
Me entrevista Lala Toutonian en la terraza de Eterna Cadencia (Honduras 5574, Caba) este jueves. Y entiendo que no se suspende por lluvia: la librería tiene lugar bajo techo. Fragmentos de la novela pueden escucharse por acá.

Me entrevista Lala Toutonian en la terraza de Eterna Cadencia (Honduras 5574, Caba) este jueves. Y entiendo que no se suspende por lluvia: la librería tiene lugar bajo techo. Fragmentos de la novela pueden escucharse por acá.
Lectura de fragmentos de El ladrido del tigre en la Feria de Editores (FED) 21, stand Salvaje Federal, 2 de octubre de 2021.

Lecturas y relecturas que hice en preparación para este panel y que por limitaciones de tiempo no pude desarrollar por completo:
En principio, travesía me remite al término que aparece en el Facundo para designar a esa región que mediaba entre las ciudades de San Juan y San Luis, ese “dilatado desierto que por su falta completa de agua recibe el nombre de travesía”. Sarmiento sugiere que la falta de agua es lo que daba a esa región el nombre de travesía. ¿Por qué se llama travesía a un lugar donde falta el agua? Justamente porque con esa falta no puede ser un lugar de hábitat humano: si no hay agua no hay vegetación, o al menos no mucha vegetación, y su destino es ser atravesado, pasado a través, cruzado para ir de un punto a otro. ¿Qué habitante podría vivir y crecer en semejante lugar?
Continuar leyendo «Dialéctica de la travesía»
La primera edición de Llévatela, amigo, por el bien de los tres fue presentada el viernes 7 de abril de 1989 a las 23 en la discoteca Nave Jungla. La hora, el lugar eran atípicos para la presentación de un libro y los presentadores también. Sergio Aisenstein, fundador del Café Einstein entre 1982-84, había inaugurado hacía pocos meses la nueva disco en una casa refaccionada de Nicaragua 4346, a veinte metros de Scalabrini Ortiz: paredes y luces rojas, insectos de metal…
Continuar leyendo «Llévatela a Nave Jungla»Una de las primeras cartas que mandó Néstor Perlongher en 1977 desde La Tablada, Buenos Aires, a la comunidad rural de Argenta, Canadá, donde vivíamos las destinatarias, fue leída en parte durante la jornada Navidad Barrosa de diciembre de 2020, Museo del Libro y de la Lengua, en la que participé por invitación de María Moreno. Algunos fragmentos pueden escucharse en este video interferido por el viento de aquella noche inesperadamente fría de diciembre en la placita Boris Spivakow o Plaza de la Lengua. La carta, en su totalidad, a continuación:
Le Tableau, Parti du la Massacre, Pascua de Resurrección [i]
Querida Concha de los Milagros
Continuar leyendo «Llegó carta de Perlongher»Franco Torchia me entrevista en el programa de radio No se puede vivir del amor y de pronto me hace la pregunta del millón: «qué queda fuera de la mercantilización hoy» cuando parece que todas las rebeldías y contraculturas de otros tiempos fueron cooptadas como moda y mercadeo. Me vino a la mente lo siguiente: «Hay gente que sale en forma voluntaria a hacer recorridas por la ciudad a llevar café o sopa a personas en situación de calle y a escuchar sus historias y tomar nota de sus reclamos y lo hacen porque quieren, sin ganar nada realmente. El planeta hoy está en peligro, la humanidad está en peligro y hay gente que sufre muchísimo. Esa salida a ayudar sin un partido político detrás, sin el Estado atrás, está definitivamente fuera de la mercantilización».
En cuanto al amor, le dije que me interesó el amor libre en su acepción más tradicional, cuando los anarquistas hablaban de amar a varias personas al mismo tiempo, desde una noción de camaradería y compañerismo afectivo, y no de la posibilidad de tener múltiples relaciones sexuales sin ningún costo. Y que habría que ver qué se quiere decir hoy por poliamor cuando se habla de poliamor.
Se escucha por acá.

El 2 de mayo, Día Internacional del Ocio (según la extinta Fundación de Alergia al Trabajo), Sol Socolosky me entrevistará en su ciclo Degustación de Libros por el canal de Youtube @press_enter_bsas: link por acá.

En 2005, en la presentación de Mar paraguayo de Wilson Bueno y Centralasia de Roberto Echavarren, ediciones tsé tsé, Estación Alógena. De izquierda a derecha: Echavarren, Reynaldo Jiménez, Gabriela Giusti, Nákar Eliff-se, Adrián Cangi, Tamara Kamenszain, Wilson Bueno et moi (foto cortesía de Reynaldo). Esa noche lo conocí a Wilson en persona: me dijo que a Néstor Perlongher lo había tratado sólo por teléfono pero en conversaciones tan largas que parecía que se conocían de toda la vida. Bueno era bueno como su apellido, y quizá algo ingenuo; fue asesinado cinco años más tarde en su casa de Curitiba de una cuchillada por la espalda, sentado frente a su computadora, en un crimen que pudo tener tanto un componente de homofobia como de tentativa de robo (se dice que estaba por recibir una herencia del padre). Mi recuerdo en esta imagen.