Juan Pablo Cinelli comenta Según en el diario Tiempo Argentino. Entre otras cosas, dice que «se trata de textos amputados del contexto original en el que sus autores los concibieron, a los que Baigorria consigue infundirles un sentido unitario, propio, igual que los dioses le insuflaban vida a unos muñequitos de barro con solo soplar sobre ellos. Pero no es ese el único recorrido posible, sino que también la contigüidad de los fragmentos va generando tramas, líneas internas en las que es posible encontrar diálogos, acuerdos y discusiones.
Cristian De Napoli reseña y recomienda Según. Dice:
Usted disfrutará mucho de este libro; yo (hoy) sólo lo pongo en relación. Casualmente en estos días veníamos hablando de una renovada tendencia de «literatura de montaje»: libros hechos sustancialmente con oraciones de otros y otras escritoras. Hablamos de Autor material de Matías Celedón y de Palabras somos que otros escribieron, de Julieta Marchant. Los montajes son en algún caso propuestas poéticas (como también hace Pablo Katchadjian al reordernar los versos del Martín Fierro) o más estético-políticas, cuando un escritor/a decide retrabajar documentos históricos. ¿Qué hace Baigorria?
«La correspondencia de Néstor Perlongher (toda: el continuum, sobre el que Osvaldo Baigorria tiene tanto que ver) es una cima de la narrativa argentina de la segunda mitad del siglo veinte» escribe Sebastián Menegaz en El diletante. Y si la exageración es uno de los atributos de esa piedra de barro irregular que es el barroco (y el neobarroco), en este lúcido comentario del libro y de la operación de escritura epistolar de Perlongher ese atributo se desplegará y despegará en vuelo rasante sobre el suelo de todo un continente y un contenido. «Se suele perder de vista, solemos, en tiempos de racionamiento, cuánto había en la operación sustantiva de las poéticas del barroco (el pretérito por todo estertor) de éxtasis de la precisión. Perlongher le dirá a Baigorria, casi incidental: «sentar ciertas bases de opulencia»». Se lee in situ por acá.
«Baigorria planta la escena del día que conoció a Perlongher en el prólogo de Un barroco de trinchera, una recopilación de cartas que el autor de Prosa plebeya le envió entre 1977 y 1986″, escribe Demian Orosz en el suplemento Número Cero del diario cordobés La Voz del Interior.
«Los ‘años de plomo’, el deshielo dictatorial y los tibios berridos de la recuperación democrática son no solo el contexto, sino también la materia en carne viva de estos mensajes en una botella que cuentan el día a día o piden auxilio. La asfixia en la que vivía Perlongher es perforada por astillas de humor melancólico y fortificante. La represión, la Policía levantando locas, los vericuetos de la vida clandestina constituyen un fresco de época que hace compost con el registro de las minucias domésticas. Una cartografía de la amistad a la distancia se dibuja en esta ‘correspondencia unilateral’ que deja entrever una época, una trama existencial, y una escritura indócil que hace nacer flores deformes y bellas del barro de la Historia.»
—Demian Orosz
–Publicado bajo el título «Sobre el libro Un barroco de trinchera: cartas de amistad, deseo y supervivencia» en La Voz del 19 de marzo de 2023. Se lee entera por aquí. Y si ese link no funciona, probar en https://acortar.link/iwIwAb
«Se cumplieron 30 años de la muerte de Néstor Perlongher. La efeméride coincide con el mejor homenaje: la publicación de Un barroco de trinchera«, escribe Adrián Melo en su reseña publicada en el suplemento Soy de Página/12 del 16 de diciembre de 2022. «Por esos tiempos, Perlongher se erigía en vocero de una militancia que unía los sueños de revolución sexual y social con locas, feministas, travestis, parejas proto-swingers y varones heterosexuales a la cabeza de la guerra contra la familia patriarcal-monogámica y el capitalismo… y contra la esclavitud de la organización genital que clasificaba y encasillaba la multiplicidad y polivalencia del deseo en identidades fijas». Se lee entera por aquí.
«Aún en época en que la intimidad es objeto de exhibición, publicar la correspondencia que dejó un escritor plantea problemas. ¿A quién le pertenecen las cartas? ¿Acaso no son del destinatario, ya que para él fueron escritas y él mismo las conservó? ¿Y qué hacer con unos textos concebidos al margen de la obra, sin los cuidados habituales? ¿Qué efectos tiene su difusión en la imagen conocida del autor». Es lo que se pregunta Osvaldo Aguirre en «Perlongher se despacha», una nota que comenta Un barroco de trinchera y que fue publicada en la revista Ñ del 31 de diciembre de 2023. A la fecha aún no la han subido a web, pero puede leerse gracias a Press Reader por acá.
Escribe Raquel Garzón en El País (España) sobre Un barroco de trinchera: «Chispeante, tierno y malviviendo de su paga exigua como encuestador. Angustiado por problemas judiciales derivados de la persecución del deseo homosexual durante la última dictadura argentina. Con ganas de irse a Brasil apenas supiera dónde y de qué vivir allí. Desmesurado, irreverente, filoso, entrando y saliendo de cárceles, «apaleado, por el mero delito de mis preferencias eróticas, o, aun, por su suposición…». Así aparece el poeta y sociólogo Néstor Perlongher (1949-1992) en las cartas que le escribió a su amigo el escritor Osvaldo Baigorria, reunidas en Un barroco de trinchera (Blatt & Ríos). Frágil, a veces; combativo, siempre.
«Al cumplirse tres décadas de la muerte del autor de Hule (murió de sida el 26 de noviembre de 1992, a los 42 años), la publicación del libro en España es un acontecimiento literario y político. Sus páginas (enmarcadas por valioso prólogo y notas de Osvaldo Baigorria, que valen la coautoría que reza la portada) reconstruyen desde el testimonio de uno de los poetas y activistas argentinos más radicales la lucha por los derechos LGTB en ese país y el surgimiento del «neobarroso». Un estilo poético encarnado por Perlongher del que estas cartas son laboratorio y muestra: «Cierto embarrocamiento (no decir nada ‘cómo viene’, sino complicarlo hasta la contorsión) amanerado o manierista y, al mismo tiempo, una voluntad de hacer pasar el aullido, la intensidad. Un barroco de trinchera, o un neobarroso, que se hunde en el lodo del estuario».
El delta del Paraná como territorio mítico en un artículo de Osvaldo Aguirre que revisa la literatura argentina situada en ese paisaje, desde Sarmiento hasta Haroldo Conti, desde Lugones hasta Aira, pasando por mi reciente ladrido, El ladrido del tigre (2021). «La idea de fuerzas ocultas detrás del paisaje de ensueño se encuentra ya en las crónicas que Baigorria reunió en Estrés de pez (2019)» escribe y me cita: «Un poder misterioso como el fondo del agua, que jamás termina de mostrarse… A veces pienso que habría que aprender a respetar ese misterio. Como una especie en peligro de extinción. Como una zona salvaje que está ahí solo para ser contemplada a la distancia». El artículo » Territorio mítico» salió publicado en Perfil Cultura del 28/11/2021 y se lee por aquí.
«¿Cómo escribir una bio después de Strafacce? se titula una de las entradas del blog de Osvaldo Baigorria, Paseo Esquizo, en línea desde el 2012». Así comienza Nieves Battistoni su artículo «Sobre Sánchez: la biografía improbable de Osvaldo Baigorria», publicado en La Palabra, revista de la Maestría en Literatura de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Sigue así: «En esa red, el hombre que supo de despojos, que aprendió la lección del desapego, recopila –―mete en la bolsa, como un vagabundo, pero también, ordena y exhibe como un coleccionista–, toda la bibliografía que encuentra referida a su biografía sobre el escritor vagamundo Néstor Sánchez, es decir, tal como él la define, al relato de una biografía fallida y de una investigación incompleta». Puede leerse entero desde acá:
«¿Quiénes somos? ¿Somos un vestigio de lo que fueron antes de nosotros?» se pregunta Gimena Pacheco en El diletante, revista de reseñas y ensayos literarios originada en Necochea, Buenos Aires. Continúa así: «Estos interrogantes son las vigas internas que sostienen la trama de Correrías de un infiel. La novela de Osvaldo Baigorria es una potente invitación a cuestionar(se) la identidad en tanto constructo social y culturalmente homogéneo, hermético y estable. Situada al sur de la provincia de Buenos Aires, el autor despliega en territorios de presencia ranquel, el intrincado camino de un hombre que intenta, juega a y busca saber quién es y quiénes fueron aquellos que fueron previo a él pero que, quizás, sigan siendo en él. Articulando crónicas históricas con relato literario, Osvaldo Baigorria logra una interesante fusión en la cual, intencionalmente, parecieran mezclarse verdad histórica y ficción. Quizás como metonimia sagaz de la construcción identitaria: ¿dónde termina la historia y dónde empieza la invención en nuestras identidades?