Otro fragmento de Poesía estatal (I), leído en Plaza de la Lengua durante la noche de los museos 2012; cuando este video casero llegue a su final de corte sin editar, se puede seguir ese enlace. También se puede escuchar/leer primero el último fragmento; no altera. Falta el fragmento del medio, todavía in progress (esta explicación parece un chiste groucho-marxista, pero si me hacen caso, tendrá sentido).
Cómo escribir una bio después de Strafacce (II)
Malena Rey reseña Sobre Sánchez en Los inrocks. Dice:
En su libro Cómo se escribe una vida, el escritor inglés Michael Holroyd apunta que a diferencia del siglo XIX, los biógrafos del siglo XX aprendieron mucho de los novelistas: “La biografía comienza a tener tantas formas como la ficción: existe como investigación detectivesca, como melodrama, como pastiche, como viaje físico y metafísico, como historias de no ficción interrelacionadas. (…) La biografía literaria puede proporcionar narrativas paralelas a las novelas”. En esa narrativa paralela, que bordea la figura del biografiado pero a su vez se construye diferenciándose de su objeto, puede situarse el último libro de Osvaldo Baigorria.
Primero se iba a llamar The Néstor Sánchez Experience, con un guiño a Hendrix y a la década del sesenta; después mutó a La condición de la experiencia, más formal y con cámara de ecos; y terminó siendo Sobre Sánchez. Así, a secas, se presenta esta particular biografía que tiene al escritor argentino Néstor Sánchez (1935-2003) como protagonista. Pero no es excluyente, porque desde la primera página Baigorria (escritor, periodista y docente argentino, autor de dos novelas, de varios libros de ensayo y de compilaciones sobre la obra de otro Néstor, Perlongher) nos advierte que sus caminos están cruzados: el libro puede leerse de corrido, siguiendo el hilo de la investigación sobre la historia de Sánchez, o salteado, hacia atrás y hacia adelante, atendiendo a las “notas” donde de lo que se trata es de las peripecias del propio Baigorria y de su experiencia de escritura sobre otro. Entonces, ese “sobre” del título, puede ser tomado como un “en torno a”, pero también como un “junto a” Sánchez. Ricardo Strafacce dice en la contratapa –esta biografía porosa tiene como antecedente la suya, monumental, sobre Osvaldo Lamborghini, ambas publicadas por Mansalva–, que se trata de dos libros: de una biografía parcial y de una autobiografía sesgada, pero también de dos vidas que se tocan en este volumen, que se dimensionan y revisan juntas. Continuar leyendo «Cómo escribir una bio después de Strafacce (II)»
Tierra afuera
Vivir, escribir, leer afuera: Juana Bignozzi, Pablo Farrés, Mercedes Halfon y Ral Veroni el jueves próximo en Plaza de la lengua.
Muchacha mapunk
Soy una mujer sin problemas
Todos lo saben
y entonces buscan mi compañía para charlar por las noches.
Sin embargo yo conozco a alguien que quiere morir en paz consigo mismo
y me produce estremecimientos, insomnio, soledad,
porque la paz conmigo misma sería una guerra sin fin,
dos o tres asesinatos inevitables y alguna entrega desmedida
que no entra en mis planes.
Sin embargo yo sueño por las noches
con un jardín inmenso donde los muertos se levantan para saludarme;
yo sueño con un hombre que me inquieta y como lo ignora
me habla amigablemente del resto del mundo
y de mis múltiples amores, tan simpáticos,
tan apropiados como tema de conversación.
—Juana Bignozzi
De «Mujer de cierto orden» 1967
Juana Bignozzi lee el 7 de marzo a las 19 en el ciclo Plaza de la lengua, Austria y Las Heras, plaza Boris Spivakow del museo del Libro y de la Lengua. La acompañarán Mercedes Halfon, Pablo Farrés y Ral Veroni.
Más poemas de Juana: Continuar leyendo «Soy una mujer sin problemas»
No me cuentes tu merienda
Reseña del libro de Mario Levrero Nuestro iglú en el Ártico y también comentario sobre la literatura vista desde dos orillas: la «mirada de un argentino» (Ricardo Strafacce, autor del prólogo del libro publicado por Criatura editora en Montevideo) acerca de lo implícito en el «mejor Levrero»: «Qué me importa de qué se murió tu padre; qué me importa por qué te dejó tu novia; qué me importa cómo tu abuela te cocinaba los buñuelos. Si no sos Proust, no me cuentes tu merienda. En los cuentos y novelas deben ocurrir hechos extraordinarios» Continuar leyendo «No me cuentes tu merienda»
La pampa y la vía
«Transbiografía, post novela, ensayo colapsado» dice esta reseña de Nicolás García Recoaro en Tiempo Argentino de ayer, al lado de una mini-reseña de La pampa, de Alfredo Ebelot. «Sobre Sánchez es una obra alucinante que libera, como bien aclara Ricardo Strafacce desde la contratapa, dos libros en uno: una biografía parcial y una autobiografía sesgada. Dos periplos, o miles». La foto es de una lectura en el ciclo Carne argentina en La Tribu, donde se le rindió homenaje a otro Néstor.
Me gusta ese tajo y me gusta esa brecha
«Hay muchas maneras de ilustrar qué es el «sexo anal»» dice Mavrakis en este post de Revista Paco, primero publicado en Amphibia, donde se observa el repertorio de posturas que provee la enciclopedia en red: hermosas ilustraciones clásicas y posmodernas en convivencia con la cruda foto de la entrepierna en cuero… «Pero pocas parecen tan entretenidas como las que opta por usar Wikipedia», continúa.»Nosotros somos auténticos exploradores del enciclopedismo moderno. Tenemos derecho a revisar y catalogar nuestro material. Por lo tanto, seguimos adelante. Como el «sexo anal» es algo demasiado reglamentado para nuestro espíritu ingobernable, pasamos a revisar de qué se tratan las «posturas sexuales». Wikipedia tiene un Anexo completo. La «posición del perrito», por ejemplo, tiene un gráfico en tercera dimensión por el que —porque nosotros pasamos mucho tiempo online— sabemos que cualquier usuario de hentai japonés estaría dispuesto a pagar bastante a través de su tarjeta de crédito. Casi tanto como cualquier profesor de catequesis estaría dispuesto a pagar por la imagen de dos púberes practicando —con los rostros situacionistas de la ocasión— lo que Wikipedia nos informa que es la «postura del misionero«. Imágenes con el mismo candor realista con el que Wikipedia nos enseña que es una «fellatio». O —en un exquisito y anatómicamente correcto 3D— un «cunnilingus». Aunque, porque no hay hikikomori que no pueda dejar de percibir el halo de Roy Lichtenstein en una de sus últimas grandes enseñanzas, Wikipedia también ilustra con toda la destreza del pop de qué hablamos cuando hablamos de «doble penetración interracial». La industria del porno siempre está con nosotros. Un segundo perceptible, que provoca escozor entre los padres y el lamento de algún niño impresionable». Se lee entero por acá y se miran partes por ahí.
Entre (oh) varios
«La vida de Néstor Sánchez resulta una novela atrapante: autor de varias novelas, algunas traducidas, elogiado por Cortázar, colaborador en diversos medios, admirador de Kerouac y los beat, un día lee a un místico ruso y comienza otro camino, un vagabundeo que lo lleva hasta Estados Unidos. Ese es el personaje que descubre Osvaldo Baigorria en Sobre Sánchez, una biografía en primera persona tras los rastros de ese escritor lumpen, maldito, autor de Nosotros dos, pero a su vez, a través de notas al pie, es la autobiografía de Baigorria (Buenos Aires, 1948), conformando un punto donde el libro es a la vez historia personal e investigación, biografía y autobiografía mezcladas, deformadas hasta conseguir un relato excéntrico, imposible de abandonar». Es lo que afirma una pastilla sin firma (probablemente Diego Erlan o Mauro Libertella) en «Los mejores libros del año 2012» de la revista Ñ, donde al titulo en cuestión se lo ubica probablemente con buen tino en el rubro «Varios». Se lee por acá. Continuar leyendo «Entre (oh) varios»
Censura y pornografía según Osvaldo Lamborghini
«Tanto la censura como la pornografía son géneros artísticos» dice Lamborghini en esta nota de opinión de 1974 en Clarín que Christian Ferrer subió a su FB (y acaba de enviarme por mail): una mirada original y de absoluta actualidad sobre el poder, el saber y la transgresión.
La estética del censor
Tanto la censura como la pornografía son géneros artísticos extremadamente complejos. La estética del censor ha compuesto con los años un texto ilegible (inalcanzable) con tramos del Ulises de Joyce, las Memorias de una princesa rusa, escenas de las películas de Armando Bo (y de otros), estatuas con taparrabos, etcétera. Expedirse sobre el tema con absoluto rigor implicaría, por lo tanto, un refinadísimo análisis de toda la cultura. Trabajo seguramente pornográfico, censurable. Y que de hecho lo es. Las obras de Marx, Nietzsche, Sade y Freud, por ejemplo, son otros tantos intentos de sentar las bases de una intriga anticristiana, constituyen cierto veredicto contra la simbología del crucifijo, el pastor y el borrego. No lo olvidemos: el censor es solamente un representante extremo (pero ni de lejos el más peligroso) de nuestro cultivo sistemático de la pasividad y la culpa. Habría entonces que evadir la tentación fácil (y liberal) de centrar la cuestión en los verdugos profesionales, esos que a tijera, edictos y fuego componen una obra irrisoria. Si queremos pensar en serio en la censura, mejor analicemos el progresismo lacrimógeno que nos infecta desde hace décadas: la queja permanente porque los ‘malos’ triunfan; esos poemitas en que todavía el albañil simple y bueno se les sigue cayendo del andamio; esa concepción (tan tonta y paranoica como la censura misma), cuyo eje es que un puñado de ‘traidores’, vaya a saberse a qué, son los que impiden la realización del supremo bien sobre la tierra. Ahí está la censura: un pensar castrado de antemano por el ‘humanitarismo’, por el ‘amor al pueblo’, por la identificación imaginaria con las ‘causas nobles’, esas que siempre pagan al contado sus réditos de bondad a quienes las sustentan. Es importante recordar que quienes hacen ‘cultura’ en la Argentina no son los censores sino los autocensurados. Sería interesante, aunque sea por una vez, tratar de no equivocarse tanto. Quizá, el siguiente razonamiento, ayude a salir de la órbita de la queja: las obras verdaderamente transgresivas (Sade, Marx, Nietzsche, Freud) no son productos de buenos chicos que querían cantar su amor y los brutos represores no los dejaron. Ellos intrigaban conscientemente, deliberadamente, contra el modo de vida y la concepción cultural del censor, sin la coartada de ninguna ‘bella causa’. El saber es siempre perverso y violento.
–Osvaldo Lamborghini
Publicado en Clarín, suplemento cultural, el 4 de abril de 1974 y reeditado en Sociedad, Revista de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, nro. 24, invierno de 2005, páginas 222-223.
