«Se cumplieron 30 años de la muerte de Néstor Perlongher. La efeméride coincide con el mejor homenaje: la publicación de Un barroco de trinchera«, escribe Adrián Melo en su reseña publicada en el suplemento Soy de Página/12 del 16 de diciembre de 2022. «Por esos tiempos, Perlongher se erigía en vocero de una militancia que unía los sueños de revolución sexual y social con locas, feministas, travestis, parejas proto-swingers y varones heterosexuales a la cabeza de la guerra contra la familia patriarcal-monogámica y el capitalismo… y contra la esclavitud de la organización genital que clasificaba y encasillaba la multiplicidad y polivalencia del deseo en identidades fijas». Se lee entera por aquí.
«Aún en época en que la intimidad es objeto de exhibición, publicar la correspondencia que dejó un escritor plantea problemas. ¿A quién le pertenecen las cartas? ¿Acaso no son del destinatario, ya que para él fueron escritas y él mismo las conservó? ¿Y qué hacer con unos textos concebidos al margen de la obra, sin los cuidados habituales? ¿Qué efectos tiene su difusión en la imagen conocida del autor». Es lo que se pregunta Osvaldo Aguirre en «Perlongher se despacha», una nota que comenta Un barroco de trinchera y que fue publicada en la revista Ñ del 31 de diciembre de 2023. A la fecha aún no la han subido a web, pero puede leerse gracias a Press Reader por acá.
La transcripción de la conferencia inaugural del festival de literatura de la Fundación FILBA nacional 2022, leída en el Muelle de Pescadores de Mar del Plata el 26 de mayo de este mismo año, fue publicada por Ediciones Urania con una tirada inicial de 150 ejemplares en papel Bookcel para interiores y Natural Evolution para las tapas, con tipos Alegreya ht. Un pequeño y elegante libro de 40 páginas de 16 x 9,5 cm que se consigue en Galería Mar Dulce, Uriarte 1490, CABA o en las redes @galeriamardulce y http://www.facebook.com/ediciones.urania
Escribe Raquel Garzón en El País (España) sobre Un barroco de trinchera: «Chispeante, tierno y malviviendo de su paga exigua como encuestador. Angustiado por problemas judiciales derivados de la persecución del deseo homosexual durante la última dictadura argentina. Con ganas de irse a Brasil apenas supiera dónde y de qué vivir allí. Desmesurado, irreverente, filoso, entrando y saliendo de cárceles, «apaleado, por el mero delito de mis preferencias eróticas, o, aun, por su suposición…». Así aparece el poeta y sociólogo Néstor Perlongher (1949-1992) en las cartas que le escribió a su amigo el escritor Osvaldo Baigorria, reunidas en Un barroco de trinchera (Blatt & Ríos). Frágil, a veces; combativo, siempre.
«Al cumplirse tres décadas de la muerte del autor de Hule (murió de sida el 26 de noviembre de 1992, a los 42 años), la publicación del libro en España es un acontecimiento literario y político. Sus páginas (enmarcadas por valioso prólogo y notas de Osvaldo Baigorria, que valen la coautoría que reza la portada) reconstruyen desde el testimonio de uno de los poetas y activistas argentinos más radicales la lucha por los derechos LGTB en ese país y el surgimiento del «neobarroso». Un estilo poético encarnado por Perlongher del que estas cartas son laboratorio y muestra: «Cierto embarrocamiento (no decir nada ‘cómo viene’, sino complicarlo hasta la contorsión) amanerado o manierista y, al mismo tiempo, una voluntad de hacer pasar el aullido, la intensidad. Un barroco de trinchera, o un neobarroso, que se hunde en el lodo del estuario».
«escribo abriéndome paso en este reino de papeles carpetas lapiceras puchos cenizas encendedores cuadernos vasos de whisky (nos vamos para arriba) que es mi mesa (debería decir: de esta mesa, etc., que es mi reino) / festejemos la inversión y recordemos vagamente una de tus escasas esquelas dactilografiadas (señal de un paulatino regreso a la civilización que me parece regio, ya que facilita sobremanera la comprensión del texto y le da más fluidez a la escritura -aviso de Olivetti, la gran marca italiana de máquinas de escribir)»: fragmento de la carta del 1 de abril de 1979, leído durante la presentación de Un barroco de trinchera en Fetiche Libros el 27 de noviembre pasado.
Acompañado (o más bien, flanqueado) por Santiago Villanueva y Fram Visconti, leí varias cartas y respondí inquietudes en la que fue una de las mejores presentaciones que recuerdo: cálida, emotiva y con alta participación de un público conmovido por esas palabras escritas en finísimo papel «vía aérea» y enviadas hace más de cuatro décadas desde Sao Paulo y La Tablada.
Hace 30 años Néstor Perlongher desencarnaba en Sao Paulo y un rito funerario conducido por el antropólogo Edward MacRae acompañaría el descenso de sus restos al centro de una fosa abierta en la tierra roja del cementerio de Sao Paulo, junto a un árbol de flores amarillas, entre cánticos de adeptos al Centro Ecléctico de Luz Universal Flor de las Aguas, más conocido como iglesia del Santo Daime. Era el final de la etapa más asombrosa del viaje de Perlongher sobre el filo de la identidad personal. Una flor -la Rosa- bajaba a la tierra para devenir mil rosas. En estos días, va como homenaje la reedición ampliada de este libro.
A propósito del estado del género biográfico en la literatura de este país, una charla en el Centro de Estudios de Literatura Argentina de la Universidad de Rosario, por el canal de Youtube del IECH (Instituto de Estudios Críticos en Humanidades) el viernes 19/11 a las 18.
Este es el resultado de un trabajo conjunto sobre el curso que dictó Perlongher en 1991, cuando expuso su deriva desde las políticas de liberación sexual hacia experiencias de carácter comunitario y de pulsión barroca con la ayahuasca en el Amazonas, un desplazamiento que -sin rupturas ni reemplazos- amplificó la dimensión de sus economías eróticas, según escribe Nicolás Cuello en su reseña del libro de Ediciones Urania. La reseña, titulada «Conciencias fuera de sí. Hacia una imaginación política extática en Néstor Perlongher» en la revista Etcétera (Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba), puede leerse y descargarse desde aquí.
Una de las primeras cartas que mandó Néstor Perlongher en 1977 desde La Tablada, Buenos Aires, a la comunidad rural de Argenta, Canadá, donde vivíamos las destinatarias, fue leída en parte durante la jornada Navidad Barrosa de diciembre de 2020, Museo del Libro y de la Lengua, en la que participé por invitación de María Moreno. Algunos fragmentos pueden escucharse en este video interferido por el viento de aquella noche inesperadamente fría de diciembre en la placita Boris Spivakow o Plaza de la Lengua. La carta, en su totalidad, a continuación:
Le Tableau, Parti du la Massacre, Pascua de Resurrección [i]
En la placita que hace unos años, junto a Ariel Idez, bautizamos «Plaza de la Lengua» para dar nombre a un ciclo de lecturas (que no diré «al aire libre» porque tengo mis dudas sobre la libertad del aire) de poesía a cielo abierto, este domingo 20 de diciembre se homenajea al aniversario de nacimiento de Néstor Perlongher en 1949. Su fecha fue en realidad el 24 de diciembre pero él la detestaba porque su familia obligatoriamente celebraba el nacimiento de Jesús con el suyo. Dicen que es mala suerte festejarlo con anticipación, pero dado que Néstor ya ha fallecido hace tanto (en noviembre del 92, de sida) ¿qué más le puede pasar de malo? Por adelantarnos cuatro días… Por cuatro días locos que vamos a vivir…. Vénganse y nos vengaremos del aislamiento de la maldita pandemia.