Mansilla en Mancilla

La revista Mancilla  número 5 trae de epílogo, como es habitual, un texto sobre Lucio V. Mansilla; esta vez, de Horacio González, «Sobre una ocupación mansillesca: el convidado de piedra». En los cuatro números anteriores hubo epílogos de Ricardo Strafacce, María Moreno, María Pía López, César Aira (de este, «La mutilación narcisista», insuperable prólogo a Esa cabeza toba y otros textos) y uno mío -cruza de una presentación en el Rojas y de un seminario de Josefina Ludmer- que aquí digitalizo bajo el título:

El cronista filósofo vs. el negro del acordeón

“-¿Usted es sobrino de Rosas?
 -Sí.
-¿Federal?
-No.
-¿Salvaje?
-No.
-¿Y entonces, qué es?
-¡Qué te importa!
El negro frunció la frente, y con voz y aire irrespetuoso:
-No me trate mal porque soy negro y pobre- me dijo.
-No seas insolente- le contesté.
-Aquí todos somos iguales- repuso, agregando algo indecente» Continuar leyendo «Mansilla en Mancilla»

#Quebra-quebra #Perlongher

En «Los devenires minoritarios», Néstor Perlongher refería a ese Brasil menor, marginal y disidente que cada tanto llega al centro, lo ocupa y se expande desde un chispazo que enciende el reguero de pólvora de la bomba que parece estar siempre a punto de explotar (sobre el abismo de la desigualdad y la micropolítica de los «inconscientes que protestan», ¿no sería mejor preguntarse cómo es posible que estas revueltas no sean más frecuentes?):

«Guattari comenta el estruendoso quebra-quebra de 1983 (en que las masas llegaron a arrancar las verjas de la gobernación de San Pablo) con otro gurú insureccional, el italiano Toni Negri, y ambos lo ven como un anuncio, a largo plazo, de un nuevo tipo de ‘movimiento autónomo-comunista anarquista´. Dejando de lado el catastrofismo apocalíptico, lo cierto es que estas confronta­ciones salvajes, desterritorializantes, parecen proseguir bajo la forma de una ver­dadera guerra social que devasta las calles del trópico, cobrando semana a semana su macabra cuota de adolescentes negros. Escasa atención se les concede, empero, a los impulsos de fuga que animan muchos de esos procesos de marginalización, fuga de la segregación y la modelización normativa que no por desesperada deja de ser elocuente. No más que poetas como Roberto Piva se muestran capaces de ver -en versos como ´adolescentes maravillosos incendian reformatorios´ – el conte­nido deseante de esas fugas.
«Algunas de esas tentativas saben arrojar resultados trágicos. Véase el caso del adolescente Naldinho, que se arroja a un raid homicida, al grito de: «Para escapar­me, mato al que se me ponga enfrente», donde parece desencadenarse cierta pa­sión de abolición que toma la destrucción (y la autodestrucción) como objeto… La habilidad del cartógrafo deseante residirá en dar cuenta de esas conexiones de flujos múltiples, que van en un sentido disruptivo con relación al engolado ´caretaje´facsimilar, para señalar puntos de pasaje, de articulación, de intensificación». Fue publicado primero en El lenguaje libertario y luego en Prosa plebeya. Puede leerse completo en PDF, página 121 de esta selección.

Chicas desprejuiciadas

Fogwill escribió notas sobre literatura y cultura argentina para la revista El Porteño-segunda etapa (fin de los 90), bajo el título de «Estados alterados», que permanecieron casi inéditas por cierre de esa publicación hasta que recién este año se hicieron accesibles en el sitio Plaza de Mayo de Gabriel Levinas. En este fragmento, una defensa de nuevos prejuicios a crear y de viejos a revisar:

«El ideal del bolú de los años cincuenta. Chicas soñadas, escasas y casi inaccesibles, como todo ideal de consumo.Esto es sobre literatura: ahora escasean chicos y chicas con prejuicios y empieza a detectarse un faltante de autores con prejuicios. Hasta los fundamentalistas andan desprejuiciados. Corregir un mal juicio es una virtud. Pero sin un prejuicio, ni el virtuoso sería capaz de tomarse el trabajo de recordar, ponderar y corregirse para ordenar todo de nuevo.Hoy, repetir el elogio de la hipocresía, sería una grasada. Ya lo hizo Kant.Y se lo apropió una civilización entera, que, en apenas dos siglos tanto se consagró a encarnarlo que lo olvidó, y no podría formularlo, supuesto que pudiese necesitar grabar en palabras lo que sabe: que no es malo vivir con la máscara de la virtud, pues fingiendo virtud, uno va por el mundo llevando esa máscara que proclama la superioridad del bien sobre el mal. Se lo ve en las películas; del que hace todo bien todo el tiempo, nadie se pregunta por qué actuó así, ni sospecha que pudo haber estado fingiendo. Nadie al alcance de los medios carece de un menú con el ránking de males de la humanidad. Y aunque algún extremista pueda agregar al listado de males el prejuicio kantiano, ni extremistas ni prudentes incluyen la creencia en la virtud de las máscaras virtuosas entre la disparatada lista de causas cuya erradicación resolvería alguno o todos los males del mundo, que van desde el capitalismo y el autoritarismo hasta el consumo de sal, o de azúcar, pasando por la polución ambiental, los asteroides, el judaísmo, la iglesia, la represión sexual, los medios, la mancha de ozono, las carnes rojas, los partidos verdes, la prensa amarilla, la vida gris de las oficinas, la libertad sexual: todo entra en la lista de causas menos el caretismo (…) Continuar leyendo «Chicas desprejuiciadas»

Empecé este libro pensando que era ficción

«Empecé este libro pensando que era ficción pero resulta que el tal Néstor Sánchez existió y fue un escritor muy border», escribe Matías Sapegno en su blog, donde publica un e-mail que le envié al respecto: «Me alegra que se lea como una novela porque Sobre Sánchez tiene ese componente, para sostener la cruza entre lo bio y lo autobiográfico, la narrativa y el ensayo, en un género que -siguiendo a Héctor Libertella- puede denominarse ‘transbiografía’.  Vos sabés que de mi novela Correrías de un infiel muchos creyeron al principio que el personaje de Manuel Baigorria -y sus Memorias– era ficcional: pues no, fue realmente existente y la investigación sobre su vida, rigurosa. Siempre trato que lo imaginario sea visible y delimitado en el texto por advertencias previas – ‘imaginé que, visualicé, aluciné’, etc». Se lee por acá.

About Sobre Sánchez

«Este libro no es biografía ni autobiografía; ojalá siempre haya libros sin género como éste«, escribe Laura Estrín en Palabras amarillas. «Sánchez sabía que la vida era escritura en presente, así entiendo cuando este libro apunta que el relato del antes rompe el sentido y el de después, el de la experiencia, imposible o inútil«. Un texto que no es comentario ni reseña ni crítica y tampoco tiene género sobre Sobre Sánchez. Puede leerse completo por acá.

«Los libros no importan. La literatura no importa. El arte, la música, no cuentan. En cualquier caso, Baigorria va», escribe Matías Pailos en No-retornable. «Va, y se choca con la vida, la obra y los raros milagros de Néstor Sánchez, escritor de vanguardia, lumpen de Primer Mundo, psicótico camorrero y borrador descuidado de sus propias huellas. Con todo esto, Baigorria empieza a escribir un libro. Que, como Baigorria, va. Va, choca y vuelve. Va, vuelve y se queda piola. Pero va. Baigorria va, y arma dos, tres, siete versiones de lo mismo. Ninguna le cierra. El libro –Sobre Sánchez (Ed. Mansalva, 2012)- mutó, a confesión de parte, “de biografía fallida a ensayo colapsado con astillas de novela a medio terminar a postautobiografía”. ¿En qué quedó, al final? En la suma de todos los medios«. Una reseña a medias que puede leerse entera justo ahí.

Los tonos de la voz de Néstor Sánchez

«En el adolescente en mí existió en un momento determinado la necesidad intrínseca de no confiar en la vida; los demás se procreaban, formaban un hogar, iban hacia adelante, es decir, iban hacia su muerte. Existió la necesidad, un día cualquiera, de reconocer que tal vez iba a permitirme, por la noche, por la noche tarde, ir a una plaza pública y aullar hacia el espacio porque, evidentísimamente, la contradicción entre el amor por la vida y la inutilidad de vivir, el sinsentido colosal de la vida, era insalvable«.

Es la voz de Néstor Sánchez en el audio de la entrevista que le hizo Marta Gallo en California en 1984, entrevista que utilicé como fuente primaria de mi investigación para el libro Sobre Sánchez, luego de que Gallo me la enviara en un casete de cinta de 120 minutos. Hoy, recién digitalizada, puede escucharse completa en la sección «Su voz» de la página que Claudio Sánchez organizó en homenaje a su padre: Néstor Sánchez escritor. Continuar leyendo «Los tonos de la voz de Néstor Sánchez»

En Bolivia también se consigue

«Transbiografía, post novela o ensayo-biografía de un autor errante y de culto: Reseña de uno de los mejores libros argentinos del 2012» anuncia la nota publicada por Nicolás García Recoaro en el diario paceño Página Siete de hoy. Dice:

Drop out, salirse, desertar, dejarlo todo (familia, carrera literaria y vida sedentaria) para nomadizarse por cuenta propia. Al escritor argentino Néstor Sánchez (1935-2003) el llamado del camino le llegó luego de leer los libros del místico ruso Gurdjieff, allá por finales de los años 60. Continuar leyendo «En Bolivia también se consigue»

Soy una mujer sin problemas

Todos lo saben
y entonces buscan mi compañía para charlar por las noches.
Sin embargo yo conozco a alguien que quiere morir en paz consigo mismo
y me produce estremecimientos, insomnio, soledad,
porque la paz conmigo misma sería una guerra sin fin,
dos o tres asesinatos inevitables y alguna entrega desmedida
que no entra en mis planes.
Sin embargo yo sueño por las noches
con un jardín inmenso donde los muertos se levantan para saludarme;
yo sueño con un hombre que me inquieta y como lo ignora
me habla amigablemente del resto del mundo
y de mis múltiples amores, tan simpáticos,
tan apropiados como tema de conversación.

Juana Bignozzi

De «Mujer de cierto orden» 1967

Juana Bignozzi lee el 7 de marzo a las 19 en el ciclo Plaza de la lengua, Austria y Las Heras, plaza Boris Spivakow del museo del Libro y de la Lengua. La acompañarán Mercedes Halfon, Pablo Farrés y Ral Veroni.

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