Ayala-Dip on Sánchez

Durante mucho tiempo, por la década de los ochenta, se creyó que el escritor argentino Néstor Sánchez (1935-2003) había muerto sin dejar rastro. Como sumido en un abismo sin retorno. Incluso se le rindieron sentidos homenajes. Pero un día hizo su aparición. Sus seguidores, perplejos, fueron sabiendo poco a poco qué le había ocurrido durante tantos años sin saberse nada de él. Antes de morir, ahora ya definitivamente en 2003, había publicado un libro de relatos, La condición efímera. Dentro de este libro había también un breve texto sobre su estadía en Estados Unidos, Diario de Manhattan.

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Notas al margen

Una entrevista que me hizo Mauro Libertella para Los Inrockuptibles en 2014, hoy recuperada en digital, casi tres años después de que esa publicación se convirtiera en inhallable por un error de archivo en origen (ver acá). Escribe Mauro en la introducción:

“Todos los libros de Osvaldo Baigorria son, a su modo, capítulos sueltos de una enorme autobiografía. En sus primeras novelas, en sus crónicas, en su correspondencia con su amigo Néstor Perlongher, en su rarísima biografía del narrador Néstor Sánchez o en su reciente selección de textos periodísticos publicados en la década del ochenta en las revistas Cerdos & Peces y El Porteño. En todos esos libros está, como en un estribillo que se repite y va variando con el tiempo, su vida de periodista errante. La obsesión por una existencia marginal, por fuera del centro caliente de los imperativos de la sociedad del trabajo y del consumo, atraviesa todo lo que viene escribiendo, y cada vez se hace más nítido el cruce de géneros, la explosión de las fronteras entre pensamiento y memoria. ¿Cómo podemos etiquetar sus textos: como testimonios, investigaciones, reflexiones, narraciones? No hay modo de saberlo, y eso es lo seductor de su propuesta escrita. Pero todo tiene su origen. Y alguna vez Osvaldo Baigorria volvió al país después de vivir durante años en una comuna de Canadá y se puso escribir para las revistas emblemáticas de la época. Esta es esa historia. Leer más “Notas al margen”

El malestar en la poesía

Este fue el título original de la reseña de Poesía estatal que Emilio Jurado Naón escribió para la revista Ñ  y que terminó publicada el 30/06/2017 como “En las antípodas de lo solemne”. Allí se pregunta: “¿Cuál es el estado de la poesía? Los versos de Osvaldo Baigorria responden que algo de ese estado anida en el contexto –institucional, histórico– en el que los poemas fueron leídos”. Naón continúa observando, con certeza, que “la capacidad que tiene un poema de `sostenerse` es una cuestión que (pre)ocupa Poesía estatal. Ante la ausencia del cuerpo que leyó los poemas, `con todos sus olores y temblores`, se levanta un andamiaje para contextualizar las partes y, a la vez, construir un aparato, un libro… Un abordaje podrido de la palabra podría resumir la ética de este poemario: una ética contra-cultural que quiere crecer en las fisuras de las instituciones –el Estado, sí, pero también la Lengua. Esta posición subversiva tiene sus mejores momentos cuando el poema se resiste en el plano de la forma”. Leer más “El malestar en la poesía”

Versos para leer en voz alta

Así se titula la reseña de Mario Nosotti en Los Inrockuptibles de mayo 2017, que de Poesía estatal dice, entre otras cosas: “Cantos intraducibles, mensajes libertarios, invitaciones a la desobediencia, lo anárquico que se abre al mestizaje donde se dan la mano Adorno y la gauchesca, donde dialogan Ginsberg y Perlongher, y sobre todo el humor -un humor que puede ser denso y cavernoso, obsceno y gástrico- cuya misión es corromper toda falsa importancia, alivianar el peso colosal que se nos viene encima al escuchar palabras como Estado, Cultura, Militancia, incluso la palabra poesía (“no tengo la más parietal, puñetera, fucking idea / de si esto es o no es…poesía”). Se lee entera en el blog Música Rara.

A propósito del amor

A propósito de Llévatela, amigo… por Miguel Vitagliano
  Cuando en marzo de 1989 se publicó Llévatela, amigo, por el bien de los tres aún era difícil ver que estábamos ante un inminente cambio de época, así que la primera novela de Osvaldo Baigorria contó exclusivamente con lecturas de exploración erótica, una decisión que estaba en sintonía con ciertas libertades conquistadas en los seis años de democracia. Veintiséis años después su reedición propone una lectura radicalmente diferente: ser leída como un conte philosophique sobre el amor. La transformación no depende del tiempo, es un logro de la novela porque no ha dejado de escribirnos en todos estos años. Porque las novelas piensan, continúan escribiendo sobre lo escrito y revelan así detalles que habrían quedado disueltos en el olvido. Como ese detalle escrito en una pared interior de la casa de Lila y Eduardo, los protagonistas de Llévatela, amigo…, toda una definición de su contrato de pareja a lo largo de veinte años: “Hacer el amor es algo bueno en sí mismo, y tanto mejor cuando más veces ocurre, de cualquier manera concebible, entre el mayor número de personas y durante el mayor tiempo posible”. No es una frase cualquiera, le pertenece al antipsiquiatra David Cooper, una figura de la contracultura de los 60; tampoco es una pared cualquiera, es la pared de la cabecera de la cama que comparten.
  En un país de tradición católica como Argentina, ¿sería necesario recordar que, a lo largo del XX, esa pared estuvo ocupada por un persistente crucifijo? La imagen de la cruz fue cambiando en su textura pero arrastrando el mismo peso en las cuatro generaciones que conformaron el siglo de consolidación moderna en el país: al Cristo de bronce le sucedió otro de madera, y luego uno de cerámica -más autóctono y popular-, antes de llegar el vacío, la pared (o el Padre) pelada o salpicada con la reproducción de “la paloma de la paz” de Picasso entre muebles de cañas. O con la cita de Cooper. En cada caso lo que se reafirmaba era la idea de un contrato y la presencia de otro; eso que en el 89 no necesitaba ser leído porque se respiraba en todos lados y que en 2015 insiste en escribirse por la razón inversa, porque estamos espantosamente solos de otros y los contratos son un click. No, de ninguna manera se trata de una cuestión religiosa. Eduardo y Lila son una pareja abierta, no hicieron ningún pacto, tienen un contrato de amor que es más respetuoso y cuidado que cualquier moralina de firmas en los registros matrimoniales.

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El Hombre de la Vaca 2015

Hace unos setenta años llegaba de Córdoba a la ciudad de Buenos Aires un morocho corpulento de 1.84 metros de estatura y 114 kilos de peso, ataviado con un fez violeta que le cubría la cabeza y una camisa rusa con condecoraciones que le cubrían el pecho, dispuesto a desafiar a las instituciones y a las costumbres porteñas con discursos proferidos a la orejas de una vaca lechera que pasearía por la calle Florida, la Costanera, el Congreso de la Nación, la Academia Argentina de Letras, la redacción del diario La Prensa y el Luna Park, entre otros lugares. Leer más “El Hombre de la Vaca 2015”

Una escritura posgenérica

Florencia Angilletta escribe acerca de Sobre Sánchez: “Artefacto de yuxtaposición, escritura posgenérica, corroe los supuestos y entendidos de la “autoficción”… Da cuenta, así, de la recepción que tuvo el libro en la cátedra de Teoría Literaria III en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y de la entrevista con alumnos y profesores de esa cátedra a la que fui invitado en setiembre del 2014:

“Inmerso en la manía argentina de una tradición esquiva a las biografías de escritores, Sobre Sánchez emerge, ante todo, como un libro extraño. Un libro que dialoga con Sobre Giannuzzi, de Sergio Chefjec –ya desde su propio título– y con la monumental biografía de Osvaldo Lamborghini escrita por Ricardo Strafacce. Un libro que dialoga aunque toma otro rumbo, rema de otro modo. En palabras del propio Baigorria: “No podía hacer crítica literaria sobre una obra como la de Sánchez. Su biografía también era imposible porque había un núcleo al que yo no podía llegar. ¿Cómo hacer? Ponerme a acompañar su camino y sobre-escribir. No como imitar su estilo sino hacer otra cosa: partir de mi propia experiencia frente a la lectura de sus textos y de mi investigación””.

Así habría surgido una textualidad que se maneja con “la persistencia del río como ritmo brumoso y expansivo”: “Si nos quedamos en el pensamiento mas dicotómico que separa lo que es ficción de lo que no lo es, estamos siempre trabados. Pero si miramos líneas de fuga de las esferas nos movemos en un lugar de más libertad con respecto a la escritura”…”Para poder decir alguna verdad sobre Sánchez, Baigorria recurre a la autoficción en un juego de dobles agentes que concluye con una última línea paradojal: “El Néstor Sánchez sobre el que puede escribirse no es el verdadero Néstor Sánchez”. No es simplemente la biografía del biografiado y la biografía del biógrafo. Las tres partes de Sobre Sánchez, en un procedimiento que se enlaza con el célebre cuento de otro gran escritor argentino –“Nota al pie”, de Rodolfo Walsh–, conforman un diálogo entre sí; se ofician mutuamente de guardaespaldas, de brújula inconclusa, de fractal estallado”.

El texto de Angilletta puede leerse completo en Escritores del mundo.

 

La cumbre invertida

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Créase o no, en la provincia argentina de Córdoba hay una montaña que se sube hacia abajo. Es leyenda, pero también hay experiencia y testimonio. Subí al cerro llamado Uritorco dos veces: una acompañado, otra solo. La primera vez con mi novia, con quien no pudimos llegar a la cima porque tuvo un accidente en el Valle de los Espíritus. La idea era tomarnos unos ácidos para un ascenso doble, en cuerpo y alma, pero ella resbaló, casi se fractura el coxis y tuvimos que volver penosamente a la base del cerro, en ambulancia hasta Capilla del Monte y en coche-cama hasta Buenos Aires. Dos meses de inmovilidad para que se recupere a medias demoraron mi intención de regresar, la segunda vez a solas, para un encuentro directo con el mito: la montaña sagrada, una ciudad oculta, un portal de acceso secreto, naves del espacio que entran y salen de un agujero negro en las rocas guiadas por tres espejos, uno de lapislázuli, otro de oro y otro de material desconocido en el planeta; en este último se reflejaría el cerro invertido, como al borde de un lago, con la cumbre hacia abajo.

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Política sexual

Javier Gasparri nos entrevista a Sara Torres y a mí acerca del grupo Política Sexual que iniciamos, entre otras, con Néstor Perlongher. La entrevista se titula “Los días del grupo Política Sexual y después”. Dice:

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Para quien no la vivió, imaginar la primera parte de la década de 1970, en Argentina, puede suponer la visualización de una efervescencia cultural (o, en la cara que nos interesa, contracultural) que no sólo hizo aparecer sucesos inéditos (ideas, hechos, prácticas, acciones, políticas, formas de arte) sino que también dejó marcas que hoy nos siguen interpelando por su vigencia actual. Esto es lo que ocurre, en el amplio y heterogéneo espectro de esa efervescencia, con el Grupo de Estudio y Práctica Política Sexual, que, en su singular y flamante juntura entre sectores del feminismo y del Frente de Liberación Homosexual, a fuerza de deseo, pudo dejar planteados problemas que hoy seguimos debatiendo y, en un firme acto de disidencia sexual, pudo soñar a su manera el fin de la heteronormatividad. Esta entrevista, realizada a dos de sus protagonistas, Sarita Torres (feminista) y Osvaldo Baigorria (escritor, periodista, catedrático e investigador de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA), nos trae en primera persona algunas iluminaciones de aquellos días, y quiere también ser una celebración del camino que el Grupo nos dejó abierto.
Comencemos por el punto de encuentro: la historia de la formación del grupo.

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Periodismo y cultura under en los 80

Una reseña de Cerdos y Porteños por Pablo Díaz Marenghi, en la recién nacida revista Alrededores, dice:

El periodismo vive en estado de alerta permanente. Cambios coyunturales, tecnologías hiper desarrolladas que lo influyen; digitalizaciones que lo alteran, lo potencian, lo deforman. Poderes económicos y políticos que lo condicionan, lo alientan o lo censuran. En tiempos en donde algunos opinólogos pronostican el “fin del periodismo” -producto de las cada vez más difusas fronteras entre periodistas, lectores y fuentes- en donde la web emerge como amenaza dentro de las anquilosadas redacciones tradicionales y hasta se discute el rol de los propios integrantes de la prensa, la reflexión sobre la propia práctica se vuelve imprescindible. En este contexto, se editó recientemente una antología de artículos publicados por Osvaldo Baigorria en las revistas El Porteño y Cerdos y Peces durante 1984 y 1987. Leer más “Periodismo y cultura under en los 80”

Gabriel García Márquez según Pasolini

Un escritor indigno

Parece ser un lugar común considerar Cien Años de soledad  de Gabriel García Márquez (libro recientemente editado), como una obra maestra. Este hecho me parece absolutamente ridículo. Se trata de la novela de un guionista o de un costumbrista, escrita con gran vitalidad y derroche de tradicional manierismo barroco latinoamericano, casi para el uso de una gran empresa cinematográfica norteamericana (si es que todavía existen). Los personajes son todos mecanismos inventados- a veces con espléndida maestría- por un guionista: tienen todos los “tics” demagógicos destinados al éxito espectacular.

El autor- mucho más inteligente que sus críticos- parece saberlo muy bien: “No se le había ocurrido hasta entonces- dice él en la única consideración metalinguística de su novela- pensar en la literatura como en el único juego que se había inventado para burlarse de la gente…” Márquez es sin duda un fascinante burlón, y tan cierto es ello que los tontos han caído todos. Pero le faltan las cualidades de la gran mistificación, las cualidades que posee, como para dar un ejemplo, Borges ( o en menor escala Tomasi di Lampedusa, si “Cien Años de Soledad” recuerda un poco al “Gattopardo” aún en los equívocos que ha despertado en el pantano del mundo que decreta los éxitos literarios). Leer más “Gabriel García Márquez según Pasolini”

Sobre Sánchez: dos libros en uno

“Conocí la historia de Néstor Sánchez (Buenos Aires 1935-2003) el año pasado, por una nota del diario argentino Página 12″ dice Adán Medellín, desde México, en la reseña publicada en su blog Signos vagabundos, “Era un escritor camino al estrellato literario en la década del 60, lector de Joyce, Keroauc, Ginsberg, Eliot y Daumal, admirado por Cortázar, amante del tango y del jazz, antiguo cantante, que súbitamente renunció a la escritura y se largó de su casa y de la fama editorial para lanzarse al camino siguiendo las enseñanzas del maestro y filósofo místico G.I. Gurdjieff. Dejó a su mujer y a su hijo, y comenzó a escribir y realizar todas las actividades posibles con la mano izquierda. Estaba convencido de que podría vivir 300 años y que el Trabajo personal de Gurdjieff era su salvoconducto. Leer más “Sobre Sánchez: dos libros en uno”

Me gusta ese tajo y me gusta esa brecha

“Hay muchas maneras de ilustrar qué es el «sexo anal»” dice Mavrakis en este post de Revista Paco, primero publicado en Amphibia, donde se observa el repertorio de posturas que provee la enciclopedia en red: hermosas ilustraciones clásicas y posmodernas en convivencia con la cruda foto de la entrepierna en cuero… “Pero pocas parecen tan entretenidas como las que opta por usar Wikipedia”, continúa.”Nosotros somos auténticos exploradores del enciclopedismo moderno. Tenemos derecho a revisar y catalogar nuestro material. Por lo tanto, seguimos adelante. Como el «sexo anal» es algo demasiado reglamentado para nuestro espíritu ingobernable, pasamos a revisar de qué se tratan las «posturas sexuales». Wikipedia tiene un Anexo completo. La «posición del perrito», por ejemplo, tiene un gráfico en tercera dimensión por el que —porque nosotros pasamos mucho tiempo online— sabemos que cualquier usuario de hentai japonés estaría dispuesto a pagar bastante a través de su tarjeta de crédito. Casi tanto como cualquier profesor de catequesis estaría dispuesto a pagar por la imagen de dos púberes practicando —con los rostros situacionistas de la ocasión— lo que Wikipedia nos informa que es la “postura del misionero“. Imágenes con el mismo candor realista con el que Wikipedia nos enseña que es una «fellatio». O —en un exquisito y anatómicamente correcto 3D— un «cunnilingus». Aunque, porque no hay hikikomori que no pueda dejar de percibir el halo de Roy Lichtenstein en una de sus últimas grandes enseñanzas, Wikipedia también ilustra con toda la destreza del pop de qué hablamos cuando hablamos de «doble penetración interracial». La industria del porno siempre está con nosotros. Un segundo perceptible, que provoca escozor entre los padres y el lamento de algún niño impresionable”. Se lee entero por acá y se miran partes por ahí.

Traidor a la raza blanca

Para mis amig@s que no leen Clarín, aviso: Una nota de Ezequiel Alemian sobre Néstor Perlongher y las recientes jornadas en la Biblioteca Nacional, publicada en la sección Cultura de este domingo, ofrece una exacta sinopsis de la vida breve y la obra influyente del “poeta que sigue revolucionando la literatura” como dice el título.

Entre los comentarios de lectores, alguien observa que Néstor estaba “más allá del trotskismo” y que esta etiqueta “le sobra al encabezado” (o copete): detalles de la edición de un diario. Otra descripción posible se encontraría en el remate de la nota de Alemian, que alude a la aspiración a ser “un negro” o “un traidor a la raza blanca”. La referencia está tomada de “69 preguntas a Néstor Perlongher” en la revista Babel 9, junio de 1989. En esa entrevista, la pregunta fue: “-¿Qué habría querido ser?” Y la réplica de Néstor: “Uno va siendo lo que le sale. Algunos rumbos truncos: político, periodista, tal vez prosista. En un plano más radical, me gustaría ser negro. Ser un traidor a la raza blanca. Ser es devenir: devenir negro, devenir mujer, devenir loca, devenir niño”.

Manifiesto de Camus (censurado) sobre la libertad de prensa

Hace unas semanas fue exhumado y publicado por Le Monde el artículo-manifiesto de Albert Camus escrito en Argelia en 1939 y censurado por el gobierno colonial. El texto, que reflexiona sobre el periodismo en tiempos de guerra, denuncia la desinformación y la censura y delinea cuatro principios básicos para una deontología profesional, entre sus párrafos destacados dice:

“… lo que nos agradaría definir aquí son las condiciones y los medios a través de los cuales, en el seno mismo de la guerra y de sus servidumbres, la libertad puede ser no solo preservada sino también manifestada. Estos medios son cuatro: la lucidez, el rechazo, la ironía, la obstinación.

La lucidez supone la resistencia a las invitaciones al odio y al culto de la fatalidad. Leer más “Manifiesto de Camus (censurado) sobre la libertad de prensa”

Perdóneme por escribir demasiado pero le amo y no puedo dejar de hacerlo

La frase es de Giséle Lestrange en su correspondencia con Paul Celan, publicada por Siruela, según esta nota de Juan Fernando García que habla de las cartas de escritores como “huellas arqueológicas de un tiempo de las comunicaciones alejadas de cualquier inmediatez” y como “hilos que sostienen la red que toda biografía deglute en prosa ajena. Y cuando ese relato –ya sea casual, esnob, comprometido, digresivo, sufriente– tiene el brillo de sus obras, esas raras piezas culturales son un abono preciado de los versos y las prosas amadas. Se cuentan de a miles. Hay perlas imperecederas: las que se cruzan Néstor Perlongher y Osvaldo Baigorria; las brillantes epístolas de Mary McCarthy y Hannah Arendt; el triángulo del verano del ’26 entre Ajmátova, Rilke y Pasternak. Leer más “Perdóneme por escribir demasiado pero le amo y no puedo dejar de hacerlo”