Un hereje en la hoguera

wilhelm reich osvaldo baigorria

Es probable que Wilhelm Reich (1897-1957) se precipitase en su camino a la demencia cuando sesenta toneladas de sus textos impresos y manuscritos fueron incinerados en Nueva York en 1956 bajo la acusación de promover la energía vital que él denominaba “orgón”: entre ellos, La función del orgasmo y Psicología de masas del fascismo, que antes habían sido quemados por los nazis. Un año más tarde moriría en la prisión federal de Lewisburg, Pensilvania, al mismo tiempo que allí era encarcelado Samuel Roth, editor de El amante de Lady Chatterley entre otros libros prohibidos por “obscenos”. Continuar leyendo «Un hereje en la hoguera»

Rapsodia sobre el lado salvaje

En Walking (Caminar), esa conferencia que Henry David Thoreau solía dar en sus últimos años de vida y que fue conocida postmortem en forma de ensayo, puede encontrarse lo mejor de ese “noble rebelde”, como lo llamó Virginia Woolf. Este pequeño libro (publicado en Argentina por Interzona) ofrece una síntesis del pensamiento y estilo de un escritor al mismo tiempo vitalista y puritano, libertario y naturista que llamaba a desertar de la sociedad pero podía amar “el sonido de una trompeta en una noche de verano que por su salvajismo, sin ironizar, me recuerda los aullidos de las bestias en sus bosques de origen”. Continuar leyendo «Rapsodia sobre el lado salvaje»

Adiós a la épica

nestor sanchez osvaldo baigorria

Podría decirse que las últimas palabras de Néstor Sánchez fueron “se acabó”o “perdí la épica” o “me quedé sin épica”. Es lo que decía a su amigo Hugo Savino, a su hijo Claudio, a su psicoterapeuta Ruth Taiano, a Mariano Fiszsman, a Pablo Ingberg, a Carlos Riccardo y a todo aquel que le preguntara por qué no había vuelto a escribir después de los doce relatos de La condición efímera en 1989. Continuar leyendo «Adiós a la épica»

Historias de la muerte joven

La publicación de Cuentos completos de Andrés Caicedo por Alfaguara es un aporte más para la construcción del mito de este autor como artista adolescente. Aquí se reúnen relatos ya publicados en ediciones separadas, a excepción del inédito “El ideal”, escrito cuando Caicedo tenía menos de 15 años y  reproducido en edición facsimilar. El resto son en su mayoría conocidos incluso por lectores argentinos, incluidos Calicalabozo y Angelitos empantanados (o historias para jovencitos), dos de las series de cuentos de este nuevo paquete que se cierra con una última parte que reproduce la nouvelle “El atravesado”, publicada en 1998 en Bogotá por Editorial Norma. Continuar leyendo «Historias de la muerte joven»

Sánchez por mariani

―¿Qué entiende específicamente por antiliterario?
―Entonces le contesto por la otra punta: toda literatura literaria, todo gesto culterano o pretendidamente ideológico, se nos transforma poco a poco en mentira, en convicción espantosa, en cháchara orgullosa. La literatura literaria, en este sentido, parece no tener límites, tal vez porque cualquiera puede sentarse y escribir de acuerdo con lo que leyó mal, al sentimiento que cree inaugurar, a la pólvora que cree descubrir. Cualquier otra actividad artística requiere una unidad y dedicación que la literatura, por tratarse de palabras, parece obviar. De ahí que todavía se puede asegurar lo que él pensó y lo que ella sentía. Si el acto de la escritura es un acto esencialmente ético, de posible verdad consigo mismo, entonces toda vieja convicción literaria se hace dinosáurica por sí misma, se hace cada día menos soportable.
-Fragmento de la entrevista a Néstor Sánchez en ARTiempo, 1969, que recupera Golosina Caníbal gracias al aporte de Federico Barea. Se lee entera por aquí.

Come en casa Borges

Marc Caellas, que en estos días se encuentra dirigiendo la obra «El perico tumba la paloma», puso en escena «Come en casa Borges» en Caixaforum de Barcelona el 31 de agosto de 2016, en base a fragmentos del diario de Bioy Casares. Allí hice de Borges mientras Andrés Ehrenhaus hizo de Bioy, además de contar con la participación de Sonia Betancourt en los papeles de Madre y de Silvina Ocampo, y de María Cecilia Sánchez como bailarina y DJ.

Algunas de las frases de Borges (según Bioy) leídas en esa única función:

«En cierto modo la invención de la imprenta fue perjudicial. ¿Te das cuenta? Los manuscritos serían raros, difíciles de conseguir. Leerlos sería muy importante. Además, exigirían un esfuerzo material para la lectura: la letra a veces sería mala o confusa; habría errores. La lectura se haría a toda conciencia. Continuar leyendo «Come en casa Borges»

Confesiones de una dama de compañía

“La visita de un amante es lo más delicioso que hay en el mundo”  escribió Sei Shonagon cerca del año 1000 d.C. en su diario. Pero ese visitante también podía llegar a avergonzarla, como aquella vez en que el Capitán Medio de la División de los Guardias de la Izquierda se quedó a dormir en casa de esta escritora sobre una estera de paja en la cual ella había dejado olvidado su cuaderno personal. Al levantarse por la mañana, el oficial lo sustrajo y así habría comenzado a circular lo que pronto sería conocido como El libro de la almohada, según relata la última anécdota de este clásico de la literatura japonesa, tal vez como un guiño de auto ficción para dar a entender que la autora no quería difundir sus confesiones. Continuar leyendo «Confesiones de una dama de compañía»

La enfermedad como destino

A algunos les crecerá desde el omóplato un miembro largo como un antebrazo o una doble fila de dientes. Algunas mujeres serán tan fértiles que podrán dar a luz a un niño tras otro después del primero sin volver a tener relaciones sexuales hasta caer exhaustas tras múltiples embarazos. Y algunos infantes padecerán la “maldición de Sísifo” que a los dos años de vida les hará perder todas las habilidades adquiridas desde su nacimiento, obligándolos a reaprender todo de nuevo por dos años más hasta detenerse en otra regresión, y así hasta morir con una mente de bebé en un cuerpo de adulto. Continuar leyendo «La enfermedad como destino»

Bolero para tres

En una entrevista para el diario Tiempo Argentino a.V. (antes del vaciamiento), Nicolás García Recoaro me pregunta sobre Llévatela, amigo, por el bien de los tres:

-¿Cómo recordás la cocina de la escritura de Llévatela…?

-Fue tipeada en una máquina Olivetti portátil en un ardiente monoambiente de la calle Cachimayo, a media cuadra de Avenida Rivadavia, en el verano de 1988. Eran tiempos sin aire acondicionado, sin televisión, sin Internet ni otra pantalla móvil o fija para anclar la mirada. Fue escrita de un tirón, casi sin corrección. Luego releí lo que había escrito y taché y tiré muchas páginas, más del doble de lo que quedó al final. Creo que la novela ganó por sustracción.

-En la posdata rememorás la curiosa presentación que tuvo el libro.
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