Un sueño sober ano

plaza de la lenguaAsí dijo Osvaldo Lamborghini: «Yo, Arturo Carrera, escribí una vez, para un diario argentino, una crítica, un texto sobre Alexandra -sí, hay que llamarla Alexandra, no Alejandra; hay que terminar con esa jota imbécil-, Pizarnik: se llamaba «A las niñas mecánicas del templo». Alguien supuestamente con autoridad -porque sabemos que los diarios están llenos de sabios- cambió el título por: «El sueño soberano». Yo leí mi propia nota, y me quedé pensando. A veces pienso. Incluso en Pringles se piensa, aunque no hay diarios tan grandes como La Opinión, La Prensa, Razón, la mar en coche. Pensé que al fin y al cabo como siempre le pegaban en la tecla de al lado. Se equivocaban; el título era, en verdad: «A las niñas mecánicas del templo». Lo cambiaron por: «El sueño soberano». Lo que nunca hubieran podido decir era eso: «El sueño sobre el ano».

Se acabó la épica: la potencia de una frase en el arte del no

Comienzo pidiendo disculpas porque hace un par de meses, cuando recién había enviado el título de esta ponencia por email a Silvana López, tuve una caída de una escalerita que uso para buscar libros en un estante alto, un tonto accidente doméstico que me fracturó la rótula. Lo cual me obligó a suspender todas mis tareas, entre ellas la de empezar a escribir el texto que ahora finalmente puedo leer aquí, y a tener que portar constantemente una férula, bota o inmovilizador de rodilla que me mantuvo no solo con una pierna estirada por seis semanas sino con prácticamente todo el cuerpo inmovilizado, ya que lo único que podía hacer era quedarme en la cama o andar de pie con un bastón, rengueando con esa pierna rígida que arrastraba de un lado al otro. O sea, era imposible estar sentado, porque una de mis rodillas no podía ser doblada y por lo tanto no lograba sentarme más de cinco minutos, sea al escritorio o a la mesa, en una posición incómoda con las nalgas al borde de la silla (ni hablar de lo incómodo que es sentarse al inodoro sin doblar una rodilla).

Al principio creí que al menos iba a tener tiempo para leer, pero tampoco; aunque probé leer en la cama tuve que abandonar a los pocos días, ya que con una pierna rígida todo el cuerpo estaba fuera de eje y me atacaron todos los dolores pertinentes: de espalda, de cuello, de cervicales. Así que también renuncié a leer, excepto alguno u otro diario en forma digital, con un Ipad que podía sostener sobre mi cabeza. Escuché bastante música, clásicos del rock y del jazz. Miré mucho tiempo al techo, también llamado cielorraso.

Recién en la última semana de este mes y medio largo, con el hueso de la rótula en lenta recuperación, pude empezar a sentarme al escritorio y ocuparme de la frase “me quedé sin épica” o “se me acabó la épica”, que Néstor Sánchez solía usar como explicación de por qué había dejado de escribir en sus últimos años. Continuar leyendo «Se acabó la épica: la potencia de una frase en el arte del no»

Sobre Sánchez en Puán

Puan 3Con Miguel Vitagliano en Puán, Teoría Literaria III, en un amable encuentro con 60 estudiantes y otros miembros de la cátedra (entre ellos la encantadora Laura Estrín, y Florencia Angilletta, creo, allí en primera fila): me sentí cómodo pese a esa cara de fastidio que aquí aparece por tener que estar más de una hora con una pierna levantada y en postura corporal desajustada sobre el asiento.

Miguel Vittagliano

Sobre Sánchez: las preguntas giraron en torno a las relaciones y los límites entre el discurso de la crítica y el de la ficción. Algunas mostraron una lectura tan atenta que casi me averguenzan: sabían sobre lo que yo había escrito muchísimo más que yo (obvio). Continuar leyendo «Sobre Sánchez en Puán»

Poesía en Plaza de la Lengua

Diana Bellesi Martin GambarottaAyer escuchamos a Diana Bellesi, Martín Gambarotta, Florencia Abadi y Paz Busquet en un anochecer de lujo en la placita Boris Spivakow, Austria y Las Heras: plaza y luna llenas, calor de verano, espectadores ilustres, Fabián Casas, Alejandro Rubio, Ricardo Strafacce con un paraguas en anticipación de una lluvia que nunca vino, vino (tinto) y amistad. Finalmente, la tormenta llegó a la madrugada, pero nos encontró a todos bajo techo.

Fuegos de oktubre

plaza de la lengua_24 de octubre-01(1)

Hasta hoy, 24 de octubre, participaron en las lecturas en la plaza un jueves por mes:

Alejandro Rubio

Cecilia Pavón

Lucas Soares

Flor Codagnone

Tamara Kamenzain

Gabriela Bejerman

Laura Wittner

Marina Gersberg

Ricardo Strafacce

Ezequiel Alemian

Cecilia Eraso

Paula Peyceré

Pablo Katchadjian

Charly Gradin

Alfredo Jaramillo

Mauro Lo Co Co

Martín Dubini

Fernanda Laguna

Francisco Garamona

Ral Veroni

Pablo Farrés

Mercedes Halfon

Juana Bignozzi

Alejandra Zina

Jonas Gómez

Selva Almada

Mariela Gouric