Pescados en la red

Descubrir que mi cuenta de Twitter -poco usada y quizá por eso vulnerable al hackeo- se vio sometida durante horas a que amigas, colegas y conocidos recibieran mensajes en mi nombre con enlaces a sitios no seguros, coincidió significativamente este domingo con la lectura de la nota de Juan José Mendoza en Ñ, “Nuevas avenidas del resentimiento” (en su versión original, “Ampliación del campo de batalla”) sobre los cambios en las relaciones entre internet y escritura en los últimos años, y los peligros –literales- de amenazas, acoso, discriminación e intolerancia a las que nos vemos expuestos en estas redes que nos conectan y atrapan. Leer más “Pescados en la red”

Mover las aguas

Publicada en el último número de la revista Isleña (diciembre de 2013), esta reseña de Sobre Sánchez que escribió Malena Rey circula por  la red gracias al blog Sudeste. Malena dice que el libro “movió las aguas de lo que habitualmente se entiende por biografía. Y decimos “movió las aguas” porque hay algo en su escritura y en su concepción que nos remite al Delta, a la vida de un escritor que se sitúa en la primera sección del Tigre para leer y componer la obra. El libro en cuestión, titulado Sobre Sánchez y publicado por la editorial Mansalva,se desmarca del género biográfico tradicional (la recreación de una vida a partir de datos concretos) para acercarse a la ficción, pero sobre todo a la autobiografía, como una suerte de narrativa paralela, haciendo que podamos leer varios libros en uno”. Sobre Sánchez se encuentra en La Internacional Argentina (Padilla 865), Gambito de Alfil (Puán 511), además de Galerna, Hernández y  otras librerías de la ciudad de Buenos Aires.

Córdoba en blanco y negro

En primera persona, Pablo Semán escribe acá sobre los saqueos y la desigualdad en una sociedad segmentada (donde dice “Córdoba”  también podrá leerse “Argentina”):

Córdoba y los abismos de la desigualdad

Desde hace seis años viajo a Córdoba varias veces por año y recorro algunos barrios, especialmente el barrio en que vivi cuando tenía entre 6 y 12 años. La ciudad no deja de asombrarme por  las transformaciones que, me llama la atención, no estén más en primer plano en la crónica de los hechos de hoy. Seguramente el cuadro es incompleto y superficial, pero en algún grado todo lo que decimos de aquí en más, es parte de la ecuación del estallido. Leer más “Córdoba en blanco y negro”

El Vaticano a las Malvinas

Todo el poder a Lady Di. Militarismo y anticolonialismo en la cuestión de las Malvinas, por Néstor Perlongher.

Resulta por lo menos irónico comprobar cómo la ocupación militar de las Malvinas -extendiendo a los desdichados kelpers los rigores del estado de sitio- ha permitido a una dictadura fascistizante y sanguinaria como la de Argentina agregar a sus méritos los raídos galones del antiimperialismo.

Pero esta ironía se torna cruel cuando se ve cómo en nombre de una abstracta territorialidad, que en nada ha de beneficiarlas, las castigadas masas argentinas (o al menos considerables sectores de ellas) se embarcan en la orgía nacionalista y claman por la muerte. Es casi lógico que un Estado paranoico como el argentino genere una guerra: la producción de excusas para un delirio xenofóbico que signifique un paso adelante, según la terminología de ultraderecha acuñada por la revista Cabildo, que ha venido pregonando la guerra desde hace tiempo. Paso adelante que tienda al olvido de las masacres y el saqueo, y permita mediante un ritual sacrificial, fortalecer la fuerza del Estado. Esto no es nuevo.

Pero el ansia de guerra de las masas -supremo deporte de nuestras sociedades masculinas- resulta menos fácil de entender, a no ser que se acuda a la hipótesis de un deseo de represión. Las masas desearon el fascismo, diría Reich, la naturaleza de cuyos enclaves libidinosos podría ser, en el seno de la épica militarista, la misma que lleva a un grupo cualquiera de muchachos a armar una patota.

En el plano de la retórica política, no deja de ser revelador cómo los opositores multipartidarios -que arrastran también a comunistas, montoneros y trotskistas (en particular el PST, Partido Socialista de los Trabajadores)- se han prestado a la puesta en escena de esta pantomima fatal, llamando no a desertar, sino a llevar aún más lejos una guerra que caracterizan de antiimperialista y que no discute el interés de las poblaciones afectadas, sino los afanes expansionistas de los Estados.

La claudicación de las izquierdas ante los delirios patrioteros de la dictadura es ya una constante: ellas se dejan llevar -como los personajes de Alejo Carpentier en El Siglo de las Luces– por el entusiasmo de las concentraciones de masas, sin percibir cuándo estas resultan en una legitimación del régimen -como en el Mundial de Fútbol de 1978- o cuándo obedecen a luchas internas del gobierno con la bendición de la todopoderosa Iglesia Católica: así, en la manifestación ante el santo del trabajo en noviembre del año pasado, se vio a recoletos marxistas subir de rodillas las escaleras del templo de San Cayetano, patrono de los Desocupados, junto con un ministro militar. Leer más “El Vaticano a las Malvinas”