El último suspiro de Timothy Leary

Hay escritores que saben que están por morir y se van en silencio como elefantes a su retiro privado, ocultos de la mirada pública. Otros, en cambio, lo dicen todo: hablan y escriben sobre el asunto hasta por los codos, dedican poemas y ensayos a la muerte, hacen de su propia agonía un show de despedida gratuito y abierto. Timothy Leary (1920-1996) fue probablemente el más radical de estos últimos. El llamado “profeta del ácido” anunció su muerte inminente como el viaje más completo de toda su vida. Una vez que, a través de “dos simpáticos doctores” de Los Ángeles, se enteró que ya no tendría chances de sobrevivir porque su próstata se había transformado en “el anfitrión de un cáncer sano, robusto y ambicioso”, se dedicó a diseñar su propia muerte, o desanimación, como prefería llamarla. Una muerte de diseño que incluyó los mensajes a difundir antes, durante y después del paso al más allá.

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La posibilidad de unas islas

Reseña del último libro de Beatriz Sarlo, Viajes: De la Amazonia a las Malvinas, con título y texto original. Salió publicada en Perfil Cultura el 10/08/14 bajo el titulo «Enlaces intensos por la América ignota». Una ocasión, quizá, para recordar esas otras voces que se alzaron contra la guerra, como la de Néstor Perlongher en estos ensayos breves de 1982, y también para poner en perspectiva a la utopía como ficción aplicada, o las islas como utopía). 

La recuperación de periplos de juventud mediante la descripción de fotos de época y la reposición de datos complementarios a través de investigaciones realizadas medio siglo después son los métodos privilegiados en Viajes… Pero sus páginas más conmovedoras y polémicas tal vez sean las del capítulo final del libro, “Una extranjera en las islas”. Es en esta crónica extensa de la visita a Malvinas, en marzo de 2013, cuando Beatriz Sarlo fue enviada por el diario La Nación a cubrir el referéndum isleño, donde los otros relatos de viaje brillarán en todo sentido y al mismo tiempo comenzarán a eclipsarse como los territorios ideológicos y las islas perdidas de la utopía de décadas pasadas.

De las memorias de niñez de Sarlo, cuando en los ’40 iba de vacaciones con su familia a Deán Funes, Córdoba, y se encontraba con migrantes rurales europeos y criollos pobres que serán sus primeros “otros”, el libro pasa a los viajes mochileros, narrados por un “nosotros” que incluye por momentos a toda una generación y a veces a un grupo de cuatro jóvenes de las llamadas “capas medias” –otros dirán “pequeña burguesía”– que en los 60 salían de campamento a buscar la experiencia de vivir en zonas remotas de una fantaseada América Latina. En un grand tour latinoamericanista, estos jóvenes viajaban a la selva amazónica o a la Puna, o descendían a una mina para conocer de cerca a sus idealizados proletarios y campesinos y confirmar, a través del lente de lo que Sarlo llama “ideología optimista”,  los signos de un camino hacia la revolución que a corto plazo la historia se encargaría de desmentir. Una ideología sometida a crítica desde la propia teoría del viaje que aquí se propone, donde lo que importa son los  “saltos de programa”, los acontecimientos no previstos y que pueden convertir hasta las vacaciones más inofensivas en una experiencia en la que uno encontrará no aquello que fue a buscar sino todo lo contrario.
Esta teoría se apoya en ejemplos ligeros, en desplazamientos sutiles, no en cortes drásticos o intensos: se trata de saltos sin sobresaltos, sin un choque fatal, un secuestro, una deportación o una bala casi accidental, como aquella del film Babel de González Iñárritu. Pero tienen su nivel de riesgo, porque la candidez habría llevado a esos “viajeros ideológicos” a una aldea de la Amazonia peruana sin saber que se hallaban entre jíbaros o a entusiasmarse con una insurgencia boliviana que pronto terminaría derrotada. Las notas al final, y otros datos duros dentro del cuerpo del libro, amplían información sobre los lugares y los seres humanos encontrados en el camino, aunque algunas largas descripciones vuelven tediosa la lectura.

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La utopía Malvinas (el deseo de unas islas)

Una charla entre amigos donde me preguntaron por mi posición sobre el tema, una invitación a cierta mesa redonda en la que preferí no participar, y la publicación de lo que algunos han llamado «una visión alternativa que supere el conflicto» (visión cuyo horizonte me parece limitado y se cierra en la idea de «gestión negociada de los recursos naturales»), me recordaron la charla «El deseo de unas islas», en un encuentro sobre Política y Deseo del Sindicato de Journalistas de Sao Paulo, donde Néstor Perlongher criticó con ironía la guerra en las lejanas en 1982. Pero lo que él denominaba islotes desérticos en verdad están poblados (y no solo por humanos), de manera que hoy creo que ha llegado la hora de pensar en otro proyecto para Malvinas. Por ejemplo: Continuar leyendo «La utopía Malvinas (el deseo de unas islas)»

Antes de la deforestación

Texto original enviado por Juan Carlos Kreimer, legendario editor, periodista, buscador (de «Agarrate» y «Punk: la muerte joven» a «Uno Mismo» y «Para principiantes», entre otras iniciativas) al suplemento Radar Libros de Página/12, bajo el título de «El desarreglo». Fue publicado el pasado domingo 3 de agosto bajo otro título: «El paracultural». Aquí va entero con algunas correcciones menores:

Algún día de 1984 Osvaldo Baigorria tipea en su Olivetti: “Los participantes de la revuelta contracultural de hace veinte años no logran presentar hoy un desafío a la mayoría silenciosa, que no elige, solo vota”. Otro, de 2014, rematando doce artículos escritos entre aquel año y 1987 para las seminales revistas El Porteño y Cerdos & Peces, que seleccionó en su nuevo libro, le confiesa a su compu que en “el pasaje de un siglo a otro pareció evaporarse aquella contracultura casi libertaria, bastante pluralista, en cierto modo pacifista o impermeable al militarismo, que nacía en una Argentina recién despierta de la pesadilla.”

La tribu de mi calle

«Una tribu desgarbada» es el titulo de la reseña de Cerdos & Porteños que escribió Miguel Zeballos en la revista Veintirés, donde dice:
 
Compilado de artículos periodísticos publicados en El Porteño, y también en esa suerte de brazo armado contracultural que fue la mítica Cerdos & Peces, el presente volumen viene a saldar la deuda con los decisivos años post dictadura.
Son, a su manera, breves fraseos en si bemol de una Olivetti que resiste en su escritorio el paso del tiempo y la tecnología. Bajo esa suerte, Osvaldo Baigorria ya es parte constante y sonante de esa extensa bandera multicolor donde hoy brillan las estrellas de Perlongher, Fernando Noy, Urdapilleta y Batato Barea; la resacosa crema de esa tribu pestilente y desgarbada que supo llamarse el under porteño.

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Delitos de lesa inteligencia

Si uno se ha preguntado alguna vez sobre el origen de la fascinación que ejerció Oriente sobre los intelectuales nazis –una figura que, aunque lo parezca, no es precisamente un oxímoron–, podrá encontrar claves en el reciente “caso Frauwallner”, expuesto por un libro publicado este año en Argentina por la editorial Las Cuarenta, Ideología o filosofía. El nazismo: Erich Frauwallner y Martin Heidegger, de Fernando Tola y Carmen Dragonetti, dos altas autoridades en budismo e indología. Continuar leyendo «Delitos de lesa inteligencia»

Preferiría no escribirlo

¿Prólogo? a la reeedición de Con el sudor de tu frente. Argumentos para la sociedad del ocio:

Hace más de dos años que intento sentarme a escribir un prólogo para la reedición de este libro. Me siento, pero no consigo arrancar. O si arranco, no termino: lo descarto, me niego a reescribir. Todo lo cual resulta en una pueril pérdida de tiempo. Podría dejar el prólogo original, sin tocarle una coma, pero también esto me resulta imposible. No solo porque haya nuevos textos o falten otros, porque exista ampliación, revisión y necesarias rectificaciones, sino porque aquel prólogo ya no me despierta ni las ganas de leerlo para ver qué puedo copiar y pegar. En realidad, preferiría no mirarlo. Y la razón es solo una: Continuar leyendo «Preferiría no escribirlo»

Periodismo y cultura under en los 80

Una reseña de Cerdos y Porteños por Pablo Díaz Marenghi, en la recién nacida revista Alrededores, dice:

El periodismo vive en estado de alerta permanente. Cambios coyunturales, tecnologías hiper desarrolladas que lo influyen; digitalizaciones que lo alteran, lo potencian, lo deforman. Poderes económicos y políticos que lo condicionan, lo alientan o lo censuran. En tiempos en donde algunos opinólogos pronostican el “fin del periodismo” -producto de las cada vez más difusas fronteras entre periodistas, lectores y fuentes- en donde la web emerge como amenaza dentro de las anquilosadas redacciones tradicionales y hasta se discute el rol de los propios integrantes de la prensa, la reflexión sobre la propia práctica se vuelve imprescindible. En este contexto, se editó recientemente una antología de artículos publicados por Osvaldo Baigorria en las revistas El Porteño y Cerdos y Peces durante 1984 y 1987. Continuar leyendo «Periodismo y cultura under en los 80»

Cerdos y Porteños: De la censura a la palabra

Agustina Paz Frontera en la presentación del libro Cerdos & Porteños en la Facultad de Ciencias Sociales el 28 de mayo de 2014:

El otro día vi en un programa de TV en Canal Encuentro, a Slavov Zizek diciendo que la violencia aparece cuando algo no se ha podido articular como lenguaje, cuando hay un vacío simbólico, es decir que, cuando por algún motivo no podemos hablar, nos ponemos violentos. Me gustó esa idea para explicar provisoriamente lo que vino después del gran silencio impuesto que fue la dictadura del 76. Se venía de la barbarie y el silencio violento: El porteño comienza en 1982, Cerdos & peces en el 83, una mínima luz de libertad empezaba a abrirse. Una de las películas más conocidas de la época es La república perdida, de 1983, un documental histórico íntegramente de archivo, es decir que no hay nada filmado especialmente, y está dirigido por Miguel Perez, un montajista que será el mejor montajista del país pero es un montajista, es decir que forma parte de ese tipo de gente que construye oraciones sin palabras, solo moviendo imagenes de acá para allá, en una película en la que nadie habla en cámara, sólo unas voces en off revisan toda la historia nacional. Y esa pelicula hace una visagra de giro suave, como moviendo una puerta pesada. En cambio, la Cerdos y El Porteño intentaron tirar abajo la puerta. Continuar leyendo «Cerdos y Porteños: De la censura a la palabra»

Pescados en la red

Descubrir que mi cuenta de Twitter -poco usada y quizá por eso vulnerable al hackeo- se vio sometida durante horas a que amigas, colegas y conocidos recibieran mensajes en mi nombre con enlaces a sitios no seguros, coincidió significativamente este domingo con la lectura de la nota de Juan José Mendoza en Ñ, “Nuevas avenidas del resentimiento” (en su versión original, “Ampliación del campo de batalla”) sobre los cambios en las relaciones entre internet y escritura en los últimos años, y los peligros –literales- de amenazas, acoso, discriminación e intolerancia a las que nos vemos expuestos en estas redes que nos conectan y atrapan. Continuar leyendo «Pescados en la red»