El Único y su mosquito

En un sitio web donde se registran “las muertes más perturbadoras del mundo” se incluye a Max Stirner (1806-1856) de quien se dice que murió de una infección tras ser picado por un insecto volador en el cuello. Otros dirán que fue una muerte absurda provocada por la picadura de un mosquito o mosca que le habría trasmitido el carbunclo, también conocido como antrax, infección que puede presentarse como lesión en la piel similar a la picadura de un insecto. De todas formas, lo que parece destacarse es que se trataría de una muerte paradójica, como si un pensador y escritor de la estatura de Stirner hubiera merecido morir de un modo más heroico o al menos previsible.

Nacido como Johann Kaspar Schmidt en la ciudad alemana de Bayreuth, el autor de ese libro único en todo sentido que fue El Unico y su propiedad estudió filosofía y filología y frecuentó al grupo de intelectuales hegelianos Die Freien (Los Libres), que hacían sus tertulias en las cervecerías berlinesas de la década de 1840. Conoció a Marx y a Engels, este último autor de una caricatura célebre de Stirner, quien llevó el método dialéctico mucho más allá de Hegel hasta un punto extremo, anómalo, desplegado en 1844 en ese libro cuya primera línea reproduce o más bien se apropia del verso de Goethe sin citar la fuente: “He fundado mi causa en nada”. Considerado por algunos como un eslabón perdido en la prehistoria del anarquismo, Stirner también superó el discurso libertario al dirigir su crítica no solo contra Dios y el Estado, sino contra todos los grandes ideales que pueden sustituir a esos absolutos, llámense Hombre, Humanidad, Patria, Sociedad, Revolución, incluso Libertad, en tanto estos serían solo fantasmas, abstracciones, creencias o representaciones: “Nada está por encima de mí”. Leer más “El Único y su mosquito”