About Sobre Sánchez

«Este libro no es biografía ni autobiografía; ojalá siempre haya libros sin género como éste«, escribe Laura Estrín en Palabras amarillas. «Sánchez sabía que la vida era escritura en presente, así entiendo cuando este libro apunta que el relato del antes rompe el sentido y el de después, el de la experiencia, imposible o inútil«. Un texto que no es comentario ni reseña ni crítica y tampoco tiene género sobre Sobre Sánchez. Puede leerse completo por acá.

«Los libros no importan. La literatura no importa. El arte, la música, no cuentan. En cualquier caso, Baigorria va», escribe Matías Pailos en No-retornable. «Va, y se choca con la vida, la obra y los raros milagros de Néstor Sánchez, escritor de vanguardia, lumpen de Primer Mundo, psicótico camorrero y borrador descuidado de sus propias huellas. Con todo esto, Baigorria empieza a escribir un libro. Que, como Baigorria, va. Va, choca y vuelve. Va, vuelve y se queda piola. Pero va. Baigorria va, y arma dos, tres, siete versiones de lo mismo. Ninguna le cierra. El libro –Sobre Sánchez (Ed. Mansalva, 2012)- mutó, a confesión de parte, “de biografía fallida a ensayo colapsado con astillas de novela a medio terminar a postautobiografía”. ¿En qué quedó, al final? En la suma de todos los medios«. Una reseña a medias que puede leerse entera justo ahí.

Los tonos de la voz de Néstor Sánchez

«En el adolescente en mí existió en un momento determinado la necesidad intrínseca de no confiar en la vida; los demás se procreaban, formaban un hogar, iban hacia adelante, es decir, iban hacia su muerte. Existió la necesidad, un día cualquiera, de reconocer que tal vez iba a permitirme, por la noche, por la noche tarde, ir a una plaza pública y aullar hacia el espacio porque, evidentísimamente, la contradicción entre el amor por la vida y la inutilidad de vivir, el sinsentido colosal de la vida, era insalvable«.

Es la voz de Néstor Sánchez en el audio de la entrevista que le hizo Marta Gallo en California en 1984, entrevista que utilicé como fuente primaria de mi investigación para el libro Sobre Sánchez, luego de que Gallo me la enviara en un casete de cinta de 120 minutos. Hoy, recién digitalizada, puede escucharse completa en la sección «Su voz» de la página que Claudio Sánchez organizó en homenaje a su padre: Néstor Sánchez escritor. Continuar leyendo «Los tonos de la voz de Néstor Sánchez»

En Bolivia también se consigue

«Transbiografía, post novela o ensayo-biografía de un autor errante y de culto: Reseña de uno de los mejores libros argentinos del 2012» anuncia la nota publicada por Nicolás García Recoaro en el diario paceño Página Siete de hoy. Dice:

Drop out, salirse, desertar, dejarlo todo (familia, carrera literaria y vida sedentaria) para nomadizarse por cuenta propia. Al escritor argentino Néstor Sánchez (1935-2003) el llamado del camino le llegó luego de leer los libros del místico ruso Gurdjieff, allá por finales de los años 60. Continuar leyendo «En Bolivia también se consigue»

El Vaticano a las Malvinas

Todo el poder a Lady Di. Militarismo y anticolonialismo en la cuestión de las Malvinas, por Néstor Perlongher.

Resulta por lo menos irónico comprobar cómo la ocupación militar de las Malvinas -extendiendo a los desdichados kelpers los rigores del estado de sitio- ha permitido a una dictadura fascistizante y sanguinaria como la de Argentina agregar a sus méritos los raídos galones del antiimperialismo.

Pero esta ironía se torna cruel cuando se ve cómo en nombre de una abstracta territorialidad, que en nada ha de beneficiarlas, las castigadas masas argentinas (o al menos considerables sectores de ellas) se embarcan en la orgía nacionalista y claman por la muerte. Es casi lógico que un Estado paranoico como el argentino genere una guerra: la producción de excusas para un delirio xenofóbico que signifique un paso adelante, según la terminología de ultraderecha acuñada por la revista Cabildo, que ha venido pregonando la guerra desde hace tiempo. Paso adelante que tienda al olvido de las masacres y el saqueo, y permita mediante un ritual sacrificial, fortalecer la fuerza del Estado. Esto no es nuevo.

Pero el ansia de guerra de las masas -supremo deporte de nuestras sociedades masculinas- resulta menos fácil de entender, a no ser que se acuda a la hipótesis de un deseo de represión. Las masas desearon el fascismo, diría Reich, la naturaleza de cuyos enclaves libidinosos podría ser, en el seno de la épica militarista, la misma que lleva a un grupo cualquiera de muchachos a armar una patota.

En el plano de la retórica política, no deja de ser revelador cómo los opositores multipartidarios -que arrastran también a comunistas, montoneros y trotskistas (en particular el PST, Partido Socialista de los Trabajadores)- se han prestado a la puesta en escena de esta pantomima fatal, llamando no a desertar, sino a llevar aún más lejos una guerra que caracterizan de antiimperialista y que no discute el interés de las poblaciones afectadas, sino los afanes expansionistas de los Estados.

La claudicación de las izquierdas ante los delirios patrioteros de la dictadura es ya una constante: ellas se dejan llevar -como los personajes de Alejo Carpentier en El Siglo de las Luces– por el entusiasmo de las concentraciones de masas, sin percibir cuándo estas resultan en una legitimación del régimen -como en el Mundial de Fútbol de 1978- o cuándo obedecen a luchas internas del gobierno con la bendición de la todopoderosa Iglesia Católica: así, en la manifestación ante el santo del trabajo en noviembre del año pasado, se vio a recoletos marxistas subir de rodillas las escaleras del templo de San Cayetano, patrono de los Desocupados, junto con un ministro militar. Continuar leyendo «El Vaticano a las Malvinas»

Padre de los piojos, abuelo de la nada

Buen día, día. Marzo es el mes de Miguel Abuelo: a 25 años de su muerte y 62 de su nacimiento, recordemos a este clásico y – gracias a Ricardo Strafacce- refresquemos la memoria sobre el nombre Los Abuelos de la Nada, que salió de la frase “Padre de los piojos, abuelo de la nada” en El banquete de Severo Arcángelo, novela de Leopoldo Marechal. El dato está en uno de los testimonios de Miguel en Tanguito, la verdadera historia de Victor Pintos, libro que leí en su momento sin reparar en ese detalle, perdido entre otros. La anécdota del origen del nombre de la banda hoy se puede consultar, como casi todo, en Wikipedia por aquí.