesis salvajes sobre la crónica *
Boom, auge o moda de la crónica, se ha dicho, para referir a la constelación de discursos que desde fines de los 90 ha crecido en forma de ensayos, artículos, concursos, nuevas colecciones de libros, publicaciones digitales y en papel, becas, subsidios, ponencias (como esta) y, por último, crónicas publicadas en algunos diarios y revistas de algunos países hispanoamericanos, muchas de ellas en formato digital. Digo “por último” ya que hay razones para sospechar que el discurso secundario producido sobre el género no ha sido necesariamente efecto del incremento en ventas y lecturas de crónicas… Una de las paradojas de la historia no tanto de la crónica sino de las ideas sobre la crónica es que esas ideas parecen haberse multiplicado a medida que se fueron reduciendo y cerrando los espacios para la publicación de crónicas en la prensa gráfica.
Leer más “Las hipótesis salvajes”

El efecto Literal

Germán García, Osvaldo Lamborghini, Ricardo Zelarayán y Luis Gusmán en la foto en negativo que ilustra al libro de Ariel Idez, a presentarse en Sociales el 3 de diciembre a las 17.30, Ramos Mejía 871, aula 1, dentro de las jornadas de la carrera de Comunicación (qué paradoja). El ensayo ubica a la revista dentro del clima cultural del 73, analiza sus cinco números en tres ediciones, delinea su filiación en el campo intelectual y el canon literario, examina sus manifiestos  y caracteriza a sus enemigos (realismo y populismo). Tuve el placer de dirigir el trabajo de investigación para que se convierta en tesis de grado, y ahora tendré la satisfacción de presentarlo como libro. Espero que vengan lxs amigxs!

Pared contra pared: autores y derechos

El artista peruano José Carlos Martinat, que arranca trozos de paredes con grafitis tratados con resinas para luego exhibirlos -algunos colgados de ganchos- en espacios de arte, fue atacado en la inauguración de su muestra “Ejercicios para galería” en Buenos Aires por street artists que encendieron y vaciaron todos los matafuegos del edificio, grafitaron las salas con spray rojo y también la camisa del galerista Ignacio Liprandi y la lente del peruano que no podía dejar de disparar fotos: souvenir porteño. Lo que pasa es que al apropiarse de obras que a su vez se habían apropiado de paredes, Martinat siguió al pie de la letra y al mismo tiempo rompió todas las reglas escritas y no escritas del arte en el espacio público, además de alguna violación a la propiedad inmueble. Los grafiteros reaccionaron -con cierta violencia- en defensa de sus derechos y no me extrañaría que los propietarios de las paredes primero pintadas y luego raspadas o descascaradas también reaccionen. Buenos Aires es un lugar peligroso… Aquí una foto posible del artista, en un blog que lo acusa de “ladrón, estafador que roba arte de la calle para venderlo en galerías”.

Para leer la nota que escribió Claudio Iglesias sobre el caso, no clickear (sale error) sino copiar y pegar en la barra del navegador la dirección http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-6612-2010-11-15.html