En conferencia performática durante el congreso «Estados de ánimo de la noche», convocado por Santiago Villanueva en el Malba (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), el 20 de noviembre de 2021, con lectura de fragmentos del libro Didáctica de la orgía, publicado por n direcciones, sobre el que puede encontrarse una entrevista por aquí.
A propósito del estado del género biográfico en la literatura de este país, una charla en el Centro de Estudios de Literatura Argentina de la Universidad de Rosario, por el canal de Youtube del IECH (Instituto de Estudios Críticos en Humanidades) el viernes 19/11 a las 18.
Me entrevista Lala Toutonian en la terraza de Eterna Cadencia (Honduras 5574, Caba) este jueves. Y entiendo que no se suspende por lluvia: la librería tiene lugar bajo techo. Fragmentos de la novela pueden escucharse por acá.
Dos espléndidos libros ilustrados y en tapa dura de la editorial Adriana Hidalgo nos acercan a los mundos paralelos, uno por domesticable y el otro por silvestre, de cerdos y búhos. El cerdo se nos parece, escribe el filósofo Thomas Macho, aunque lo devoramos sin remordimiento, salvo por la observancia de tabúes religiosos y a pesar de la asociación de sus hábitos con la suciedad. En español sabemos o intuimos que la palabra porquería deriva de puerco. Y aunque algunos estudios han mostrado que tiene una inteligencia comparable a la de primates y delfines, el improperio “cerdo”, que en inglés (pig) ha sido históricamente destinado a la policía, es insuperable; ningún otro nombre de animal podría competir con ese insulto.
«El primer 11-S fue el 11 de setiembre de 1973, cuando los intensos esfuerzos de EEUU por derrocar al gobierno democrático de Salvador Allende en Chile surtieron efecto merced al golpe militar que instaló en el poder al abominable régimen del general Pinochet. La dictadura dio acomodo a los Chicago Boys, que procedieron a remodelar la economía chilena». Noam Chomsky a sus casi 93 años es ejemplo vivo de que un auténtico libertario sólo puede ser anti autoritario: en La responsabilidad de los intelectuales (Sexto Piso,2020) se reúnen dos artículos, uno publicado originalmente en 1967 y el otro en 2011, sobre la obligación de cuestionar a las autoridades cada vez que se perpetran actos criminales. De paso, esto nos recuerda que alguien puede ser rebelde y al mismo tiempo autoritario– la rebeldía no da en sí misma credencial de anti autoritarismo. Se necesita claridad de pensamiento para no replicar el autoritarismo en la propia conducta, sea esta rebelde o conformista.
Conocí a Tamara Kamenszain a principios de los 70 en la redacción de la revista 2001, en la que colaborábamos (junto a Miguel Grinberg, Tomás Eloy Martínez, etc. etc.) y recuerdo que Tamara o Tamar escribió en agosto de 1973 la primera nota sobre la revista Literalque estaban por lanzar Osvaldo Lamborghini, Germán García, Luis Gusmán y Ricardo Zelarayán, aunque sin firmarla (ni con sus iniciales T.K.), como truco o burla anónima contra la ilusión apropiadora de las firmas, mientras yo -menos vanguardista pero con alguna audacia- firmaba en ese mismo número dos notas, una sobre el divorcio y otra sobre la participación del FLH en las movilizaciones populares de aquel año en Ezeiza y Plaza de Mayo. Después la perdí de vista en mi peregrinación hacia el norte del continente, en medio de la diáspora argentina de tiempos de dictadura.
Este es el resultado de un trabajo conjunto sobre el curso que dictó Perlongher en 1991, cuando expuso su deriva desde las políticas de liberación sexual hacia experiencias de carácter comunitario y de pulsión barroca con la ayahuasca en el Amazonas, un desplazamiento que -sin rupturas ni reemplazos- amplificó la dimensión de sus economías eróticas, según escribe Nicolás Cuello en su reseña del libro de Ediciones Urania. La reseña, titulada «Conciencias fuera de sí. Hacia una imaginación política extática en Néstor Perlongher» en la revista Etcétera (Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba), puede leerse y descargarse desde aquí.
La última cena de Georges Bataille tuvo lugar en la noche del 7 de julio de 1962. Sus amigos lo vieron cansado; después de comer se retiró a dormir y durante su sueño entró en coma. Lo llevaron al hospital al día siguiente; falleció el 9. Había sido diagnosticado con arteriosclerosis cerebral, entre otras enfermedades, pero se las arregló para seguir produciendo hasta dar el último aliento: marcado por su apellido, Bataille (“batalla”) escribió, literalmente, hasta caerse muerto.