
«Es el bramido del tigre un gruñido como el del cerdo pero agrio, prolongado, estridente» escribió Sarmiento sobre el felino que persiguió a Facundo Quiroga en el desierto entre San Juan y San Luis, aunque quizá nunca lo escuchó en persona. En su reseña sobre mi novela El ladrido del tigre, Osvaldo Aguirre afirma:
«En El Carapachay, el relato de sus recorridos por el Delta del Paraná, Domingo Faustino Sarmiento escribió sobre “el bramido del tigre” que podía encontrarse en el lugar y lo describió como un sonido “agrio, prolongado, estridente” que erizaba la piel. Osvaldo Baigorria cita el pasaje y comenta que el animal no debió ser más que un puma. Pero la criatura vuelve a hacerse oír en su novela.
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