El niño perro y el escritor idiota

Pablo Farrés publicó El punto idiota dos años antes de Literatura argentina, ambos en Pánico el pánico. En aquella nouvelle se anticipaba una serie que incluiría “Memorias de un niño perro”, pre-texto que anima a esta última novela, a la que también me animo a calificar como la más importante de las novedades que he leído este año.

El devenir animal del escritor o su captura en un Aleph idiota, el rumor de la farsa en la máquina literaria, las conexiones ano-boca, mierda y discurso, memoria e invención, incesto y fertilización salvaje ya estaban en aquel primer librito y se completan “en teoría” en este libro único en su inteligencia y originalidad, al menos hasta donde puede entenderlo este crítico idiota. El niño perro no es humano ni animal así como el escritor idiota no es una cosa ni la otra. Son un”entre”, una alianza, un contagio que hace peste, es decir, hace ficción teórica o teoría-ficción.

Hay escritores comibles e incomibles, afirma el autor fantasma Daniel Bauer en Literatura argentina (y los nombra, de Aira a Puig y de Sánchez a Lamborghini): “Es el ansia de comer mierda lo que hace de un escritor un incomible”. Los libros de Farrés ya lo vuelven uno entre estos últimos, y quizá el mejor (como dijo Ricardo Strafacce, y no “el más serio”) de su generación (aunque para mí está más allá de una generación).

“¿Hasta dónde hoy nuestra literatura puede tartamudear lo suficiente como para poder preguntarse cómo era eso de hablar, qué palabra seguía a la anterior? Mi lectura de la literatura argentina es en términos de capacidades de devenir infancia. ¿De qué conexiones somos capaces? ¿Somos capaces de una infinita y dislocada masturbación? ¿Qué glosolalia nombrará nuestros mundos?”

Pueden leerse esos interrogantes y algunas respuestas en esta entrevista de la Ñ.

Fragmentos de Orgasmo

http://www.youtube.com/watch?v=pk7GheJ8ST8

Mario Trejo (13/02/1926 – 13/05/2012)

Letrista de Piazzola en “Los pájaros perdidos”, dramaturgo en “Libertad y otras intoxicaciones”, poeta en estos fragmentos de “Orgasmo”:

Huir de la pequeña historia.

La anécdota me saca de quicio.

Vivamos el Gran Cuento.

Estoy traduciendo.

Hablo una lengua que apenas conozco

sonidos heredados

robados a lo lejos

ruidos enfermos de cultura.

Yo quiero hablar de mi lengua

lengua enferma

asesina del padre y de la madre

lengua experta

jerga de la experiencia.

Tartamudeo

Gruño

Digo sólo estertores.

La garganta se seca

vomito canciones mongoloides

y mi madre junto a mí

repite que me deja para siempre.

Un aeropuerto está cerca.

Siempre será así.

No hay nada más honesto que la necesidad.

Ha llegado la hora.

Confesaré.

Daré datos precisos.

No mentiré.

No caeré en contrabando.

Tomaré todas las drogas.

Acataré lo sagrado y lo profano

su único hijo

nuestro dolor.

No codiciaré la muerte del prójimo.

Me revolcaré sólo de amor.

La noche, sabemos, etcétera, etcétera, etcétera.

El alba

ya lo dije es oficio de sobrevivientes.

Mario Trejo

“Orgasmo” se lee completo por acá (entre tantos sitios, un blog de una sola entrada).

Perlongher in Texas

tapa barroco de trinchera

Escribe Joseph M. Pierce:

No puedo negar que me sentí un intruso al abrir la tapa de Un barroco de trinchera, texto publicado por el editorial Mansalva que reúne la correspondencia del poeta-sociólogo-activista Néstor Perlongher a su amigo Osvaldo Baigorria entre 1978 y 1986. Leer los pensamientos íntimos, sentir las debilidades, los fracasos, la depresión…es como violar la intimidad de alguien. Baigorria comparte esta problemática en su prólogo a las cartas, “problemas de pertinencia y pertenencia: ¿puedo decir que son mías? ¿Y hacer con ellas lo que quiero? ¿Qué diría el remitente vivo acerca de la idea de publicarlas? ¿Hubiese querido o imaginado que salieran de la intimidad para entrar en la esfera pública? ¿Las hubiera escrito entonces de otra forma…?” (11). Respuestas no tenemos.

Lo cierto es que la lengua neobarrosa de Perlongher brota en varios momentos alentada por la distancia y la aparente fascinación por la “comuna hippie” (en la Columbia Británica, Canadá), en la que residía Baigorria por aquellos años. Leer más “Perlongher in Texas”

Del lado B de los años 70

Literal: García, Lamborghini, Zelarrayán y Guzmán

Una postal de otra década, una manera distinta de re-tratar una época: Germán García, Osvaldo Lamborghini, Ricardo Zelarrayán y Luis Gusmán en el primer reportaje a Literal en la revista 2001 de agosto del 73. Sin firma (como los textos de aquella revista-libro, como truco o burla contra la ilusión apropiadora del lenguaje), pero realizado por Tamara Kamenszain, el reportaje “Literal o una forma de tramar intrigas” anunció a Literal con tres meses de anticipación en un mensuario que en el mismo número presentaba notas sobre David Cooper, el socialismo de autogestión, las torturas en Uruguay, el proyecto de ley de divorcio y la cobertura de las columnas del Frente de Liberación Homosexual en Plaza de Mayo y Ezeiza junto a las movilizaciones que recibieron al gobierno de Cámpora y al regreso de Perón: “Vivir y amar libremente…”, consigna de Néstor Perlongher convertida en título de una nota. Leer más “Del lado B de los años 70”

Sánchez, el amhor y el fumo

Dos críticos de lujo recibieron El amhor, los orsinis y la muerte de Néstor Sánchez en 1969: Osvaldo Lamborghini y Nicolás Rosa. El primero escribió en la revista Periscopio ese mismo año: “En el texto la marihuana es la palabra marihuana. Un análisis desde el punto de vista fonológico (que el texto de Sánchez permitiría) podría estudiar el valor de esas dos haches silenciosas, la de marihuana y la de amhor: el sostenido rigor de la novela impide pensar que esa relación es puramente casual”. El segundo, en la revista Los libros Nro. 7 de enero de 1970: Leer más “Sánchez, el amhor y el fumo”