¿Se acuerdan de cuando la mitad de los porteños era “multitud crítica”?

¿O fue un sueño? La Comuna de Buenos Aires, entrevistas y crónicas de María Moreno sobre la protesta social del 2001-2002, recoge  testimonios y opiniones  sobre los tiempos del estallido, con sus piquetes, barricadas, asambleas, saqueos y cacerolazos, de Nicolás Casullo a Lohana Berkins, de Jorge Rulli a Silvia Delfino, de Horacio González a Mabel Bellucci, entre otros conocidos y no tan conocidos participantes y observadores in situ del “que se vayan todos”. ¿Cómo se pueden leer los sucesos del 2001 en relación a la presidencia de Kirchner, los cacerolazos del 2008, los “piquetes de la abundancia” y la muy posible segunda jefatura de gobierno a Macri, referente del liberalismo de los noventa?  pregunta Patricio Zunini en esta entrevista del blog de Eterna Cadencia. María responde, primero, con la broma: “la cacerola, que en la mitología popular es símbolo de los genitales femeninos, era una profecía y un anuncio triunfal de Cristina”. Y después más en serio: “Todo lo que me preguntás –y no sólo vos me los preguntás –va por el lado de buscar en el libro ciertas marcas de lo que ocurrió después. Y la interpretación, como toda interpretación va a depender del proyecto actual. Hay quien vea en el “abajo algo se está cocinando” de Elsa Mura el advenimiento del kirchnerismo, o en la cita de Benjamin de Casullo luego de hablar de un sentimiento de precipitación y de caída: “cuando más cerca estás de la idea de catástrofe, más cerca estás de resolver el peligro”. Pero ¿es seguro que la “Santa Juana de los Dólares” que Casullo ve increpar al grupo Clarin ante un movilero aterrado verá hoy 678?  Cuando salgo a hacer La Comuna es porque, aburrida de mí, quería probar cierta restricción de la primera persona que exige la nota de opinión o el análisis de noticias o la crítica cultural que es lo que hago. También, porque quiero saber y probar qué es eso de ser cronista en el sentido antiguo. Y para burlarme de mí misma; volvía de mi psicoanalista de entonces en Belgrano y me senté a hablar con una familia sin techo cuando en general aprendo de la tradición de la crónica literaria latinoamericana: escribir sin ir al territorio.” Más info por acá.